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Los “Martes de Merino” y las frases más famosas del almirante

El almirante José Toribio Merino, integrante de la Junta militar desde 1973 hasta 1990, se despachó durante este período varias frases para el bronce.

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El fallecido almirante José Toribio Merino Castro (1915-1996) no sólo fue uno de los cuatro miembros de la Junta de Gobierno que se instaló en el poder el 11 de septiembre de 1973 (junto a los generales Gustavo Leigh, Augusto Pinochet y César Mendoza), sino que partir de 1975 formó parte de la Junta Nacional de Gobierno que estuvo a cargo de la economía del país, presidiendo el Comité Económico de Ministros.

Dueño de una personalidad muy particular se cuenta que una vez, en 1964, durante el gobierno del presidente democracristiano Eduardo Frei Montalva, cuando las relaciones entre Chile y Argentina no pasaban por su mejor momento por los siempre delicados temas limítrofes, Merino fue a las oficinas del canciller Gabriel Valdés para informarle que la flota argentina estaba desecha, ya que el acorazado Belgrano estaba en reparación y no podía moverse; otro estaba camino a Europa y los submarinos, sin uso. Valdés en sus memorias relata que el Almirante Merino le propuso la destrucción de esta flota con las fuerzas navales chilenas que estaban dispuestas a atacar y así liquidar el asunto. El Canciller Valdés, tras quedar espantado con la propuesta, le dijo “¡Pero, señor, eso es guerra!”, a lo que Merino contestó: “Sí, pero la ganamos nosotros, y eso es lo que importa”.

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También se cuenta que el pronunciamiento militar de 1973, que derrocó al gobierno del presidente Salvador Allende, estaba originalmente planeado para el 13 de septiembre, sin embargo el general Pinochet y las otras ramas de la defensa debieron adelantar la movilización de sus tropas para el 11 de septiembre, debido a que el almirante Merino ya había decidido que ese día, a las 06.00 hrs, la escuadra se iba a sublevar sí o sí.

Luego de la derrota de Augusto Pinochet en el plebiscito de 1988, que significaría la celebración de elecciones democráticas y la posterior elección de Patricio Aylwin como presidente de la República, al almirante José Toribio Merino le correspondió presidir la Comisión Legislativa Conjunta para reformar la Constitución Política de 1980 (reformas pactadas con la oposición política que había ganado en el plebiscito de 1988) y cuyo texto fue ratificado por el plebiscito del 30 de junio de 1989.

Por esa época comenzaron los famosos “martes de Merino”, un encuentro informal que el marino sostenía con la prensa en un pasillo y que comenzó cuando los periodistas que cubrían el sector legislativo descubrieron que la comisión que presidía el Almirante se reunía en dicho día y, una vez terminada ésta, el marino salía al pasillo para tomar el ascensor, ocasión que aprovechaba para responder las consultas de los periodistas. Sus respuestas y sus frases, a veces dichas en serio y otras con mucha ironía y sentido del humor, dieron mucho que hablar. Sus declaraciones semanales, de hecho, eran esperadas por gran parte de la ciudadanía que deseaba escuchar sus inesperadas respuestas, algunas de las cuales entraron en la categoría de “frases para el bronce”. Éstas son algunas de ellas:

-”Creo que (Francisco) Franco ha sido uno de los más grandes estadistas del siglo XX” (refiriéndose al dictador español que gobernó España durante décadas, después de alzarse con el poder tras ganar la cruenta Guerra Civil que desangró a ese país antes de la II Guerra Mundial).

- “Hay dos tipos de seres humanos: Unos que los llamo humanos y otros, humanoides. Los humanoides pertenecen al Partido Comunista” (refiriéndose a los militantes y simpatizantes del Partido Comunista chileno, pues, según su opinión, al no creer en Dios ni en la democracia, éstos no calificaban para ser seres humanos totales).

-“Solamente Rusia, que es un país de esencia terrestre, ha podido aceptar ser marxista durante más de 50 años, porque su población no tiene la dinámica de la población chilena que nació junto al mar”.

-“Yo no soy político, soy marino. Y por eso tengo derecho a decir lo que quiera”.

-“Los brasileños son un pueblo de primitivos” (refiriéndose al presunto ataque con una bengala que sufrió el arquero chileno Roberto Rojas en el Estadio Maracaná en 1989, durante un partido de fútbol entre las selecciones de Chile y Brasil para disputar un cupo para el Mundial de Italia 1990. Esta declaración, por supuesto, enardeció todavía más los ánimos de los hinchas nacionales, algunos de los cuales fueron a apedrear la embajada de Brasil en Santiago, ignorantes que el propio Rojas se había autoinfligido un corte en el rostro con un bisturí para simular un ataque y así ganar el partido por secretaría).

-”El candidato es una persona que tiene que ser nombrada por nosotros. Tiene que ser chileno, mayor de edad, letrado, todo lo que dice la constitución, de raza caucásica o araucana, no importa. Una persona joven, civil, vigorosa, ojalá de como unos 54 años de edad y de de 1.72 mt. y que pese unos 50 kilos” (refiriéndose a las características que debía tener el candidato de la Derecha que debía presentarse a las elecciones presidenciales de 1989).

-”Yo, cuando me retire, voy a continuar como un ciudadano tranquilo, si me dejan en paz, en mi casa y jugando al trompo y al emboque”.

-“Los bolivianos son auquénidos metamorfoseados que aprendieron a hablar, pero no a pensar” ( Hablando de los habitantes del país altiplánico y sus constantes reivindicaciones marítimas).

El almirante Merino continuó como Comandante en Jefe de la Armada hasta el 8 de marzo de 1990. Al pasar a retiro, se dedicó a sus pasatiempos preferidos: el golf, la pintura y la fotografía y el cuidado de sus aves. Además se dedicó a escribir sus memorias, las cuales no alcanzó a ver publicadas, pues fallecería de un cáncer linfático en Viña del Mar el 30 de agosto de 1996.

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