¿Cuál fue el verdadero aspecto físico de Jesús de Nazaret? Diversas teorías lo han descrito

La iconografía clásica lo representa como un esbelto varón caucásico de rostro armonioso, mientras que otros autores lo describen como un hombre de estatura mediana, de ojos y cabellos oscuros.

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Desde hace siglos en el mundo se ha planteado la gran interrogante de cuál fue el verdadero aspecto físico de Jesús de Nazaret (considerado por el cristianismo como el Hijo de Dios y, por extensión, la encarnación de Dios mismo), prevaleciendo la imagen que lo representa como un hombre alto y esbelto, de tez blanca, de ojos azules o verdes y cabello claro, marcando un claro contraste con la visión de algunos investigadores contemporáneos, quienes prefieren describirlo como un hombre de piel y cabello oscuro y de estatura mediana, es decir, como uno de los tantos hombres judíos de su época.

El Jesús más famoso de la historia del cine y la televisión, personificado por el actor inglés Robert Powell en la miniserie anglo-italiana "Jesús de Nazaret" (1977).

El Jesús más famoso de la historia del cine y la televisión, personificado por el actor inglés Robert Powell en la miniserie anglo-italiana “Jesús de Nazaret” (1977).

En la Biblia ninguno de los cuatro evangelistas describe el aspecto físico de Jesús, por lo que se desconoce el color de su piel, cabello y ojos, estatura y contextura física, aunque es lógico suponer que un hombre que trabajó durante años como carpintero, pasó 40 días con sus respectivas noches ayunando en el desierto y que era un gran caminante (en una ocasión la Biblia relata que caminó en un sola jornada el camino de 30 Kilómetros que une Jericó con Betania), debe haber tenido una constitución física fuerte y robusta. jesucristo Los evangelistas en sus escritos tampoco aluden a ninguna enfermedad del Maestro, pues en medio de su dura vida de apostolado su cuerpo parece responder sin debilidades. “Esta complexión sana y equilibrada de nervios de Jesús, que suponen una salud robusta, contrasta con los desequilibrios nerviosos de Mahoma y con el agotamiento físico de Buda, que vencido por la vida, predica una religión pesimista y negativa…Y su porte debía ser majestuoso y viril. Cuando sus compatriotas quieren despeñarle en Nazaret, Jesús pasa por medio de ellos sin inmutarse y con un continente tal, que no se atreven a atentar contra su vida. Al ser prendido en Getsemaní, sus enemigos caen unos sobre otros, impresionados del porte majestuoso del Maestro, que lejos de huir les declara: “Yo soy a quien buscáis”, relata el padre Antonio Ribero, en un artículo publicado por el sitio web es.catholic.net. jesus-de-nazaret-2 En la Biblia se afirma que el Mesías será “el más hermoso de los hijos de Adán” (Sl. 45, 3), mientras que en el Salmo 45-2 hay unas de las pocas alusiones al aspecto físico del Redentor, cuando su autor dice: “Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se ha derramado en tus labios; Por tanto Dios te ha bendecido para siempre”. Una lógica parecida radica en un episodio de los Evangelios cuando una mujer, al ver por primera vez a Jesús, le grita desde la multitud: “¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!” (Lc. 11, 27). Como contrapartida, si nos atenemos al profeta Isaías, Jesús era un hombre común y corriente, tal como lo afirma en el capítulo 53, versículo 2, cuando supuestamente describe una profecía sobre el aspecto del futuro Mesías: “No había en él belleza ni majestad alguna; su aspecto no era atractivo y nada en su apariencia lo hacía deseable”.

El actor Ted Neely personificando al Nazareno en la película "Jesucristo Superstar" (1973).

El actor Ted Neely personificando al Nazareno en la película “Jesucristo Superstar” (1973).

