Burnout parental: ¿Qué es y cómo enfrentarlo de la mejor manera?

Lo primero es reconocer esta sintomatología y no negarla.

Guía de: Maternidad

El síndrome Burnout se define como “un estado de agotamiento físico y mental ocasionado por períodos estresantes y continuos que hacen que el individuo se colapse”.

Es posible que después de leer esta definición puedas identificar algún momento de tu vida en el que te sentiste derrotado, mental y físicamente. Y si no derrotado, con falta de energía en comparación a la “habitual” o con menos ganas: motivación para desarrollar ciertas actividades .

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Sin embargo, el síndrome Burnout se aplica al terreno laboral o profesional según la literatura, también conocido como síndrome de desgaste profesional.

¿Y qué pasa con otras etapas estresantes de la vida diaria? Específicamente, qué pasa cuando nos “quemamos” como madres o padres.

Hablaba hace algunas semanas con una amiga sobre diferentes cosas y como las dos conocíamos este concepto/síndrome, entre risas le dije “tengo burnout materno”. E inmediatamente pensé “¿existe realmente?”.

La crianza tiene momentos duros. Me atrevo a asegurar que ninguna madre o padre pueda opinar o sentenciar diferente. Eso no quiere decir que tener hijos sea un llamado a pasarlo mal o sufrir. De hecho, mi balanza se inclina en favor de momentos increíbles por sobre los difíciles. Y aunque todos somos diferentes, existe un denominador común para el estrés prolongado. Y es que de alguna forma debe “liberarse”, salir.

Y ahí es cuando numerosos síntomas aparecen en respuesta a este estrés prolongado:

  • Agotamiento físico.
  • Dolores musculares, de cabeza, de estómago.
  • Dificultades para dormir.
  • Estado de nervios continuo (ansiedad).
  • Dificultad para concentrarse.
  • Sentimiento de agotamiento.
  • Ganas frecuentes de llorar.

¿Cómo salir adelante si sufres burnout parental?

Lo primero creo que es reconocerse en esta sintomatología y no negarla (a veces difícil, porque también es propio del síndrome. Negar, me refiero).

  • Pedir ayuda: profesional si fuera necesario y después de tu entorno. Habla con tu pareja, amigos, padres. Verbaliza lo que e pasa con el entorno.
  • No te aísles. Lo he dicho en varias oportunidades y no es una idea de mi autoría; sin embargo, lo comparto plenamente. La soledad es enemigo de la m(p)aternidad. Así que aún sin padecer el síndrome, rodéate de otras madres/padres con quienes puedas compartir tus experiencias e inquietudes.
  • Prioriza lo más urgente/relevante para tu rutina diaria. Suena fácil y puede ser tremendamente difícil, pero trae grandes beneficios. Puede ser un aporte si lo compartes con tu pareja/familia.
  • Tiempo para ti. Si no te es posible salir sola(o) o buscar una actividad afuera de casa, encuéntrala ahí. Cantar a todo pulmón en la ducha, escuchar música mientras cocinas, bailar mientras ordenas, podcast de algún tema de interés, rutina de ejercicios… posibilidades infinitas sin tener que salir. Si puedes salir, bienvenido.
  • Actividades relajantes: personalmente ocupo mucho audios de mindfulness. Aquí puedes incluir yoga, pilates y actividades en las que la respiración y consciencia en el ahora tengan prioridad. (También puedes hacerlo en casa).
  • Alimentación: hay alimentos que te pueden dejar más cansados, mientras que hay otros que te aportan energía y vitalidad. Perseguir hábitos saludables no es una moda, es salud para ti y tu familia.
  • Respira. Respira. Respira.

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