Maryam Mirzakhani: Historia de una genio de las matemáticas que inspiró a miles

Su historia es una secuencia creciente de logros inesperados y poco habituales.

Guía de: Matemáticas

La comunidad científica mundial está de luto. El mundo de las matemáticas pierde a un grande sin que podamos siquiera dimensionar lo que dejó sin terminar. Este 2017 nos deja a sus 40 años, después de 4 años de lucha, Maryam Mirzakhani, víctima de un cáncer de mama que se complicó y se extendió a sus huesos.

Un genio sin igual, esposa y madre de una niña cuya vida además de su obra rompieron muchas barreras. “Una luz se apagó hoy …. demasiado pronto. Rompe mi corazón”, escribe su gran amigo Firouz Naderi de la NASA, quien la describe como una “una mente maravillosa”.

Maryam-Mirzakhani

Su historia es una secuencia creciente de logros inesperados y poco habituales. Esta gran mujer iraní que inicialmente se inclinaba por ser escritora terminó llegando a las matemáticas. Se dice que todo comenzó al participar en un concurso de informática. Sus capacidades matemáticas resultaron evidentes junto con su espíritu de competidora. Esto la llevó a ser la primera mujer en el equipo iraní de las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas. En el año 1994 ganó la medalla de oro, al año siguiente dos medallas con la puntuación máxima. Luego se licenció en 1999 en la Universidad Sharif de Tecnología de Irán y su genialidad la llevó a la Universidad de Harvard a pesar de casi no hablar inglés.

En su tesis doctoral del 2004 resolvió dos intrincados problemas de geometría hiperbólica que impresionaron a la comunidad. De ahí ingresó a Princeton como profesor asistente, pasó por el prestigioso Instituto Clay y, en 2008, se instaló en Stanford. Resulta paradójico que la persona detrás de esta meteórica carrera se definiera a sí misma como una matemática “lenta”. Pero es cierto, lenta y persistente, sus colegas reconocen que ella seguía perseverando cuando todos ya se habían rendido.

En el año 2009 ganó el Premio Blumenthal de la American Mathematical Society, y en el año 2013 el premio Ruth Lyttle Satter en reconocimiento por el trabajo de las mujeres en ciencia. Como si fuera poco, a sus 37 años (a solo a 3 años del máximo de edad establecido por el premio que se entrega cada 4 años) obtiene el más grande galardón de la matemática, la Medalla Fields.

Pasa a ser la primera mujer y, entiendo que el primer ciudadano iraní, en obtener este prestigioso premio en toda su historia de 52 galardones. Obtiene este galardón por sus avances en las superficies de Riemann y los espacios modulares. Su obra se conecta con el estudio de los números primos y la criptografía. Finalmente, en mayo del 2016 pasa a ser una de los 11 académicos de Stanford en ser aceptada en la Academia Americana de Artes y Ciencias.

Algunas de sus palabras la describen perfectamente: “Es un gran honor y voy a ser feliz si se anima a los jóvenes científicos y a mujeres matemáticas”, y agrega, “estoy convencida de que muchas más mujeres recibirán este premio en los próximos años”.

Una gran científico que posiblemente no podría siquiera ingresar a los EE.UU. actualmente con su actual administración y que. a pesar de ser ciudadano americano, además de iraní, solo recibió palabras de reconocimiento públicas de su país natal.

Su simpleza y humildad y su pasión se reflejan en su explicación de por qué se dedicó a las matemáticas: “Es divertido, es como hacer un puzzle o resolver un misterio de asesinato”.

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