¿Cuáles fueron los cinco pistoleros más peligrosos y legendarios del lejano Oeste?

Personajes como Jesse James, Clay Allison, John Wesley Hardin y Billy The Kid se convirtieron en leyenda.

Guía de: Mitos y Enigmas

Los pistoleros del Lejano Oeste (“Far West”) han hecho correr ríos de tinta y han inspirado una generosa cantidad de historias y películas, tanto por sus supuestas hazañas, como por sus alevosos crímenes. Aunque muchas de ellas pertenecen al mundo de la ficción, hay algunas que son bastante reales, tal como atestiguan las vidas de conocidos pistoleros, justicieros y aventureros norteamericanos, como Wyatt Earp, James “Wild Bill” Hickock, John Henry “Doc” Hollyday y Harry Alonzo Longabaugh, también conocido como el “Sundance Kid”.

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Aunque el Lejano Oeste ha pasado a la historia como una época sin Dios ni Ley, salvaje y violenta, algunos opinan que se trata de una exageración, pues algunas investigaciones sugieren que los delitos eran relativamente infrecuentes y que, aunque el promedio de homicidios era particularmente elevado, se debía más a la propia existencia de armas y otros factores como el frecuente consumo de alcohol y las disputas.

De todos modos, sin perjuicio de los personajes nombrados anteriormente y para rememorar esa fascinante y violenta época, que el Séptimo Arte se ha encargado de preservar, a continuación les presentamos a los cinco pistoleros más legendarios y letales del Viejo Oeste:

1.- Clay “El loco” Allison (1840-1887):

Hijo de un ministro presbiteriano de Texas, este pistolero, apodado como “Crazy Clay” o el “loco Clay”, desde su adolescencia llamó la atención por su temperamento violento y su genio vivo. La leyenda cuenta que se casó muy joven aunque, a los pocos días, su esposa desapareció y no se volvió a saber de ella. Clay fue encontrado borracho y recitando poemas en su rancho baldío sin ofrecer respuestas sobre su paradero. También se asegura que antes de cumplir los 21 años asesinó en Abilene, Kansas, a dos Rangers de sendos escopetazos sólo porque le intimidaron a dejar de gritar en un salón de juego.

Clay Allison.

Clay Allison.

Cuando estalló la Guerra de Secesión, Clay se alistó con 21 años en el Ejército de los Estados Confederados, en la Batería de Artillería del Capitán W. H. Jackson, aunque tres meses más tarde sería dado de baja médica por una vieja lesión en la cabeza, que según algunos era la causante de su violento e impredecible comportamiento. El parte médico decía que Allison era incapaz de cumplir los deberes de un soldado debido a un golpe recibido hace muchos años: “La excitación emocional o física produce paroximales de carácter mixto, parcialmente epilépticos y parcialmente maniáticos”.

Clay Allison, de todos modos, volvería a enrolarse en el ejército confederado en septiembre de 1862, cuando se alistó en el 9 º Regimiento de Caballería de Tennessee, aunque otros biógrafos aseguran que se habría enrolado en el batallón del sanguinario coronel sureño William Quantrill, donde su absoluta falta de escrúpulos, buena puntería y ausencia de miedo, le hicieron ascender rápidamente a oficial. Su comportamiento era tan violento que incluso sus compañeros lo consideraban un psicópata. Allison, cuando integró este batallón, habría participado en el famoso y sangriento asalto confederado a Lawrence de 1863, donde habría ejecutado personalmente a más de 20 “botas rojas” (fanáticos comandos abolicionistas).

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Al concluir la guerra de secesión, y después de ser brevemente un prisionero de guerra, Clay Allison fue liberado en mayo de 1865 y volvió a su tierra natal, donde habría asesinado a un cabo del Tercer Regimiento de Caballería de Illinois, que había llegado a la granja de su familia con la intención de apoderarse de ella. Se cuenta que, después que el cabo rompiera el jarrón de su madre (un regalo de aniversario de su padre), Allison tomó un rifle de la casa y lo mató.

