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Pablo Escobar: Las últimas horas del temido narcotraficante y la carta astral que predijo su muerte

Su viuda, Victoria Eugenia Henao, recordó sus últimos e impactantes momentos de vida.

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El mítico narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria (1949-1993), capo absoluto del cartel de Medellín, en 1993 estaba convertido en el enemigo Público N° 1 de Colombia y en el hombre más buscado de su país. Y murió el 2 de diciembre de ese año tal cómo había vivido, entre violencia, balas y sangre, a los 44 años de edad, perseguido y rodeado por agentes de la policía, solitario y acorralado, mientras huía descalzo por los tejados de una casa de seguridad del barrio Los Olivos de Medellín.

Policías colombianos del Bloque de Búsqueda posan junto al cadáver de Pablo Escobar Gaviria el 2 de diciembre de 1993.

Policías colombianos del Bloque de Búsqueda posan junto al cadáver de Pablo Escobar Gaviria el 2 de diciembre de 1993.

Uno de sus matadores, incluso, posaría junto a sus compañeros con un pedazo del bigote de Escobar, como una suerte de trofeo de guerra, que desmentía las palabras que el propio narcotraficante pronunció una vez en un audio interceptado: “Que a mí nunca en la gran puta vida me van a coger, y que yo desde la selva los mando matar a todos y a la larga los que van a perder van a ser ellos.”

Curiosamente, el mismo año 1993, Mauricio Puerta, conocido astrólogo colombiano de cabecera de presidentes, políticos, empresarios, banqueros y figuras del jet set de su país, descubrió en la carta astral del narcotraficante colombiano más famoso de todos los tiempos que su suerte estaba irrevocablemente echada: “Por la influencia de Saturno, Pablo Escobar tendrá cita con la muerte antes de fin de año”, anunció.

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Victoria Eugenia Henao, viuda de Pablo Escobar Gaviria, recordaría que el año 1993, además de las señales esotéricas que aseguraban que su prófugo marido estaba acorralado y condenado, veía claros indicios que indicaban que su fin ya estaba cerca, pues el narcotraficante colombiano se encontraba cada vez más solo, casi no tenía dinero y ya no disponía de un ejército de sicarios para protegerlo.

“La última vez que vi a Pablo fue en agosto de 1993. La muerte asomaba a la vuelta de la esquina. Él nos abrazó a cada uno y cuando le tocó despedirse de nuestra hija Manuela no pudo contener las lágrimas. Luego nos siguió con su carro hasta que tocó la bocina dos veces antes de girar a la izquierda y perderse en la oscuridad. Ahí pensé que nunca más nos volveríamos a ver. Como si la bocina nos hubiese enviado un mensaje: ‘Adiós para siempre mi amor, adiós para siempre hijos míos’. Fue muy doloroso tomar la decisión de separarnos y demasiado riesgoso también. Estábamos tan muertos al lado de él como en manos del Estado colombiano”, recordaría Victoria Eugenia Henao, entrevistada por el medio Infobae.

Pablo Escobar junto a su esposa Victoria Eugenia Henao.

Pablo Escobar junto a su esposa Victoria Eugenia Henao.

La viuda de Escobar agregó que “fue un adiós para siempre. Sí. Lo sentí de esa manera. Han pasado más de un cuarto de siglo de ese momento doloroso y cada vez que lo recuerdo se me hace un nudo en la garganta”.

Victoria Eugenia Henao recordaría que durante sus últimos meses de vida, Pablo Escobar, pese a que estaba escondido en Medellín y era buscado afanosamente por la policía, insistía en llamar por teléfono para hablar con ella y sus dos hijos, pese a que todos le advertían que no lo hiciera porque seguramente la policía estaba rastreando las llamadas.

“Una vez me llamó. Me dio una inmensa alegría escucharlo, pero mi hijo Juan Pablo entró corriendo y me dijo que colgara pronto porque era seguro que estuvieran rastreando la llamada. Entendí la advertencia y me despedí:

-Míster, de todas maneras, cuídese mucho. Usted sabe que todos lo necesitamos -le dije.

-Esté tranquilita, mi amor -contestó Pablo-, que yo no tengo otro incentivo en la vida sino luchar por ustedes. Yo estoy metido en una cueva, estoy muy, muy seguro; ya salimos de la parte difícil”.

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La viuda del narcotraficante agregó que, sin embargo, “él no se rendía y seguía llamando. Juan Pablo le colgó el teléfono en dos oportunidades más, pero el teléfono volvía a sonar y Pablo pedía hablar conmigo o con mi hija Manuela, pero Juan Pablo, desesperado, nos gritaba:

-¡Cuelguen!, ¡cuelguen ya, que lo van a matar! ¡Cuélguenle! ¡Pídanle por favor que no nos llame más, que estamos bien! Que no se preocupe. ¡Cuelguen ya!”.

Pablo Escobar Gaviria junto a su hijo Juan Pablo.

Pablo Escobar Gaviria junto a su hijo Juan Pablo.