En los primeros años del Cristianismo, la imagen de Cristo fue la de un joven resplandeciente, seguramente inspirada en la iconografía pagana, sobre todo en el aspecto del Dios Apolo, la deidad de la belleza masculina. Antonino de Piacenza, hacia el año 550, afirmó haber visto en Jerusalén un retrato del Nazareno en el que aparece “de estatura media, hermoso de rostro, cabellos un poco rizados, mano elegante y afilados dedos”, mientras que Andrés de Creta (fallecido en el año 740) aseguró haber visto un retrato de Jesús realizado por el evangelista Lucas, quien además de médico e historiador era también pintor. En este retrato Jesús aparece “cejijunto, de rostro alargado, cabeza inclinada y bien proporcionado de estatura”. jesus_nazareth San Nicéforo, en una carta reputada apócrifa de Juan Damasceno, dice que Jesús estaba “lleno de majestad en su porte e inclinaba un poco al caminar su elevada estatura. Sus ojos eran hermosísimos. Sus cabellos rizados caían en grandes bucles sobre sus hombros, su rostro pálido, aceitunado, rematado por una espesa barba negra. Sus dedos largos y delgados. Su profunda mirada respiraba sabiduría, paciencia y bondad”. San Epifanio, por su parte, decía que Jesús tenía seis pies de alto (más de 1.70 m), ojos verdes, nariz larga, tez trigueña, cejas negras, no del todo arqueadas, cabello rojizo o rubio, levemente ondulado, y presentaba una ligera inclinación el cuello, de modo que su figura no era del todo derecha, asegurando también que era “el vivo retrato de su madre”. Jesus vitral Uno de los retratos más conocido de Jesucristo es el contenido en la famosa carta enviado al emperador romano y atribuida a un tal Publio Léntulo, presunto gobernador de Jerusalén, aunque según todos los indicios esta carta fue elaborada en torno al siglo XIV. En esa carta se afirma que Jesús “es de elevada estatura, distinguido, de rostro venerable. Sus cabellos, ensortijados y rizados, de color muy oscuro y brillante, flotando sobre las espaldas, al modo de los nazarenos. La frente es despejada y serena: el rostro sin arruga ni mancha. Su nariz y boca son regulares. La barba abundante y partida al medio. Los ojos color gris azulado, claros, plácidos y brillantes; resplandecen en su rostro como rayos de sol, de modo que nadie puede mirarle fijo. Cuando reprende es terrible; cuando amonesta, dulce, amable, alegre, sin perder nunca la gravedad. Jamás se le ha visto reír, pero sí llorar con frecuencia. Camina con los pies descalzos y con la cabeza descubierta. Estando en su presencia nadie lo desprecia; al contrario, le tiene un profundo respeto. Se mantiene siempre erguido; sus brazos y sus manos son de aspecto agradable. Habla poco y con modestia. Es el más hermoso de los hijos de los hombres. Dicen que este Jesús nunca hizo mal a nadie; al contrario, aquellos que lo conocen y han estado con él, afirman haber recibido de él grandes beneficios y salud. Según me dicen los hebreos, nunca se oyeron tan sabios consejos y tan bellas doctrinas. Hay quienes, sin embargo, lo acusan de ir contra la ley de Vuestra Majestad, porque afirma que reyes y esclavos son todos iguales delante de Dios”. Jesús Robert Powell Otra fuente para conocer físicamente al Redentor lo brinda el árabe Ibn Ishaq, uno de los primeros biógrafos del profeta del islam Mahoma. En su biografía, escrita poco después de un siglo desde la muerte del Profeta, y con ocasión del episodio de su transposición al Templo de Jerusalén guiado por el Arcángel San Gabriel a lomos del caballo alado Buraq, Mahoma habría tenido ocasión de departir con el Nazareno, asegurando que “Jesús, el hijo de María, no es ni alto ni bajo, con el pelo suelto y el rostro brillante, como si acabara de salir de un baño y el agua le cayera de la cabeza, aunque no hay tal agua”. Jesus-Vidriera-Iglesia-Anglicana-Australia El arte renacentista de famosos artistas como Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, y de algunos bárrocos como Rembrandt y Rubens nos legaron la imagen de un Jesús de cabello largo y castaño, barbado, con los ojos azules y una apariencia majestuosa, dulce y serena que lo destacaba entre los demás, imagen que habrían de consolidar las películas estadounidenses o europeas que se filmarían durante el siglo XX (como la famosa miniserie “Jesús de Nazaret”, con el inolvidable actor Inglés Robert Powell como protagonista), las estampas populares y las estatuas de las iglesias. Jesús blue eyes La literatura también se encargaría de refrendar esta imagen occidental de Jesús. En el famoso best-seller “Caballo de Troya”, escrito por el autor español J.J. Benítez y basado supuestamente en unos diarios reales de dos militares norteamericanos que viajaron en el marco de un experimento científico-militar al siglo I de la era cristiana, se describe a Jesús como un hombre de extraordinaria talla, de poco más de 1.80 de estatura, lo que lo convertía, según el libro, en una especie de “gigante” comparado con los hombres de baja estatura que solían acompañarlo. jesus-maestro-ascendido J.J. Benítez, en uno de los capítulos más recordados del mencionado libro, cuando uno de los militares se encuentra por primera vez con Jesús de Nazaret en Betania, describe del siguiente modo al Nazareno: “Era, sin duda, un hombre blanco, de rostro alto y estrecho, propio de los pueblos caucásicos. El cabello, lacio y de una tonalidad ligeramente acaramelada, le caía sobre los hombros. Poco después, al soltarse la banda de tela que llevaba arrollada sobre la frente y que portaban también casi todos los miembros de su grupo, comprobé que se peinaba con raya en medio. Presentaba un bigote y fina barba, partida en dos, de un color oro viejo, similar a los cabellos. El bigote, aunque pronunciado, no alcanzaba a ocultar los labios, relativamente finos. La nariz me desconcertó. Era larga y ligeramente prominente…Desde su entrada en la casa, Jesús no había dejado de sonreír, mostrando una dentadura blanca e impecable, muy distinta a la que padecía la mayoría de los hebreos”. Para algunos, la única pista empírica realmente fiable para dilucidar el verdadero aspecto físico de Jesucristo radica en el famoso Santo Sudario de Turín, el lienzo mortuorio de lino que supuestamente cubrió el cuerpo del Nazareno después de su violenta muerte en la cruz y que hoy se encuentra en la catedral de San Juan Bautista de Turín (Italia). Según la increíble imagen impresa en el Síndone de Turín, lienzo que envolvió un auténtico cadáver durante un período de 30 a 36 horas y que según expertos de la NASA en 1977 tiene propiedades tridimensionales que no pertenecen ni a las pinturas ni a las fotografías, el hombre que aparece allí estampado padeció una muerte traumática, tal como lo demuestran las cientos de heridas pequeñas y grandes calcadas sobre el lino por contacto.

