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La historia de “La Picá de Clinton”: Cuando el Presidente de EE.UU. lo cambió todo

En 1998, mientras asistía a la Cumbre de Las Américas en Santiago, y saliéndose de todo protocolo, el Presidente entró a una fuente de soda para tomarse una bebida cola.

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En abril de 1998 se celebró en Santiago de Chile la segunda versión de la Cumbre de las Américas, evento que convocó a casi todos los mandatarios del continente. Y la estrella indiscutida de la ocasión fue, sin dudas, el Presidente de Estados Unidos Bill Clinton. Con su carisma natural y su carácter mercurial, la gente que pudo acercarse a él lo describió como “un hombre afable y sencillo”, pese a que siempre estaba rodeado por dispositivos de la más alta seguridad. El Presidente chileno de la época, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, recordó de hecho que “fue recibido con masivas demostraciones de cariño y admiración”.

Pues bien, una de las anécdotas más recordadas de la ocasión se produjo el viernes 17 de abril, después que se celebrara una actividad en el Teatro Municipal de Santiago. Luego que todos los mandatarios salieran a la calle para abordar sus limusinas, el presidente de Estados Unidos Bill Clinton, saliéndose de todo protocolo y para estupefacción de su equipo de seguridad, ingresó imprevistamente a la Fuente de Soda “San Remo”, ubicada en la calle San Antonio y frente al Teatro Municipal, para tomar una bebida cola. El mandatario, al final, no sólo se tomó la bebida tranquilamente, sino que también se sacó varias fotos con el personal del lugar e incluso firmó algunos autógrafos en boletas. Al final, estuvo en el local como 10 minutos antes de marcharse rumbo a su embajada.

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María Ximena Provoste, quien ese día trabajaba como garzona en el “San Remo”, asegura que el famoso presidente de Estados Unidos ingresó al local después que ella misma lo invitara a entrar. “Ese día había una actividad de la Cumbre de Presidentes y acordonaron todo el sector sin decirle nada a nadie. De repente vimos que se estacionaba una limusina conducida por una mulata alta, puertorriqueña, quien poco antes había pedido el baño del local. Luego se produjo un gran revuelo y ahí estaba, frente a nosotros, el Presidente Clinton en persona”.

La trabajadora agrega que “empecé a gritarle “Presidente, Presidente, venga a comer lentejas con nosotros”, porque eso había de almuerzo para el personal. Él, para nuestra total sorpresa, avanzó, saludó de besos y más besos y vino hacia nosotros en medio de un mar de gente, periodistas y fotógrafos. Entonces le avisé al dueño, que en ese momento estaba almorzando en una mesa: “Está aquí el Presidente Clinton”. En medio del nerviosismo le ofreció una bebida y él pidió una Coca Light que yo corrí a servirle, después de saludarlo como tres veces. Me acuerdo que limpié el vaso con un paño que ni siquiera estaba muy limpio, pero él, todo relajado, igual se tomó la bebida, aunque no dejó propina. Su visita realmente nos fascinó. Era tan alto y regio, con esa sonrisa tan amable y sencilla. Y saludaba a todo el mundo. Fue una gran conmoción para todos los empleados del local. Incluso, después de dos meses, las radios y los canales de televisión todavía nos seguían pidiendo entrevistas para relatar el episodio”.

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Después de la visita de Bill Clinton a la Fuente de Soda “San Remo”, los propietarios del local hicieron de inmediato dos cosas: en primer lugar guardaron en un estante de vidrio, a la vista del público, la botella de Coca Cola y el vaso donde había bebido el mandatario norteamericano. Y, en segundo lugar, le cambiaron el nombre al establecimiento, bautizándolo con mucho humor y sagacidad como “La picá de Clinton”, nombre que mantiene hasta el día de hoy.

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