John Nash: La tragedia de una mente brillante, un matemático excepcional

Nada quita que John Nash fue uno de los más grandes matemáticos que han existido, único en muchos aspectos.

Guía de: Matemáticas

La trágica muerte del gran matemático John Nash y su señora Alicia este sábado 23 de mayo de 2015 parece sacada de una película de Hollywood. Un final tan intenso como la película ganadora de 4 premios Oscar que lo hizo famoso fuera de nuestro mundo científico.

John-Nash-1

En una incómoda coincidencia yo ya había comenzado a escribir esta nota cuando leí la noticia de su deceso.  El accidente de esta “Mente Brillante” se produjo en el taxi que los traía desde el aeropuerto. Estaban llegando de Oslo donde John Nash recibió junto con Louis Nirenberg el prestigioso premio Abel 2015 de manos de su Majestad el Rey Harald V. Incierto es el destino de la mitad de los 750,000 dólares que además recibió ese día.

El premio Abel es uno de los premios más prestigiosos en Matemáticas y es otorgado por el gobierno de Noruega todos los años a uno o más destacados matemáticos. Su origen se remonta a 1899 cuando el matemático Noruego Marius Sophus Lie lo propuso al enterarse que Alfred Nobel no incluía uno en matemáticas. Su trágica muerte ese mismo año por anemia perniciosa causada por deficiencia de vitamina B12 postergó el inicio de este premio. En 1902, un segundo intento por el Rey Oscar II fracasó y fue solo en el año 2003 que se entregó por primera vez este galardón.

Como parte de la ceremonia se presentó un video corto de la vida de cada uno de los galardonados realizado por la cineasta y matemático Ekaterina Eremenk. Esta mujer de origen ruso, pero que vive en Berlín, es la realizadora de una de las películas más hermosas sobre la matemática “Los colores de la matemática” que por supuesto contó con la actuación de Cedric Villani (ver aquí) )

El tráiler de la película se puede ver en:

Los cortos son otra muestra de su increíble talento y se pueden ver en:

John-Nash-2

La gran mayoría de la gente basa su conocimiento, admiración y cariño por Nash gracias a la película del año 2001. De hecho, la mayoría de sus supuestos admiradores solo lo reconocerían con el rostro de Russell Crowe y seguramente en la noticia de su muerte es primera vez que ven su rostro real. Menos todavía sabrán de las razones por las que recibió el premio Abel. Mucho se ha hablado el equilibrio de Nash que la valió el Nobel de Economía y que está genialmente explicado en la película con la analogía de conquistar mujeres en un bar. Lo cierto es que el premio Abel lo recibió por un trabajo completamente distinto y matemáticamente mucho más profundo.

En una película normal es habitual tomarse ciertas libertades creativas con la realidad, pero en esta película en particular la mayoría de la cinta versa sobre supuestos eventos que fueron parte de las fantasías de su diagnosticada esquizofrenia paranoide. Muchos eventos poco glamorosos y moralmente más sensibles fueron eliminados con el claro objetivo de fortalecer el concepto de que el amor de un matrimonio tradicional y estable todo lo puede superar.

Nash nunca trabajó para el pentágono, sino para la agencia RAND que intentó utilizar la teoría de juegos con aplicaciones militares. Su salida de dicha agencia fue consecuencia de la purga gubernamental de la época en su persecución de comportamientos homosexuales.

Afortunadamente Nash no vivía en Inglaterra como otro gran genio de las matemáticas Alan Turing (ver aquí). Los mensajes que venían en el New York Times eran enviados, según él, por extraterrestres y no por rusos y en algún momento rechazó un puesto de académico por haber decidido ser Rey de la Antártica.

Pero nada quita que John Nash fue uno de los más grandes matemáticos que han existido, único en muchos aspectos. La locura ha acompañado a muchos otros genios de nuestra disciplina y ha sido esta locura la que acabó con sus carreras, excepto a este hombre que logró sobrellevarla, controlarla logrando recuperar su vida personal y científica al volver a casarse con su mujer  e investigar.

En las palabras de otro genio con dosis de locura, Edgar Alan Poe: “La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia.”

Más sobre Matemáticas

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X