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Electrodomésticos: 30 años de música chilena de vanguardia

En julio de este año, el reputado grupo nacional de rock experimental liderado por Carlos Cabezas cumple tres décadas de carrera. La magna ocasión será celebrada con un concierto en el Teatro Municipal.

Guía de: Los 80

El trío chileno Electrodomésticos -formado por el vocalista y tecladista Carlos Cabezas, el bajista Silvio Paredes y el guitarrista Ernesto Medina- sacudió la escena artística chilena de mediados de los años ochenta gracias a su pionero trabajo musical. Sus primeras grabaciones se transformaron en trabajos vanguardistas de excelencia al mezclar –como nadie lo había hecho antes en el país- instrumentación en vivo, ruidos de la calle, grabaciones de voces de conocidos personajes, new-wave británico, rock progresivo, la voz de Carlos Cabezas y algunas innovaciones técnicas como el uso de samplers.

Electrodomésticos se formó en 1984, cuando Carlos Cabezas, un controlador de tráfico aéreo se unió a Silvio Paredes y Ernesto Medina, dos estudiantes de arte que disfrutaban haciendo música experimental usando toda clase de sonidos, como el de lavadoras y jugueras encendidas. El trío, que debutaría bajo el nombre de Electrodomésticos en el Teatro Moneda, como teloneros del grupo Primeros Auxilios, se abocó de inmediato a explorar un terreno musical experimental, sostenido en grabaciones de sonidos de objetos y voces de personas, además de teclados, samplers, bajo y guitarra. Pese a que la banda se encontraba inmersa en plena eclosión de popularidad del llamado rock latino (donde ya despuntaban grupos chilenos y extranjeros como Los Prisioneros y Soda Stereo), sus integrantes carecían de ansias de popularidad y sólo deseaban dejar fluir su música, grabando piezas inspiradas en el arte conceptual. Por lo demás, su propuesta artística era tan innovadora como marginal, un verdadero oasis en medio de propuestas musicales más masivas como el mismo Pop latino de la época, el Canto Nuevo de los trovadores urbanos chilenos, quienes solían interpretar sus composiciones en las peñas de las universidades, o los masivos espectáculos rockeros con grupos nacionales de heavy metal que se celebraban en gimnasios como el Manuel Plaza. Los Electrodomésticos sabían que su propuesta era cien por ciento aislada, sin mayores esperanzas comerciales o posicionamiento mediático, alejada del todo del mainstraim musical de la época. No sólo lo sabían sino que, además, estaban felices por ello.

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Los inicios de Electrodomésticos.

De ese modo, el grupo quedó profundamente extrañado cuando recibieron una propuesta del sello internacional EMI para grabar un disco. “Cuando me contaron que ese sello estaba interesado en grabar y promocionar nuestra música, lo primero que pensé fue que nos estaban jugando una broma pesada”, confesó por aquella época Carlos Cabezas.

“¡Viva Chile!”

Pero el interés de la discográfica era real y estaba lejos de ser una broma. De ese modo, el trío grabó en 1986 su álbum debut, “¡Viva Chile!”, un trabajo creativo y sumamente innovador, donde no existían canciones formales -es decir con tres o cuatro melodías, un puente musical y un estribillo-. Todo lo contrario, el disco era rico en sonidos electrónicos sin un norte melódico tradicional, con sonoridades adelantadísimas para la época, donde las canciones no eran cantadas sino que en su lugar se podían escuchar voces pregrabadas en programas de radio y películas y series de televisión, con personajes tan “freaks” como el predicador estadounidense Jimmy Swaggart.

Carlos Cabezas, refiriéndose a su música, explicó que “teníamos la conciencia de que en lo que uno escucha diaria e inconscientemente en la casa, en la calle o en la micro, hay muchas claves de lo que somos, de cómo somos, de cómo hacemos las cosas, de lo que esperamos. Las cosas que estaban mimetizadas en el paisaje sonoro las tomábamos, las cambiábamos de contexto y ofrecíamos otra lectura”.

Del disco “¡Viva Chile!” destacaron los temas “Gritzko (el gitano)” y el corte que daba el nombre al álbum, que musicalizaba una grabación donde se oía la música de inicio del canal Televisión Nacional de Chile, junto con un diálogo radial entre el locutor Carlos Bencini y la mentalista Yolanda Sultana. Otro momento inspirado del disco fue el tema “Yo la quería”, una composición parcialmente inspirada en el filme “El chacal de Nahueltoro”, en la que el vocalista adoptaba el testimonio de un asesino pasional. Esta canción, además, sirvió de inspiración para grabar uno de los primeros y mejores videoclips grabados en Chile, filmado por el cineasta Pepe Maldonado

“¡Viva Chile!” les trajo aparejado a los Electrodomésticos de inmediato una fiel legión de admiradores y la promoción del mismo álbum los llevó a Buenos Aires, donde se presentaron en un show televisivo y en el Teatro Santa María, junto a los grupos Los Twist y La Torre. Su propuesta musical les trajo aparejadas buenas críticas en la prensa musical del país trasandino -siempre ávido de sonidos de vanguardia o calidad-, lo que motivo que viajaran de nuevo allí al año siguiente.

