¿Cómo funciona el cerebro de un matemático? ¿Se trata de genios locos?

Estudio intentó descifrar lo que ocurre al interior de estas mentes privilegiadas.

Guía de: Matemáticas

Los grandes genios científicos, tanto los contemporáneos como Albert Einstein, John NashAlan Turing o Cedric Villani, o los del pasado más lejano como Joseph Fourier tienden a encantar y generar una fervorosa admiración en el público general.

¿Cómo se logra pasar de habilidades básicas de operatoria aritmética a lograr crear y comprender conceptos matemáticos tan complejos y abstractos que el resto de la población ni siquiera logra dimensionar? Se asocia además una demencia necesaria e inevitable como una necesidad para lograrlo. En palabras más simples, los genios matemáticos necesariamente tienen que estar locos, piensan algunos.

Como en mi posteo sobre el concepto de la belleza matemática, es la Neurociencia la que sale al rescate para ayudarnos.

Específicamente el debate de años es si el pensamiento matemático de alta complejidad está relacionada con los centros de procesamiento lingüístico del cerebro o a otras regiones independientes asociadas al razonamiento espacial y numérico. En las palabras de Galileo Galilei: “Las matemáticas son el alfabeto con el cual Dios ha escrito el Universo”.

En el siguiente estudio publicado en Abril de este año, nada menos que en los Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos se avanza en dar una respuesta a esta interrogante.

Los dos autores miembros de la Unidad de Neuroimagen cognitiva (INSERM–CEA) en Francia muestran que las áreas del cerebro involucradas en matemáticas difieren de aquellas utilizadas para pensamiento igualmente complejo, pero de origen no matemático.

cerebro-matematicas

El grupo de estudio consistió en 15 matemáticos profesionales y 15 académicos no matemáticos de similar categoría en sus disciplinas. A través de imágenes por resonancia magnética funcional se estudió la actividad cerebral mientras los sujetos escuchaban 72 enunciados matemáticos de alto nivel divididos de manera uniforme en las áreas de Álgebra, Análisis, Geometría y Topología y 18 aseveraciones de alta complejidad no matemática mayormente históricas. El desafío era determinar en 4 segundos si lo dicho era verdadero, falso o irrelevante.

El resultado mostró que el solo escuchar los resultados relacionados con las matemáticas activaba inmediatamente un red neural que incluía las regiones intraparietal bilateral, prefrontal dorsal y temporal inferior. Esto resulta ser una sorpresa, puesto que no se asocia estas áreas al procesamiento del lenguaje y la semántica que se activaron en todos los sujetos cuando fueron expuestos a los enunciados no matemáticos. Estas regiones del cerebro están asociadas a un conocimiento primario del punto de vista evolutivo asociado a los números y la habilidad espacial.

En efecto, en el año 1992, Karen Wynn  realizó una serie de experimentos con bebés de cinco meses. En uno de ellos, enseñó a los bebés un juguete que escondía tras una pantalla. A continuación, los bebés observaban cómo escondía un segundo juguete en el mismo lugar. Al cabo de unos segundos la investigadora apartaba la pantalla y cronometraba el tiempo que los bebés miraban. Si al retirar la pantalla aparecía solo un juguete los bebés miraban durante un período de tiempo mayor que cuando aparecían dos juguetes, es decir, se daban cuenta que el resultado era inadecuado.

Esta es una de las áreas de trabajo de uno de los autores, el psicólogo experimental Stanislas Dehaene, que justamente estudia cómo tanto seres humanos como algunas especies animales nacen con un sentido intuitivo de los números (cantidad y manipulación aritmética básicamente) con una relación estrecha con la representación espacial.

Como ya mencionamos, el estado del arte previo indicaba que estas áreas no lingüísticas están activas al realizar cálculos aritméticos elementales e incluso simplemente al observar números. Esto establece un factor común entre pensamiento matemático básico y avanzado.

La conexión incierta

Sigue siendo incierto cómo se forma la conexión entre este sentido numérico innato y una capacidad superior de razonamiento matemático, pero este estudio abre la posibilidad que la base biológica con la que se puede construir la capacidad para dominar la teoría de grupos sería la capacidad innata para reconocer diferentes cantidades.

Una de las interrogantes es si convertirse en un experto en matemáticas modifica la forma mental de hacer la aritmética o si el aprendizaje de la aritmética es el que establece las bases para la adquisición de los conceptos matemáticos de nivel superior. Es decir, convertirse en un experto en matemáticas podría afectar los circuitos neuronales.

En un estudio previo, el neurocientífico cognitivo de la Universidad de Ontario Occidental, Daniel Ansari encontró que los matemáticos tenían una actividad reducida en las áreas visuales del cerebro involucradas en el procesamiento facial. Esto parece indicar que recursos neuronales que se utilizan para comprender y trabajar con ciertos conceptos matemáticos agotan otras capacidades del cerebro. Es posible además que realmente los matemáticos procesen el reconocimiento facial de manera diferente que podría indicar un efecto sobre la organización del cerebro.

Parece entonces que el comportamiento distraído y poco conectado con la realidad que exhiben los grandes genios de las disciplinas relacionadas con la matemática es causado por este tipo de razonamiento matemático de alto nivel que agota las capacidades del cerebro. Distraídos sí, peculiares sí, pero no necesariamente perturbados o locos.

Más sobre Matemáticas

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X