En las ciudades de Cimarón y Elizabethtown, en Nuevo México, Allison comenzaría a forjarse una merecida reputación como un hombre peligroso, vagando sin rumbo fijo y trabajando como vaquero con nombres falsos en distintos ranchos. Por esta época, organizaría y dirigiría el linchamiento de un hombre llamado Charles Kennedy, un sujeto que había asesinado a varios hombres y a su propia hija. Allison, tras sacarlo de la cárcel de Elizabethville, lo colgó, aunque otras versiones aseguran que además habría cortado su cabeza para exhibirla como trofeo.

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Los cronistas de la época describen a Clay Allison como un hombre violento, especialmente cuando estaba bebido, lo que solía ocurrir muy a menudo, y de terrible e intimidadora fama en todo el Oeste. Todos daban por seguro que había matado a muchos hombres, aunque nadie vivo podía aportar mayores detalles de ello. A él dicha fama, cuando estaba sobrio, no le sentaba bien. Por ello, en cierta ocasión escribió una indignada carta al director de un periódico de Missouri que le había adjudicado 15 asesinatos: “Siempre he intentado utilizar mi influencia para proteger las propiedades y a los hombres de mi condado de los ladrones, forajidos y asesinos, entre los que no se me puede incluir”.

En 1874, Clay Allison se encontró en el condado de Colfax con Chunk Colbert, un temido pistolero que había matado a siete hombres y se había peleado con él años antes. Colbert invitó a Allison a comer, pero durante la comida trató de sacar su pistola para matarlo. Allison desenfundó más rápido y lo mató de un tiro en la cabeza. Cuando le preguntaron por qué había aceptado una invitación a cenar de un hombre que seguro intentaría matarlo, Allison respondió: “Porque yo no quería enviar a un hombre al infierno con el estómago vacío”.
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En 1876 Clay Allison y su hermano John participaron en un famoso tiroteo en una cantina de Las Ánimas, Colorado, con el alguacil Charles Faber, quien los había conminado a entregar sus armas, ya que era ilegal portarlas en esa localidad. John Allison recibió tres disparos mientras que su hermano Clay salvó ileso, no sin antes matar al alguacil Faber. Al año siguiente a Clay se le atribuyó un supuesto enfrentamiento con el famoso justiciero Wyatt Earp y su compañero Bat Masterson, aunque este encuentro, según los historiadores, es más que dudoso.

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Durante sus últimos años de vida Clay Allison se convirtió en un tranquilo hombre de familia. Tras casarse en 1881 con “Dora” McCulloch, con quien tendría dos hijos, se estableció en un rancho cerca del río Pecos, en la frontera de Texas y Nuevo México. Y a pesar de su fama de rudo e implacable pistolero, sufriría una muerte accidental mientras trabajaba en su rancho, cuando una rueda de un carro cargado de suministros le rompió el cuello. Su muerte fue casi instantánea. Tenía 47 años de edad.

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Robert Clay Allison, quien sería calificado por el cineasta John Ford como el “mayor bastardo del Far West” y a quien se le atribuyeron más de 50 muertes (sin contar los soldados que mató en la guerra) fue enterrado al día siguiente en el Cementerio de Pecos, en Texas, y se cuenta que cientos de personas asistieron a su funeral, ya fuera para presentar sus condolencias o simplemente por curiosidad. A los pies de su tumba se puso la siguiente y curiosa inscripción: “Robert Clay Allison: Nunca mató a un hombre que no fuera necesario matar”.

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2.- Joaquín Murrieta (1829-1853):

Conocido como el “Robin Hood de El Dorado”, de la leyenda de Joaquín Murrieta proviene la mítica e idealizada figura de “El Zorro”. Legendaria figura mexicana en California durante la Fiebre del oro de 1850, su nombre ha simbolizado desde entonces la resistencia latinoamericana ante la dominación económica y cultural de los angloparlantes en las tierras de California.

Joaquín Murrieta.

Joaquín Murrieta.

Tradicionalmente, se asegura que Joaquín Murieta, un mexicano de familia noble nacido en el estado de Sonora, llegó a California en 1850 para buscar fortuna durante la Fiebre del oro, pero en vez de oportunidades de riqueza y prosperidad, encontró racismo y discriminación (los mineros norteamericanos, que acusaban a los inmigrantes latinos de apropiarse de las mejores vetas, los llamaban despectivamente “greasers” o “grasientos”). Se cuenta que Murrieta no sólo debió enfrentar la aprobación de una arbitraria ley que obligaba a pagar un alto impuesto a los mineros de origen latinoamericano que laboraban en las minas californianas, sino que también debió sufrir la violación y el asesinato de su esposa a manos de unos trabajadores norteamericanos, crimen que quedó sin castigo, ya que los delitos y crímenes cometidos por no-latinos solían quedar impunes.

