¿Qué cosas necesita un recién nacido? Revisa algunos importantes consejos

Si eres madre, mientras lees esta pregunta, quizá piensas “pero si eso ya se hace”, pero en este artículo no hablamos de cosas materiales.

Guía de: Maternidad

¿Te gustaría recibir de parte de tu equipo médico una lista con las necesidades de tu recién nacido? (Por lista me refiero a una guía específica o, en el mejor escenario, una consulta dedicada expresamente a ello).

Si eres madre, mientras lees esta pregunta, quizá piensas “pero si eso ya se hace” y a tu memoria viene inmediatamente esa lista clásica con los enteritos, piluchos, camisetas y todas esos objetos y prendas que con tanta ilusión preparamos mientras de acerca la llegada de nuestro bebé.

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Yo no hablo de esa lista. Yo me refiero a las necesidades físicas, biológicas y emocionales que un recién nacido necesita. 

Dependiendo de tu camino recorrido en torno a la maternidad, lo anterior puede o no parecerte una obviedad, especialmente en la actualidad cuando lentamente la etapa que rodea el nacimiento viene transformándose y volviendo a las raíces más primitivas de nuestra especie.

Pero hasta hace bien poco, incluso todavía en varias instituciones médicas alrededor del mundo, se separa (separaba) al bebé de su madre nada más nacer. Gracias a los avances de la neurociencia, epigenética y la psicología perinatal, lo que nuestro instinto materno sabe desde que nos hacemos madres hoy lentamente recobra la prioridad que se merece.

Ahora existe mayor consciencia sobre el daño profundo que se traduce en la separación de un recién nacido de su madre.

Los cerebros de madre y bebé se transforman y sincronizan mientras permanecen juntos. Las madres necesitamos tocar, oler, abrazar y sentir a nuestro bebé al mismo tiempo que él-ella necesita ser mirado, abrazado e impregnado de ese amor materno sobrenatural que sucede tras el parto.

La naturaleza lo ha diseñado de esta manera para que hijo y madre nos enamoremos profundamente en este primer encuentro y así les aseguremos nuestros cuidados y nuestro cuerpo los primeros meses de su vida (como mínimo) según aprendí de la psiquiatra perinatal española, Ibone Olza.

Además de jugar un rol clave en el vínculo madre-bebé, esas hormonas que bañan el cerebro del bebé tras el parto serán clave en todas las relaciones sociales que establezca en su vida.

Si a esa ecuación maravillosa le sumamos la lactancia materna, que también se ve profundamente impulsada por la separación cero de madre y bebé, le damos a los bebés el hábitat extrauterino más amable y cariñoso del mundo, tal cual como esperan ser recibidos.

En resumen, un recién nacido necesita a su madre; la necesita en cuerpo y alma.

¿Y que sucede con el padre, se preguntarán?

Si lo hay, su rol también es clave. Es clave que ese nuevo padre conozca las necesidades de madre y bebé y proteja con garras y diente ese hábitat antes mencionado. Que abrace a su bebé y le entregue todo su amor, sin perder de vista que sus necesidades emocionales y más primitivas son su madre. Madres y padres somos biológicamente diferentes y para el bebé no da lo mismo qué y cómo le entrega cada uno. Pueden leer más sobre este tema aquí, de la mano de una de las profesionales que yo tanto he aprendido.

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