“Catedral negra” de Clermont-Ferrand: Vea fotos de la misteriosa e intimidante construcción

Un antiguo y oscuro monumento, que comenzó a escribirse hace 800 años de edad, domina el horizonte de la región francesa.

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La catedral gótica de Nuestra Señora de la Asunción de Clermont, conocida popularmente como la “Catedral negra”, ubicada en Clermont-Ferrand, Francia, comenzó a ser construida en el siglo XIII. Y se diferencia notablemente del resto de las catedrales europeas por su intimidante color negro, ya que está construida de Piedra volcánica de Volvic, a lo cual debe su color umbrío y una enorme resistencia que permitió elevar pilares y torres de gran esbeltez.

Catedral negra Clermont-Ferrand

La región de Clermont-Ferrand se encuentra en el corazón de la Cadena de Puys, una cadena montañosa de unos 80 volcanes extintos que se extiende a lo largo de casi 50 kilómetros en el corazón de Francia, por lo que que no extraña que cuando se construyó la Catedral de Notre-Dame-de-l’Assomption hace casi 800 años, se transportaran grandes bloques de este material desde las canteras de Volvic.

Catedral negra Clermont-Ferrand

Durante la Revolución Francesa (1793-1794), los violentos revolucionarios anticlericales quisieron destruir la iglesia, pero el benedictino Verdier-Latour logró persuadirlos con el argumento de que el templo constituiría un excelente lugar de concentración popular. Sin embargo, gran parte del altar y el mobiliario de la iglesia fue quemado, las campanas se fundieron, muchas de sus estatuas de santos y figuras bíblicas fueron dañadas o destrozadas, y tres de las torres de los cruceros fueron arrasadas. Sólo la torre del vigía, la más alta, que debía su nombre al guarda que se apostaba a su cima, sobrevivió por su utilidad práctica: daba la hora.

Catedral negra Clermont-Ferrand

Durante la Revolución Francesa el edificio fue rebautizado como “Templo de la Razón” y, poco después, como “Templo del Ser Supremo”. Posteriormente, pasado el fervor revolucionario, el arquitecto Eugene Viollet-le-Duc -quien restauró la famosa aguja gótica de Notre Dame en París- reconstruyó la iglesia en 1866 siguiendo su propia “interpretación creativa”: elaboró ​​los planos, y uno de sus alumnos se encargó de la construcción de un gran pórtico y las dos imponentes agujas negras de este edificio, agujas de 96 metros de altura que hacen que la iglesia sea visible tanto si se la mira desde las llanuras de Limagne como desde los escarpados picos volcánicos al oeste.

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Según los arquitectos, la piedra de lava de la “Catedral negra” de Clermont-Ferrand no sólo le confiere una presencia imponente y sobria que domina el horizonte de la ciudad, sino que su extraordinaria dureza y ligereza estructural permitieron a los maestros de obras levantar pilares esbeltos, arcos ojivales y sus dos características agujas gemelas. Es una piedra volcánica tan resistente que ha soportado siglos de lluvia, viento y erosión mejor que muchas de las piedras calizas utilizadas en otras grandes iglesias europeas.

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