La impresionante imagen impresa en el Santo Sudario de Turín, que supuestamente cubrió el cadáver de Jesucristo después de su violenta muerte en la cruz.

La impresionante imagen impresa en el Santo Sudario de Turín, que supuestamente cubrió el cadáver de Jesucristo después de su violenta muerte en la cruz.

Según los estudios anatómicos realizados en la Sábana Santa o Síndone de Turín, que muestra huellas que han sido interpretadas como las de un hombre crucificado, flagelado y muerto, Jesús de Nazaret era espigado y corpulento, con características faciales que parecen ser las propias de la raza judía: nariz larga y fina, labios finos, ojos grandes y hundidos, cabellos largos y abundantes, peinados con raya en medio, bigote y barba luenga partida ligeramente en dos. Además de ser alto (entre 1,81 y 1,83 cm m) y fornido (83 kilos de peso), este hombre parece haber sido bastante andador, como comprueban los músculos de las pantorrillas, bastante fuertes, además de ciertos indicios que indicarían que se trataba de un trabajador manual (Jesús, como todo el mundo sabe, fue carpintero), pues los músculos de las manos, brazos y hombros (sobre todo el derecho), aparecen bien desarrollados.

Cuerpo de Jesús reconstruido en carbón, según la imagen tridimensional impresa en la Sábana Santa de Turín.

Cuerpo de Jesús reconstruido en carbón, según la imagen tridimensional impresa en la Sábana Santa de Turín.

La afinidad del rostro de Jesucristo de la Sábana Santa y los antiguos iconos sería documentada por el profesor italiano Giovanni Tamburelli en el año 1989, quien encontró muchos puntos de congruencia de tal manera que habría que pensar que la faz del lienzo fue el prototipo para la iconografía cristiana primitiva.