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Desolado por la muerte de su esposa e imposibilitado para ganarse la vida legalmente, Joaquín Murrieta se convirtió en el líder de una banda llamada “Los cinco Joaquines”, formada por el mismo Murrieta, Joaquín Botellier, Joaquín Carrillo, Joaquín Ocomoreña y Joaquín Valenzuela, quienes habrían sido responsables de la mayoría de asaltos, robos y asesinatos que se cometieron en el área de Mother Lode, en la Sierra Nevada americana. La ley les atribuyó el robo de más de 100 mil dólares en oro y más de cien caballos, sin contar el asesinato de 19 personas (la mayoría de ellos mineros chinos) y de haber escapado de tres procesos (possecomitatus), tras matar a tres oficiales.

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En 1853, el gobernador de California John Bigler firmó una ley que creó a los Rangers de California al mando del capitán Harry Love (un ex ranger tejano), cuyo único propósito era localizar y arrestar a los “Cinco Joaquines”. Luego que se estableciera una recompensa de 5.000 dólares en caso de que se lograra la captura de Murrieta, en julio de ese año estos rangers se encontraron con unos mexicanos cerca del Paso Panoche, en el condado de San Benito, a unos 50 kms. de MotherLode y, como cabía esperar, hubo un violento enfrentamiento en el que dos de los mexicanos murieron. Los rangers afirmaron más tarde que los dos muertos eran Murrieta y Manuel García, su lugarteniente al que apodaban “Tree fingered Jack” (“Jack tres dedos”).

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Los rangers, como evidencia de sus muertes, le arrancaron una mano a García y la cabeza a Murrieta y las colocaron en un jarrón conservándolo en brandy, para luego llevarlo a Stockton, San Francisco y, eventualmente, a todo el estado de California, donde los espectadores podían observar los restos a cambio de un dólar. Diecisiete personas identificaron la cabeza como la de Joaquín Murrieta, por lo que Love y sus rangers recibieron el dinero de la recompensa. Sin embargo, una joven mujer que aseguraba ser hermana de Murrieta afirmó que la cabeza no le pertenecía a su hermano, pues carecía de una cicatriz característica. Asimismo, se reportaron numerosos avistamientos de Murrieta después de su supuesta muerte.

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3.- John Wesley Hardin (1854-1895):

Hijo de un predicador metodista, John Wesley Hardin creció en la etapa posterior a la Guerra de secesión, por lo que incubó un fuerte resentimiento hacia las autoridades federales, como él mismo anotó en su autobiografía incompleta titulada “Vida de John Wesley Hardin”, libro que, por cierto, escribió con su puño y letra: “Los principios de la causa sureña crecían en mi mente grandiosos, resplandecientes y sólidos mientras los meses y los años pasaban. Veía a Abraham Lincoln quemado en efigie y pulverizado en pedazos tan frecuentemente que lo creía el mismo demonio encarnado, pues le estaba oponiendo la más cruel guerra al sur para robarle sus sagrados derechos. “La manera como doblas una ramita, será la manera como crezca”, dice un viejo dicho muy certero. Por todo esto crecí como un rebelde”.

John Wesley Hardin.

John Wesley Hardin.

John Wesley Hardin comenzó a meterse en líos en su más temprana adolescencia. A los 14 años apuñaló a un compañero de escuela en una reyerta y a los 15 años cometió su primer homicidio tras dispararle cinco tiros a Major “Maje” Holshousen, un afroamericano que se había jactado de que en un estado ocupado por la Unión jamás ningún hombre blanco volvería a doblegarlo. El padre de Hardin, seguro de que su hijo no recibiría un trato justo en los juzgados, ya que inmediatamente después de la Guerra las autoridades eran muy duras en lo referente a los crímenes cometidos contra la gente de raza negra, le ordenó que se ocultara. En su huida, Hardin habría matado al menos a cuatro soldados de la Unión.