Victoria Eugenia Henao, entrevistada por el medio Infobae, relata que el día de la muerte de Pablo Escobar, “pasadas las dos de la tarde, habíamos recibido un cuestionario de la revista Semana y Juan Pablo avanzaba en responder las preguntas cuando entró una nueva llamada de Pablo. Mi hijo puso el altavoz y mi marido le dijo que leyera las preguntas despacio porque ‘Limón’ -el guardaespaldas que lo acompañaba- las apuntaría en un cuaderno. Cuando iba por la quinta, Pablo interrumpió y dijo que llamaría en veinte minutos. Así lo hizo y Juan Pablo continuó dictando las preguntas, pero de un momento a otro Pablo le dijo:

-Enseguida lo llamo.

Mientras eso sucedía, yo estaba sentada en una pequeña sala que dividía las dos habitaciones, hablando por teléfono con mi hermana. De pronto, escuché un grito de Juan Pablo:

-¿Qué mataron a mi papá? ¡No puede ser!

Sin entender qué sucedía le dije a mi hermana:

-Hermanita, averigua qué está pasando en Medellín que dicen que acabaron de matar a Pablo.

Mi hermana llamó nuevamente y confirmó que en efecto Pablo estaba muerto y agregó que en los alrededores del sitio donde estaba oculto se escuchaba el ruido de varios helicópteros. Quería morirme. Lloré inconsolable. El desenlace que tanto temíamos había llegado. Mi marido había muerto víctima de su terquedad, por desconocer la más importante de sus medidas de seguridad: hablar por teléfono. Sus enemigos por fin lo habían cazado”.

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Cuando la periodista colombiana Gloria Congote se contactó telefónicamente en ese mismo momento con la familia de Pablo Escobar Gaviria y les confirmó que éste había muerto abatido por la policía, el hijo del narcotraficante, Juan Pablo Escobar, estalló en improperios.

“Ah, hijueputa vida. Nosotros no queremos hablar en estos momentos, pero eso sí el que lo mató, los voy a matar a todos esos hijos de puta, yo solo los mato a esos malparidos”, gritó Juan Pablo cuando supo que su padre había muerto, aunque luego se arrepentiría de sus palabras.

Según relató Victoria Eugenia Henao, tras la muerte de Pablo Escobar, los enemigos de su marido, especialmente los jerarcas de los otros carteles de la droga de Colombia, querían matar a su hijo, Juan Pablo Escobar, pensando que podía ser el heredero. “Les dimos todo lo que teníamos, negociamos. Pero la vida que llevó mi hijo les demostró que iba a estar del lado del bien, nada de guerras ni de seguir el legado sangriento de su padre”.

Oficialmente se informó que Pablo Escobar Gaviria murió el 2 de diciembre de 1993 de un disparo en el corazón a manos de efectivos policiales del Bloque de Búsqueda, mientras huía por los tejados de las casas aledañas de su escondite, ubicado en el barrio Los Olivos, un barrio de clase media de la ciudad de Medellín. Sin embargo, contradiciendo la historia oficial, su hijo Juan Pablo y su viuda Victoria Eugenia Henao sostienen que el narcotraficante colombiano se quitó la vida por su propia mano.

El mayor Hugo Aguilar, conocido por comandar el operativo que dio de baja al jefe del Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, en 1993, posa junto al cadáver del mítico narcotraficante colombiano.

El mayor Hugo Aguilar, conocido por comandar el operativo que dio de baja al jefe del Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, en 1993, posa junto al cadáver del mítico narcotraficante colombiano.

“Papá se suicidó. El tiro fue en la oreja. Él incluso me había incluso enseñado a ejecutarlo, por si me acorralaban. No lo mataron, se suicidó. Él siempre decía: ‘Prefiero una tumba en Colombia antes que una celda en los Estados Unidos’. Por otro lado, cuando murió estaba descalzo. Como entregado. Estar descalzo implicaba que no iba a fugarse”, relató su hijo Juan Pablo Escobar, mientras que Victoria Eugenia Henao, la viuda de Escobar, corroboró sus palabras: “Creo que Pablo se mató para que nosotros pudiéramos vivir”.

La viuda de Pablo Escobar confesó que “Pablo siempre me pedía que le cuidara mucho a los hijos. Que la prioridad eran ellos, que me fuera de Colombia a buscarles futuro. Él decía que más adelante iba a venir en barco o cómo fuera. Pero ya estaba solo, sin sus soldados. Era un hombre muerto. El único sueño que no pudo cumplir fue ser enterrado al lado de un ceibo en la Hacienda Nápoles”.

Pablo Escobar Gaviria junto a su esposa y sus dos hijos.

Pablo Escobar Gaviria junto a su esposa y sus dos hijos.

Victoria Eugenia Henao concluyó que “una vez soñé con Pablo después de su muerte. En el sueño nos encontrábamos en un clima mágico, fue como un momento muy especial y celestial entre los dos. Había mucha paz. Una paz que quizá nunca tuvimos. Yo creo en los que se van. Creo en la fuerza de los que se van de este mundo. Y siento que converso con Pablo, con mi madre y con mi padre. Los consulto muchas veces. Siento que puedo ver a través de esa fuerza de los que se fueron. Y también les hago sus reclamos”.

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