¿Cómo manejar respetuosamente las rabietas de tus hijos?

Es común que surjan las rabietas, porque nuestros niños quieren empezar a ser autónomos. ¿Cómo enfrentarlas?

Guía de: Maternidad

Entre los dos y los cuatro años de nuestros niños se inicia su proceso de independencia, por lo que es un tiempo en el que pretenden hacerlo todo ellos solos y muchas veces llevando la contra. Por lo mismo, es común que surjan las rabietas, porque nuestros niños quieren empezar a ser autónomos y les da mucha rabia cuando alguien no los deja o los coarta.

¿Qué hacer?

Primero, es importante comprender que estas conductas son propias de su edad, por lo que aunque sus  actos sean contrarios a nuestros principios, no lo hacen para “molestarnos”, sino que para probar cosas nuevas y explorar.

Entonces, resulta muy importante dejar claro a nuestros hijos que los entendemos aunque muchas veces no aceptemos sus actos.

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En la etapa preescolar (2-4 años de edad), existe una nueva forma de pensar y razonar de nuestros niños; sin embargo, no hay que pensar que por el hecho de adquirir el lenguaje se volverán automáticamente más reflexivos.

Les comparto algunas ideas que pueden ser útiles durante esta etapa.

1.- Sea consciente de que son niños pequeños

Es decir,  tener consciencia de que estamos frente a un niño que se comportará como niño, por lo que evite esperar lo que es imposible de esperar según su edad. Es muy común que a los niños se les pide que estén en un lugar, pero que no se comporten como niños. Por ejemplo, que nos acompañen al doctor y se queden en la sala de espera sentados, sin hablar fuerte, menos correr ni reírse. Eso es casi imposible porque aún no son capaces de interiorizar todas las normas de comportamiento que se necesitan para hacerlo. Por lo demás, se está comportando como lo que son, niños. Por lo mismo, anticípese al posible aburrimiento de su hijo y por ejemplo, lleve lápices de colores o un cuento, para que el tiempo de espera se vuelva entretenido y grato para ambos.

2.- Sea consecuente con su comunicación no verbal

Los niños captan con rapidez la verdad o falsedad en las personas. Cuántas veces alguien se ha dirigido al niño mintiéndole, por ejemplo, una enfermera que le diga tranquilo, esto no va a doler, lo que no resultaba cierto. Esto genera una mayor tensión en los niños porque desconfían y se sienten amenazados. Por ende, pueden tener un mal comportamiento, ya que es un acto defensivo. Es mejor decirles la verdad e intentar tranquilizarlo: …”esto puede que te duela un poco, pero te va a ayudar a entregarle defensas a tu cuerpo para que no te enfermes. Yo voy a estar en todo momento contigo…” (Acompañado evidentemente de una actitud relajada y tranquila).

3.- Ser adultos empáticos y estar sintonizados con ellos

No podemos juzgar las conductas de un niño sin saber sus razones, o al menos, sin intentar averiguarlas. Los comportamientos de los niños casi siempre tienen una causa, aun cuando no nos resulte razonable para el mundo adulto. Intente descubrir cuál es y así sabrá si debe aceptar o corregir su acción, pero no intente ignorarla, suprimirla o castigarla porque sí.

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