En 1871, tras encontrar trabajo como vaquero en el rancho Chisolm, cuando buscaba a unos cuatreros que rondaban por las inmediaciones, se encontró con cinco mexicanos armados hasta los dientes y de aspecto peligroso. A pesar de que estaba solo, no dudó en desenfundar sus dos armas, desatando el infierno. Pocos minutos después, los cuerpos de aquellos cinco sujetos estaban llenos de agujeros. Tras aquello, y exhibiendo la frialdad que le valió ser conocido como “Dedos Fríos”, Hardin regresó al rancho, se acomodó en la mesa de la cocina y pidió un filete para cenar. Oficialmente, en sus idas y venidas por el sur de Texas, tras aquella refriega fronteriza ya había matado a 12 hombres.

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Hardin comenzó más tarde a ganarse la vida jugando póker, donde mató a un tal Jim Bradley durante una partida. En 1871 contrajo matrimonio con Jane Bowen, una antigua novia de su pueblo que fue el gran amor de su vida y con quien tuvo cuatro hijos. Pero, debido a la enorme recompensa que la ley había ofrecido por su cabeza, pocas veces pudo disfrutar del calor del hogar, ya que los sheriffs y cazarrecompensas continuamente le pisaban los talones.

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Luego que se le atribuyera un supuesto encuentro con el afamado pistolero “Wild Bill” Hickock, quien le habría dicho “eres el muchacho más hábil y rápido que he visto. Vamos a dejar esto de lado y seré tu amigo”, se la atribuyeron varias muertes por esta época y varias anécdotas, como que una vez, mientras se encontraba de paso por un pueblo, disparó a través de las paredes, sin misericordia, a una persona que dormía junto a su cuarto, por roncar demasiado. En 1874, después de tener nuevos líos con la justicia y asesinar a cuatro hombres negros en el condado de Cherokee, cuando era perseguido por los rangers de Texas, John Wesley Hardin celebró su vigésimo primer cumpleaños matando al sheriff Charlie Webb, la víctima número treinta y nueve de sus pistolas Colt 38.

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John Wesley Hardin, esperando que las cosas se tranquilizaran, huyó a Florida en 1877, pero quiso la mala fortuna que se topara con dos Marshall texanos en el tren. Se cuenta que cuando trató de desenfundar sus armas, los tirantes de sus pantalones le entorpecieron lo suficiente como para que el arma que llevaba al cinto no saliera de la cartuchera. De inmediato fue arrestado y llevado a Texas, donde fue sentenciado en 1878 a 25 años de prisión en la penitenciaría de Huntsville.

Ante la imposibilidad de salir de Huntsville, John Wesley Hardin decidió convertirse en un preso modélico interesándose por el estudio del Derecho, obteniendo sin demasiada dificultad el título de abogado. Su drástico cambio de actitud, unido a sus éxitos académicos, le llevó a conseguir el indulto tras 17 años tras las rejas. Salió de prisión bajo juramento en febrero de 1894 y, en posesión de una nueva vida, trató de ejercer su nueva profesión de abogado en la localidad de El Paso, donde declaró a un reportero del periódico “El Paso Times”: “Soy un hombre apacible, digno, que sólo se inclina ante la ley y la razón”.

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Sin embargo, la nueva carrera de Hardin no lograría prosperar a causa de su borrascoso pasado, por lo que volvió a las andadas en los bares de la zona, fanfarroneando, jugando y bebiendo. Por esa época le dijo a un periodista: “Admiro el valor, la virtud y el arrojo donde sea. Pero odio y detesto al cobarde y asesino por naturaleza, sea reportero, periodista o apostador”.

En agosto de 1895, cuando Hardin, por entonces de 42 años, se encontraba en un salón apostando a los dados, el sheriff John Henry Selman lo asesinó disparándole por la espalda por detrás de la cabeza. Su entierro costo poco más de 75 dólares, que fueron pagados por una supuesta amante.

El cadáver de John Wesley Hardin.

El cadáver de John Wesley Hardin.