Así fue el verdadero rostro de Jesús, según los indicios anatómicos de la Sábana Santa.

Así fue el verdadero rostro de Jesús, según los indicios anatómicos de la Sábana Santa.

En el año 2001 la BBC, con la ayuda de un cráneo judío del siglo I hallado en un cementerio cercano a una carretera de Jerusalén y de la tecnología gráfica digital de última generación, le encargó al prestigioso forense Richard Neave, de la Universidad de Manchester, la delicada y cuidadosa tarea de la reconstrucción facial del rostro de Jesucristo, usando una técnica que consistía en cubrir la calavera con capas de arcilla, técnica usada habitualmente por la policía a fin de poder identificar cadáveres desfigurados. Según los esqueletos de judíos de esa época que se encontraron en ese cementerio, la altura media de los mismos era de 1,60 m y y el peso de un poco más de 50 kilos. “Los judíos de la época eran biológicamente similares a los judíos iraquíes de hoy en día, así que creo que (Jesús) tenía cabello marrón oscuro a negro, ojos castaños y piel morena, es decir, se trataba de un hombre típico de Oriente Medio”, afirmó Neave.

El controvertido rostro de Jesús elaborado en el año 2001, contrastado con la imagen clásica del Redentor que ha prevalecido durante  siglos.

El controvertido rostro de Jesús elaborado en el año 2001, contrastado con la imagen clásica del Redentor que ha prevalecido durante siglos.

El polémico resultado del nuevo y sorprendente rostro de Jesús fue el de un hombre con pómulos y nariz prominentes, cabello rizado y tez morena, en una imagen que nada tenía que ver con el Jesús de piel pálida, ojos claros y suave faz con que se le ha representado en occidente desde hace siglos. Según Jeremy Bowen, antiguo corresponsal de la BBC en Oriente Medio y presentador de la serie titulada “El hijo de Dios”, para la que fue reconstruido el controvertido rostro, ésta podría ser la versión más fiel a la realidad: “Hay muchos varones parecidos a éste en Jerusalén. Es un auténtico judío de la zona y todavía puedes verle hoy pasear por la ciudad repetido en multitud de rostros”. jesus-de-nazaret IR Esta imagen del supuesto rostro de Jesucristo despertó muchos críticas porque, en estricto rigor, fue una reconstrucción facial correspondiente al cráneo de un anónimo hombre judío de baja estatura, de contextura rechoncha y de clase baja o media que había vivido en Palestina durante el siglo I, y que fue sepultado cerca de la sagrada ciudad de Jerusalén, pero que aparte del siglo de origen y la nacionalidad no tenía ninguna relación con la figura de Jesús de Nazaret. Jesus actores La historiadora neozelandesa Joan E. Taylor, autora del nuevo libro “What Did Jesus Look Like?” (“¿Cómo lucía Jesús?”) y profesora del Departamento de Teología y Estudios Religiosos del King’s College de Londres, Reino Unido, afirmó por su parte que el Jesús histórico probablemente era moreno, de estatura mediana y mantenía el cabello recortado, como los otros judíos de su época. “Los evangelios no lo describen físicamente, no dicen si era alto o bajo, guapo o fuerte. Lo único que dicen es su edad aproximada, unos 30 años”, comentó Taylor, quien agregó que “creo que Jesús tendría la piel y los ojos oscuros y el cabello corto, como los judíos del siglo I. Y no era un hombre tan alto como se dice, pues su estatura sería de 1.64, la estatura promedio de un hombre en aquella época”. Jesus Powell Zefirelli Como sea que fuere, quizás lo más prudente en este enigmático asunto es concordar con el parecer de algunos antiguos Padres de la Iglesia, como San Ireneo, casi coetáneo de Jesús, y San Agustín, quienes afirmaron que “la imagen carnal de Jesús nos es desconocida”. Por otra parte, existen imágenes de Jesús en Macao, antigua colonia portuguesa en China, que lo muestran con ojos rasgados y con la forma de vestir de un chino, mientras que en Etiopía hay registros de un Jesús con rasgos negros, corroborando con ello el viejo aserto de que “cada época y cultura creó el tipo de Cristo que deseaba”.

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