Mundo onírico dentro de una manga de polietileno

Obra llena de carácter y simbología plasmada en bolsas de basura, recortadas y proyectadas sobre un muro.

Guía de: Manualidades y Artesanía

Dentro de mi inagotable curiosidad por conocer creadores, me topé con una obra marcada por imágenes simétricas y muy perturbadoras, que al mirar con detención me abrían muchas interrogantes. Y al tratar de encontrar respuestas conocí a Jorge González, un ser sensible que tuvo la generosidad de contarme episodios de su vida para que entendiera su obra.

Jorge es Licenciado de Artes, PUC., ha sido Seleccionado en el Concurso Universitario de Arte Joven 2011 y premiado con la mención honrosa en la categoría bidimensional. Seleccionado en el concurso Showroom 2011, por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes realizado en la feria de arte ch.ACO, en la categoría grafica. Ha participado en múltiples muestras artísticas.

Jorge transmite en su obra imágenes salidas de su inconsciente producto de inquietudes, pesadillas y sueños de cambio. Estas imágenes sólo reflejan la cruda realidad de su vida, una realidad traumática marcada por los conflictos de sus padres en un comienzo, los abusos, las drogas a continuación, la promiscuidad, todo marcado siempre por fuertes carencias afectivas.

Gracias a que tuvo acceso a terapias personales con la ayuda de psicólogos y profesores, fue sacando provecho de su talento y transformándolo a su favor, de modo de encauzar de mejor manera su obra, y transmutar sus experiencias negativas en sueños y pesadillas que plasmaba en sus trabajos.

Así Jorge convirtió su labor en terapia, la cual sirvió para curar sus heridas y poder controlar la auto agresión de modo de hacer funcional sus procesos mentales.

Los fuertes referentes de su infancia y adolescencia fueron su fuente de inspiración, dando como resultado una obra con carácter y llena de simbología que plasmó en bolsas de basura. El utilizar este material no es un hecho al azar, para Jorge simbolizó en un comienzo para él lo que llevaba dentro, lo que sentía interiormente, como él lo relata “algo negro que se lo comía todo, y que en su oscuridad no mostraba los detalles del basural que yo acarreaba en mi inconsciente”.

El plástico (polietileno de alta densidad) se convirtió en soporte y reflejo de su estado emocional. En un principio usó el blanco del corrector como herramienta de dibujo para hacer notar que el corrector es la muestra más directa de la equivocación, de lo que merece ser tachado. Con el tiempo resolvió recortar el polietileno y así aprovechar el blanco que le entregaba la muralla, y así se ha ido desarrollando su trabajo en cuanto a los materiales. 
La idea de la imagen que quiere crear, está inspirada por algún recuerdo, que se relaciona o activa con alguna situación cotidiana, como una lectura, película o un sueño. La idea se vuelve cada vez más intensa y comienza con la búsqueda de imágenes que representen su sueño las cuales convierte en vectores mediante Photoshop, generando una silueta totalmente definida, que busca representar cabalmente a la figura y acción que desea expresar  preocupándose de aspectos formales y estética.

La obra es la disposición de una manga plástica negra (polietileno de alta densidad) que a partir de una serie de recortes y el soporte que entrega la pared blanca, constituye una imagen por superposición. En el proceso la manga es doblada en cuatro partes, por lo tanto, solo se construye un cuarto de la imagen, que luego al abrirla presenta la característica de ser una imagen espejada. La elección de las imágenes que componen la obra restringe las maneras de interpretarla al ser tomadas desde internet, donde el público encuentra en ellas cierto tipo de universalidad, transformándolas en iconos fácilmente reconocibles a través del recurso de figura y fondo, y es mediante la extrañeza resultante de la composición que la obra apela a la experiencia personal de los individuos que la contemplan.

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