V8 Interceptor de “Mad Max”: La historia del legendario e icónico auto
Guía de: Los 80
- Jorge Fuentes
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El legendario e icónico V8 Interceptor que conduce el policía de caminos Max Rockatansky (Mel Gibson) en “Mad Max I” y “Mad Max II” fue apodado en la pantalla “el último de los V8 Interceptores”, un veloz y resistente automóvil de carretera de color negro mate modificado por la Patrulla de la Fuerza Principal como el coche soñado del “Loco Max”, el protagonista de la saga que en la primera película perdía a su esposa e hijo a manos de una pandilla de sádicos motociclistas.
Para darle su aspecto agresivo y futurista, el equipo de producción de la película “Mad Max” (1979) le agregó al auto un llamativo compresor Wieand que sobresale del capó, un frontal rediseñado, neumáticos más anchos y pintura negra mate.
Sin embargo, el V8 Interceptor, pese a su impresionante aspecto, era en realidad un Ford Falcon XB GT Coupe modificado. Su característica distintiva -el mencionado compresor Weiand que sobresalía del capó- no era funcional en la primera película, sino puramente decorativo. No estaba realmente conectado al motor y fue instalado principalmente para que el auto se viera más intimidante en pantalla.
Los orígenes del automóvil se remontan a 1976, cuando el productor Byron Kennedy y el director George Miller comenzaron la preproducción de “Mad Max” con un presupuesto de 350.000 dólares para su película. De ese dinero, destinaron 20.000 dólares para vehículos y otros 5.000 para su mantenimiento.
La tarea de diseñar el coche especial de persecución del policía de caminos Max Rockatansky recayó en el director de arte Jon Dowding, cuyos diseños iniciales, basados en un Ford Mustang modificado, eran en principio muy estilizados y futuristas.
En una subasta de coches en Frankston, Victoria (Australia), la producción del filme compró tres coches: dos Ford Falcon V8 XB policiales y un cupé Ford Falcon XB GT 1973 de color blanco. Los dos primeros se convirtieron en el Big Bopper y el Yellow Interceptor que aparecen al principio de la película, mientras que el GT se convertiría en el Pursuit Special del personaje interpretado por Mel Gibson.
Antes de modificar el auto, la idea principal era que cada centímetro del sobrealimentador original quedara a la vista, lo que se logró montándolo más elevado que el motor, encima del filtro de aire. La pieza delantera de fibra de vidrio y los spoilers de la parte trasera y del techo del mismo material también contribuyeron a darle una marcada personalidad al modelo. En cuanto a la pintura sobre la carrocería, el director artístico Jon Dowding eligió una combinación de negro brillante y mate, que también fue aplicada a las ruedas.

El equipo que modificó el V8 Interceptor de “Max Mad” tardó tres meses, y siempre se mostró escéptico respecto a la calidad de la película. Jamás imaginaron que pudiera llegar a ser un éxito internacional. El auto se sometió posteriormente a modificaciones por parte de Murray Smith, mecánico del rodaje, que ayudarían para la filmación de persecuciones a alta velocidad, configurando la geometría frontal del vehículo.
Una vez concluido el rodaje de “Mad Max”, el coche le fue regalado a Smith como compensación por su trabajo no remunerado. Sin embargo, el mecánico estimó que consumía demasiado combustible y decidió venderlo por 7.500 dólares, pero no encontró compradores. Posteriormente, el vehículo fue sacado de gira por centros comerciales, museos de automoción y otros actos promocionales en el área de Melbourne. Cuando “Mad Max” se convirtió en un insospechado éxito, los productores decidieron comprar el auto, ante la posibilidad de una secuela.
Para la secuela de la película “Mad Max”, titulada “Mad Max II: El Guerrero de la Carretera” (1981), al V8 Interceptor se le cambiaron las ruedas traseras, el sobrealimentador y los tubos de escape, añadiendo además grandes tanques de gasolina instalados en la parte posterior, de modo de reforzar su apariencia de coche experimentado en los caminos. La parte delantera también se modificó, quitando la sección inferior para proporcionar más espacio libre. Curiosamente, esa parte delantera se rompió al comienzo del rodaje, durante una escena de persecución.
Tras finalizar la filmación de “Mad Max II”, el V8 Interceptor conducido por Mel Gibson se salvó por poco de ser llevado a un depósito de chatarra. Fue rescatado y restaurado a conciencia y, finalmente, se convirtió en una valiosa pieza de museo, además de uno de los automóviles más icónicos de la historia del cine.
Video: escena de “Mad Max 2″ (1981) y el V8 Interceptor:
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