Hoy hay cierta discusión acerca de la vida criminal de Hardin, a quien se le achacan más de 40 muertes y que incluso inspiraría una canción de Bob Dylan. Mientras que para unos era un asesino a sangre fría, para otros sólo fue un hombre representativo de su violento tiempo.

4.- Jesse James (1847-1882):

Este famoso forajido del Viejo Oeste, uno de los pistoleros más famosos de la historia de los Estados Unidos y quien fuera asesinado a traición, tiene dos récords a su haber: Ostenta el récord de la recompensa más grande ofrecida jamás por la captura de un bandolero (unos 10 mil dólares de la época, que corresponden a unos 100 mil dólares actuales) y ser el pistolero que ha inspirado más películas en la historia de Hollywood.

Jesse James a los 17 años.

Jesse James a los 17 años.

Jesse Woodson James nació en el condado de Clay, en el oeste de Missouri, en 1847. Desatada la Guerra de Secesión, que devastó ese estado norteamericano y fue determinante en la vida posterior de Jesse James, el futuro pistolero y su hermano Frank se unieron en 1862 a la guerrilla sudista de William C. Quantrill. Allí, según los historiadores, estuvo involucrado en numerosas atrocidades cometidas contra soldados y civiles unionistas, entre ellas las de la batalla de Wilson’s Creek y la conocida como masacre de Centralia.

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La historiadora Anne Bernet asegura que Jesse James intentó rehacer su vida al acabar la Guerra de Secesión, pero se vio imposibilitado por dos razones. En primer lugar, las fuerzas federales intentaron asesinarlo a él y a otros compañeros cuando intentaron rendirse en 1866 tras la capitulación de Appomattox, considerándolos forajidos comunes por haber sido parte de las guerrillas sudistas dirigidas por Quantrill. Y, en segundo lugar, las granjas de James y sus amigos estaban hipotecadas “hasta el cuello” con diversos bancos, lógicamente controlados por los vencedores.

Inteligente, bien parecido y duro como el acero, Jesse James alegó desde entonces que las leyes impuestas por el gobierno de la Unión no eran legítimas y que él no se había rendido realmente, por lo que había decidido proseguir la guerra por su cuenta y a su manera. Por ello, nunca se consideró un bandido, sino que un fugitivo justiciero o un guerrillero. James, así, retomó las armas en 1866, formando la famosa banda James-Younger, formada por él, su hermano Frank, los tres hermanos Younger (Cole, Jim y Bob) y los Miller (Cled y Ell), que adquiriría notoriedad nacional por la audacia de sus asaltos, especialmente a bancos y trenes.

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La banda banda James-Younger, que tenía a Jesse como el indiscutido líder del grupo, pronto se haría célebre en Estados Unidos, a tal punto que el gobierno norteamericano llegó a contratar una agencia de detectives, la Agencia Pinkerton, con el único propósito de capturarlos. En el este del país, sobretodo, las historias de atracos y “hazañas” de Jesse James eran tan cotizadas que se empezaron a publicar folletines gráficos exagerados con ellas, transformando a Jesse en un mito viviente en todo el país. La leyenda de que Jesse James era un bandido generoso que le robaba a los ricos para dárselo a los pobres sería alimentada por un antiguo oficial sudista, de apellido Edwards, quien dirigía el periódico “The Kansas City Times”, por evidentes razones de revancha política. Este periódico comenzó a publicar historias que mostraban a Jesse James y a sus compinches como héroes populares, rebeldes contra los opresores del Norte, quienes entregaban bolsas de dinero a viudas desamparadas y pobres granjeros para redimir sus hipotecas, lo que les granjeó muchas simpatías en su tierra natal.

Una vez, luego que la banda de Jesse James asaltara el cajero de la Feria del Estado –llevándose todo el dinero- un joven periodista los calificó de “héroes” en un periódico de Kansas. El periodista recibió posteriormente una visita de agradecimiento de la banda y dos presentes: un reloj de oro y una particular invitación: “díganos alguien a quien quiera ver muerto y nosotros nos ocupamos”. El periodista rechazó esta última oferta, y sólo aceptó el reloj de oro cuando le aseguraron que no era robado.

