“Losing my Religion”: La canción clásica de R.E.M. que nació casualmente en una “tarde de aburrimiento”
Guía de: Los 90
- Jorge Fuentes
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“Out of Time”, el séptimo álbum de estudio de la agrupación estadounidense R.E.M lanzado el 12 de marzo de 1991 y que vendería hasta la fecha más de 18 millones de copias, transformó para siempre a la banda integrada por Michael Stipe, Peter Buck, Mike Mills y Bill Berry, pues en menos de un año pasaron de ser íconos del circuito universitario a superestrellas globales.
Una de las razones del éxito planetario del álbum sería el impacto logrado por su primer single, “Losing my Religion”, canción que se alejó de las estructuras tradicionales del rock al integrar instrumentos poco convencionales en el género como la mandolina y el clavicordio.
El guitarrista Peter Buck relataría que compuso el riff principal de “Losing My Religion” en una “tarde de aburrimiento”, mientras intentaba aprender a tocar una mandolina que acababa de comprarse, buscando una textura sonora diferente a sus trabajos musicales previos. “Simplemente estaba aburrido, así que empecé a tocar la mandolina y surgieron esas notas”, relató el músico, subrayando la ausencia de entusiasmo inicial por la canción.
La letra escrita por el cantante Michael Stipe, en tanto, jugó con la ambigüedad lírica al utilizar la frase “losing my religion” (“perdiendo mi religión”), un modismo del sur de los Estados Unidos que hace referencia a perder la paciencia, llegar al límite de la cordura o estar al borde del abismo. “Es una una vieja expresión del sur de Estados Unidos que significa perder los estribos o llegar al límite de la paciencia, cuando se produce una situación que a veces nos hace dudar de nuestras propias creencias”, relataría Stipe.
De ese modo, al contrario de lo que muchos creen, la canción no aborda temáticas religiosas, sino que describe en realidad un sentimiento de obsesión y vulnerabilidad emocional.
Curiosamente, si bien la compañía discográfica reparó de inmediato en el potencial atractivo comercial de la canción, el bajista de R.E.M., Mike Mills, no creía que podía ser un single de éxito. “El tema me parece perfecto para R.E.M. porque incumple todas las reglas: no tiene estribillo, tiene 5 minutos de duración, es demasiado larga, y el principal instrumento es la mandolina, por eso no pensaba que la eligieran como single”.
“Losing my Religion” se mantuvo en el Top 10 de Billboard por 21 semanas, un hito para una banda que apenas unos años antes operaba en la marginalidad del rock alternativo. Al cabo, el single vendería hasta la fecha 8,43 millones de copias en todo el mundo, consolidando su estatus como uno de los sencillos más vendidos de la década de los 90 y un referente del rock alternativo.
Otro factor capital que catapultó la canción a los primeros lugares de los charts mundiales fue la lograda estética visual de su video promocional, dirigido por Tarsem Singh, que utilizó la saturación del color, referencias a la pintura de Caravaggio, simbolismos religiosos y alusiones al realismo mágico de Gabriel García Márquez, creando una atmósfera onírica que destacaba en la programación de MTV en 1991. El videoclip obtendría seis premios en los MTV Video Music Awards de 1991, incluyendo el galardón a Video del Año.
La consagración institucional de R.E.M. se cristalizó en la ceremonia de los Premios Grammy de 1992, evento donde la banda de Athens se llevó tres estatuillas, incluyendo Mejor Álbum de Música Alternativa por “Out Of Time” y Mejor Interpretación Pop por un Dúo o Grupo con Vocalista por “Losing my Religion”, reconocimientos que confirmaron que el rock alternativo había dejado de ser un género musical marginal para ocupar el centro de la rentabilidad y el reconocimiento mundial en la industria discográfica de los años 90.
Video de REM: “Losing my Religion” (1991):
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