WWE: Siempre dándole en el gusto al público (aunque no lo parezca)

Haremos una revisión cronológica, de cómo el paladar del fanático ha ido mutando con el tiempo y cómo la WWE siempre ha podido satisfacer a sus clientes.

Guía de: Lucha Libre

Ya ha pasado un poco más de un mes desde Wrestlemania y aún están vivos los recuerdos del final del evento, donde Roman Reigns levantó el cinturón de Campeón, ante el poco disimulable abucheo de una buena parte del público, que se mostraba disconforme, no con el combate en sí que lo coronó nuevamente campeón, sino con la elección de el joven descendiente de samoano, como cara de la WWE. Esto nuevamente, hizo surgir una de las preguntas más antiguas de la Lucha Libre: ¿Por qué la WWE no escucha al público?

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Bruno Sammartino, figura excluyente de los 60 y 70s.

Para responder esa pregunta y confirmar o rebatir dicha hipótesis, debemos ir a los albores de la Lucha Libre y a lo que se conoce hoy como Deporte Espectáculo. Hacia la década de los 60 y 70, la WWE (WWWF en ese entonces), era dirigida por Vincent J. McMahon: un hombre íntegro y respetuoso del Status-quo del momento, que era el desarrollo regional de distintas asociaciones y la prohibición tácita de adentrarse en otro territorio. Para ese entonces, donde la televisión no dominaba las veladas y lo importante era el público que llenaba los gimnasios, la realidad hablaba de un enfrentamiento entre buenos y malos, pero sin el desarrollo de personajes que tenemos hoy. En ese sentido, lo que el público esperaba, era que el bueno (babyface o simplemente face) ganara la mayoría de las veces, demostrado con campeones como Bruno Sammartino, Pedro Morales o Bob Backlund, quienes rara vez perdieron un combate, tuvieron largos reinados que duraron años y no fueran vistos solamente como Campeones, sino que como verdaderos ejemplos para la sociedad.

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Hulk Hogan tomaría la posta de Sammartino y se transformaría en el Campeón de los 80.

Hacia principios de los 80, sería Vincent K. McMahon, cuya ambición superó largamente lo imaginado por su padre, quien revolucionaría la Lucha Libre con la creación de una federación nacional, que se encargaría sistemáticamente de dejar fuera del negocio a todas las asociaciones regionales, con una inyección de capital poco vista hasta ese minuto. Sin embargo, el gusto popular, aún determinaba que quería ver ganar a los face, cuyo ícono y bandera casi excluyente, fue Hulk Hogan. Pese a eso, el malo (o heel), fue tomando relevancia, en base a grandes personajes como Roddy Piper, Randy Savage, pero que también tendría una bandera, que se mantendría al margen de la WWE por bastante tiempo, que sería Ric Flair.

Con la llegada de Flair a la WWE a principios de los 90, se marcaría un cambio, ya que la gente llegaba a aceptar que un heel tuviera el título máximo, pero no sería hasta 1996, donde el cambio se profundizaría para siempre y marcaría un antes y un después en la percepción de la gente sobre la Lucha Libre y sus estrellas. Extrañamente, dicho evento no tendría lugar en WWE, sino que en WCW, que ya a esa altura se empezaba a perfilar como la gran competencia que tendría la WWE en la década de los 90. En el PPV Bash at the Beach, Hulk Hogan daría la espalda a todo el público que lo apoyaba y sorpresivamente se pasaría al bando contrario, generando tanto escozor como apoyo popular, con ratings que se irían a las nubes, en desmedro de la WWE, pegada con el modelo anterior .

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Stone Cold fue el antihéroe perfecto que se buscaba en los 90.

Y nuevamente McMahon le daría al público lo que quería. Como una respuesta a los sucedido en WCW, la WWE crearía una nueva figura: la del antihéroe, un personaje que se vale de todas las armas para lograr su objetivo. La innovación, llevaría a la WWE, nuevamente a sobreponerse a las dificultades y generar un nuevo ícono: Stone Cold Steve Austin, pero que como premisa, serviría para el desarrollo de otros como The Rock, Shawn Michaels, Triple H, The Undertaker o Mandkind.

Entonces ¿Por qué existe esa sensación de que la WWE no está conectada con su público?. Hacia mediados de la primera década del 2000, la WWE tuvo que cambiar sus parámetros de contenidos, haciendo un programa que pudiera ser visto por toda la familia (algo que no encajaba en los parámetros de la Era Attitude), generando problemas para los personajes heels, que ya no podían usar armas tales como los golpes extremos y la desinhibición sexual para sus fines, quedando muy desvalidos.

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John Cena es el nuevo estandarte: Amado u odiado, nunca pasa inadvertido.

Como los niños quieren ver ganar a sus héroes, representados en personajes como John Cena y el propio Roman Reigns, la WWE disimuladamente, vuelve a dar en el clavo de lo que quiere el resto de su audiencia. Poniendo a estos personajes como caras de la compañía, el público más adulto, puede darse el gusto y regodearse abucheando a la estrella que a su parecer, gana sin merecerlo. A diferencia de lo sucedido en las épocas anteriores, las pifias hacia un luchador face, se entienden como algo positivo, ya que al fin y al cabo es una reacción humana, mucho más importante que la desidia y el aburrimiento.

Así que la próxima vez que sientas que la WWE no escucha al público, puedes estar seguro que aunque no lo parezca, sí lo hace. Mal que mal, una compañía no dura 50 años sin satisfacer a sus clientes.

¿Crees que la WWE no escucha a su público?

@gustalbo.

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