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Jesse James solía esconderse con su hermano Frank en el invierno en un pueblecito aislado por las nieves de Montana y, cuando llegaba la primavera, reunía a su banda o reclutaba nuevos hombres para iniciar su “campaña anual” de atracos, asaltos que eran tan exitosos que muchos pensaban que Jesse James se había convertido en un hombre riquísimo, aunque él forajido siempre aseguró que le gustaba vivir espartanamente. En 1875, varios hombres de la agencia Pinkerton lanzaron una bomba en su casa, pero allí no estaban ahí Jesse ni su hermano Frank: la explosión mató al medio hermano de Jesse James, Archie, de 8 años e hirió gravemente a su madre, quien perdió un brazo.

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Un año más tarde, la banda de Jesse James protagonizó un ataque contra Nortfield, un pequeño pueblo del Lejano Oeste habitado por descendientes de inmigrantes suecos. Las cosas no salieron bien para los forajidos, quienes a pesar que asesinaron a más de una treintena de pobladores, fueron repelidos a tiros por la población. La banda no pudo recuperarse del golpe, pues, salvo Jesse y Frank, que lograron huir a Nashville, Tennese, todos murieron o fueron apresados por las autoridades y enviados a presidio. Jesse y su hermano formarían por entonces una nueva banda, la James Band, mientras su cabeza era tasada en 10.000 dólares.

En 1874 Jesse James se casó con su prima Zerelda Mimms, con la cual tendría 4 hijos. Y en julio de 1881 realizó uno de sus últimos golpes junto a su banda, en el denominado asalto del tren de Winston, donde asesinó a William Westfall, conductor del tren, debido a que Jesse suponía que había estado implicado en la explosión en la casa de su madre.

Los días de aventuras y sangre de Jesse James terminarían el 3 de abril de 1882, cuando el legendario pistolero y bandido fue asesinado en su propia casa de un tiro por la espalda, mientras recolocaba un cuadro en la pared, cuadro que representaba la muerte del general Stonewall Jackson en la guerra civil. Su asesino fue Robert Ford, un joven de 20 años que era miembro de su banda y quien sería posteriormente conocido como el “cobarde Robert Ford”. Éste, junto a su hermano Charlie, habían pactado con el gobernador el cobro de la recompensa a cambio de entregar o matar al conocido forajido. Se cuenta que después de matar a James, Robert Ford salió a la calle gritando: “!He matado a Jesse James!“.

El cadáver del legendario Jesse James.

El cadáver del legendario Jesse James.

En la tumba de Jesse James, que se convertiría en un concurrido lugar de peregrinación, su madre puso una inscripción que decía: “En memoria de mi hijo amado, asesinado por un traidor y un cobarde cuyo nombre no merece figurar aquí”. El hermano de Jesse James, Frank, tras entregarse a las autoridades en 1883, sería declarado inocente debido a la gran presión de la opinión pública sudista, muriendo tranquilamente en su granja en el año 1915.

Tras el asesinato de Jesse James, su asesino, Robert Ford, recaudó dinero actuando en obras de teatro, donde recreaba el asesinato del pistolero, o posando en fotos, que se titularon bajo el nombre “El hombre que mató a Jesse James”. Luego de sobrevivir a un intenso de asesinato, Ford emigró en 1892 a a la próspera ciudad de Creede, donde abrió una cantina, negocio que se incendiaría misteriosamente al poco tiempo. Tres días después del siniestro, Edward O’Kelly, un ferviente admirador de Jesse James, entró en su local armado con una escopeta y lo saludó. Robert giró la cabeza para ver quien era y recibió un disparo en la cabeza que le causó la muerte instantánea. No consiguió ver quién había sido su asesino. Fue enterrado en Creede, pero luego fue exhumado y se le trasladó a un cementerio en Richmond, Missouri. En su lápida se podía leer: “El hombre que disparó a Jesse James”.

Robert Ford posando con la pistola con la que supuestamente había matado a Jesse James.

Robert Ford posando con la pistola con la que supuestamente había matado a Jesse James.

