Inmunidad de la leche humana: ¿Hasta cuándo protege?

La leche materna es el alimento natural de un ser humano.

Guía de: Maternidad

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Existe la confusión entre algunos profesionales del área de la salud respecto de la inmunidad que aporta la leche materna. Como muchos de ellos no se especializan ni estudian en profundidad sobre la leche humana, reconocen entre sus beneficios el traspaso de anticuerpos y el fortalecimiento del sistema inmune del bebé. Sin embargo, se equivocan en definir la duración de esos beneficios.

Ni 3 ni 6 meses. La leche materna es el alimento natural de un ser humano y, como tal, perfecta en todas y cada una de las etapas del desarrollo. Su inmunidad no tiene fecha de vencimiento, no caduca. Su composición es totalmente dinámica; esto quiere decir que cambia según las necesidades de cada niño/bebé. Necesidades nutricionales e inmunológicas.

Es el contenido de inmunidad de la leche materna es lo que cambia con el tiempo. Así, mientras más pequeño es el ser humano, más inmaduro es su sistema inmune. Entonces, en ese período la leche cumple un rol protector fundamental. Por esta razón, quienes fomentamos la lactancia materna decimos que el calostro (la secreción mamaria tras el parto) es la primera vacuna inmunológica de nuestros niños. Y para los bebés que nacen antes de tiempo es todavía más poderosa. ¡Y es natural!

Un dato: Si todos los niños recibieran lactancia materna exclusiva hasta los 4 meses, se evitarían el 56% de las hospitalizaciones por causas infecciosas durante el primer año de vida (Talayero et al, 2006). Díganme por favor si eso no es poderoso.

La protección de la leche humana contra infecciones ha sido ampliamente documentada hace bastante tiempo. Sin embargo, no olvidemos que la leche materna es un tejido vivo (se mueve, tiene vida si miras una gota a través del microscopio) y por ende su composición varía en cada madre. No existe leche humana igual a otra.

A modo de recordatorio, la leche materna protege al bebé contra las siguientes enfermedades.

  • Diarrea aguda y prolongada
  • Infecciones del tracto respiratorio, incluyendo otitis media, bronquiolitis
  • Infección del tracto urinario
  • Septicemia neonatal
  • Enterocolitis necrotizante
  • Leucemia
  • Obesidad
  • Síndrome de muerte súbita del lactante
  • Dermatitis atópica

* La autora es asesora de lactancia acreditada en Salud Mental Perinatal

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