Ya con un prestigio bien ganado y una cierta fama a cuestas, el grupo lanzó en 1987 su segundo trabajo, titulado irónicamente “Carreras de éxitos”, un disco donde por primera vez los oyentes podían oír a Carlos Cabezas utilizar su voz grave y neutra. Este álbum se caracterizó por canciones un poco más accesibles pero igual de vanguardistas, donde se superponían ingeniosos gamilatías musicales y crudos y extraños sonidos eléctricos y acústicos. De este trabajo, un tema llegó a tener una gran rotación en las radios y se transformó en una especie de hit oficial del grupo: “El frío misterio”, una canción cantada con aire hermético por Carlos Cabezas, y cuya base rítmica parecía ejecutada por una potente retroexcavadora, matizada por el bello sonido de trompeta de Michel Durot -quien se transformaría en invitado permanente del grupo- y los afilados y agónicos guitarrazos finales de Ernesto Medina. La presentación oficial de este concierto se realizaría en el Teatro Providencia, lo que sería el preámbulo de uno de los conciertos más notables que realizaría el grupo, en el ondero Garaje de Matucana, en medio de un apagón general que dejó a oscuras a Santiago (gracias a un generador eléctrico de emergencia, el trío ejecutó un concierto de antología al que bautizaron “Alegarikouz)”.

Ruptura y comienzo de nuevo ciclo

Ya con dos discos publicados y enteramente posicionados en la escena musical nacional, todo estaba preparado para lanzar un tercer disco (Sebastián Levine, ex integrante de Pinochet Boys, ya se había incorporado como baterista), pero el alejamiento del guitarrista Ernesto Medina precipitó el fin del grupo, pese a que éste ya tenía abundante material pregrabado. La despedida oficial de la formación original se realizó entonces en enero de 1992 en un concierto realizado en un repleto anfiteatro del Museo de Bellas Artes.

Tendría que pasar una década para que el grupo diera de nuevo señales de vida. En el año 2001 Carlos Cabezas, convertido ya desde la década anterior en un reputado productor y en una suerte de ídolo alternativo, se reunió de nuevo con Silvio Paredes, que por esa época formaba parte del grupo Los Mismos (junto al tecladista Gabriel Vigliensoni y el multiinstrumentista Cuti Aste). Al año siguiente esta formación de cuatro músicos realizaría un alabado concierto junto a la Orquesta Sinfónica de Chile, lo que los convenció, junto a otras aplaudidas presentaciones, a encerrarse en el estudio y preparar abundante material. De ese modo, en el 2004, ya con Edita Rojas en la batería, vio la luz el disco “La nueva canción chilena” (otro título irónico), un trabajo donde descollaban desde eléctricos temas de corte frenético hasta sorpresivas y torcidas baladas compuestas por el siempre inspirado Carlos Cabezas.

Después de una larga pausa, el estreno del documental “El frío misterio”, dirigido por Sergio Castro y que ganó el premio a Mejor Documental Nacional en el festival IN-EDIT 2010, reactivó el interés en el grupo, lo que, unido a una serie de presentaciones en vivo, convencieron a Carlos Cabezas y Silvio Paredes que era necesario transformar a Electrodomésticos en un grupo activo, con ocasionales períodos de creación y promoción de nuevo material mientras ambos músicos colaboraban en otros proyectos musicales. De ese modo, en el año 2012, con el grupo convertido de nuevo en trío (Cabezas, Paredes y Rojas, además de algunos músicos de apoyo), el grupo se presentó en la edición chilena del Festival internacional de Lollapalooza y al año siguiente el grupo lanzó el disco “Se caiga el cielo”, presentado en vivo en el solemne Teatro Municipal de Santiago, casualmente el mismo escenario donde este 31 de julio el grupo se presentará de nuevo para celebrar sus 30 años de carrera. Un concierto que será transmitido vía streaming para todos los fanáticos que no puedan asistir y que tendrá a la banda comandando una votación para que el público, antes del fin del recital, elija la canción con la que se despedirán del escenario. Un perfecto colofón para un grupo notable, que construyó una trayectoria marcada por la experimentación sonora, consolidando de paso una propuesta musical única y singular en la historia de la música chilena.

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Electrodomésticos hoy.

Electrodomésticos “Gritzko el gitano”:

Video oficial de Electrodomésticos “Yo la quería”:

Electrodomésticos cantando en vivo “El frío misterio” en el 2011:

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