¿Cómo sortear las pataletas de los niños? Claves para lograrlo de forma saludable

Una de las formas de construir y nutrir el cerebro de nuestros niños es a través de la compañía. ¿Cómo conseguirlo?

Guía de: Maternidad

Sabemos que el cerebro humano nace inmaduro y completa su desarrollo, al menos, en los primeros 20-25 años de vida.

Puedes haber oído (o no) el concepto  “neuroplasticidad cerebral”, que se refiere al modo en que el cerebro cambia físicamente según las experiencias que vamos acumulando. Por lo tanto, la experiencia que les damos a nuestros niños es crítica para su cerebro. 

ninos-pataletas-1

Esta inmadurez cerebral de los seres humanos en sus primeros años de vida no le permite a nuestros niños gestionar las situaciones y experiencias de la misma manera que nosotros los adultos. No porque no quieran o porque quieran ser rebeldes. Simplemente porque no pueden. Su cerebro no está desarrollado para ejecutar y gestionar las emociones como nosotros los adultos (bueno, algunos adultos tampoco lo consiguen si tuvieron experiencias infantiles irrespetuosas o abusivas).

Y una de las formas de construir y nutrir el cerebro de nuestros niños es a través de la compañía y respeto de sus emociones. Y para ello, la clave es la CONEXIÓN.

Cuando uno de nuestros niños está sufriendo una rabieta o un episodio en que no consiguen encontrar la calma, están en una situación en que no pueden oírnos ni razonar. Y en ese momento es cuando MÁS nos necesitan.

Los autores del bestseller “El Cerebro del Niño”, Daniel J. Siegel y Tina Payne, en otro libro llamado “Disciplina sin lágrimas” nos muestran un concepto de disciplina en sintonía con la plasticidad cerebral y, por consiguiente, con las necesidades físicas y emocionales de nuestros niños.

Conectar, dicen, es compartir la experiencia de tu hijo, estar a su lado, acompañarlo en este momento difícil.

Los autores hablan de tres ventajas sobre la conexión en su libro:

1.- La conexión lleva a un niño de la reactividad a la receptividad: 

La conexión calma el sistema nervioso, alivia la reactividad de los niños y los traslada a un lugar donde pueden escucharnos, aprender e incluso tomar sus propias decisiones.

2.- La conexión construye el cerebro:

“Si ofrecemos consuelo cuando los niños están alterados, si escuchamos sus sentimientos, si les transmitimos lo mucho que les queremos incluso cuando se equivocan: si respondemos así, ejercemos un considerable impacto en el desarrollo de su cerebro y en la clase de personas que serán, tanto ahora como cuando lleguen a la adolescencia y a la edad adulta”.

3.- La conexión intensifica la relación con tu hijo:

“Sabemos que los niños tienen un cerebro cambiante, cambiable y complejo, y que cuando se enfrentan a un conflicto, nos necesitan. Cuanto más respaldo, empatía y atención transmitamos en nuestra respuesta, tanto mejor será la relación con ellos.”

Les recomiendo el libro a todos quienes estamos en esta desafiante e inspiradora ruta de criar/formar seres humanos, desde el respeto y el amor.

Más sobre Maternidad

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X