5.- Billy The Kid (1859-1881):

Nacido como William Henry McCarthy en 1859, Billy The Kid perdió a sus padres siendo niño. Por ello, cuando ya tenía 14 años, tuvo que sobrevivir trabajando en un hotel como lavaplatos y realizando otros trabajos mal pagados. En esas difíciles circunstancias comenzó su vida delictiva cometiendo robos de poca monta y, aunque fue arrestado por alguno de estos actos, fue dejado pronto en libertad. La leyenda asegura que cuando Billy tenía 15 años, mató a dos hombres cerca de su casa antes de huir rumbo a la nada. Desde entonces, no cesó de disparar y correr, pasando gran parte de su juventud en el ambiente de los salones de la frontera. En Silver City se unió a “Sombrero Jack”, un delincuente con el que cometió diversos delitos, por uno de los cuales fue nuevamente arrestado, quedando en libertad al poco tiempo.

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Cuando llegó en 1877 al condado de Lincoln, Billy the Kid usaba distintos nombres, como William H. Bonney, Henry Antrim o Henry McCarthy. Allí se empleó como vaquero en el rancho de John Tunstall, un ranchero y hombre de negocios inglés que estaba asociado con Alexander McSween, un conocido abogado. En ese condado se produjo la llamada Guerra del condado de Lincoln, a raíz de conflictos entre Tunstall y McSween con otro potentado hombre de negocios del lugar. llamado L. G. Murphy, quien, junto a otros peces gordos, controlaban todo el territorio de Nuevo México con métodos mafiosos.

Luego del alevoso asesinato de Tunstall, a quien Billy The Kid consideraba como un padre, Billy pasó a integrar un grupo de persecución de los asesinos que fue conocido como “Los Reguladores”, grupo que luego sería declarado fuera de la ley. Antes de huir a Texas, Billy mataría al sheriff Brady y a su ayudante en la calle principal de Lincoln. Tras su fuga Billy se dedicó al cuatrerismo, junto a algunos de sus viejos amigos de “Los reguladores” y otros bandoleros.

La fotografía más famosa de Billy the Kid, posando con un rifle alrededor de 1880.

La fotografía más famosa de Billy the Kid, posando con un rifle alrededor de 1880.

Las autoridades, sabiendo que sólo un pistolero hábil y con conexiones podía capturar a Billy The Kid, reclutaron a uno de sus más queridos amigos, Pat Garrett, quien solía compartir fiestas e interminables partidas de póker junto al joven pistolero. Después de ser nombrado sheriff del condado de Lincoln y Marshall del territorio por el gobernador Wallace, Garrett se habría contactado con Billy The Kid y le habría lanzado el siguiente ultimátum: “Si dejas Nuevo México, no te perseguiré. Pero si permaneces en el territorio, entonces no importará dónde estás, tendré que ir por ti”. Pat Garrett y sus ayudantes capturarían a Billy The Kid en diciembre de 1880 en la localidad de Stinking Springs, por lo que Billy fue juzgado y condenado a muerte en Lincoln, pero, en espera de la ejecución, el 9 de abril de 1881 se fugó audazmente de la cárcel, tras matar a sus dos guardianes.

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Garrett y sus ayudantes estrecharían el cerco y terminarían localizando a Billy The Kid en la proximidades de Fort Sumner, dándole muerte en la noche del 14 de julio de 1881 en una situación confusa y de versiones contrapuestas. Una versión afirma que Garrett esperaba en la oscuridad, mientras Billy paseaba por el dormitorio del pistolero Pete Maxwell. Al ver una sombra, Billy preguntó en castellano “¿Quien es?” y le respondió una mortal bala de Garrett. Otra versión, en tanto, afirma que Billy cayó desprevenido cuando se encontraba en compañía de una chica mexicana, aunque según algunos Garrett, al matar al joven pistolero en la oscuridad, nunca estuvo realmente seguro de que se trataba de Billy The Kid. Se cuenta que, después de disparar, Garret les habría dicho a sus compañeros: “creo que lo he matado, pero no sé si es él”.

El comisario Patrick "Pat" Garrett, el hombre que mató a Billy The Kid.

El comisario Patrick “Pat” Garrett, el hombre que mató a Billy The Kid.

Lo anterior alimentaría la versión de que Billy Tke Kid no murió esa noche y sobrevivió varios años más en el anonimato. Una investigación del FBI, empleando un identificador de caras, habría revelado que un viejo granjero de Fort Sumner llamado Robert era idéntico a Billy, pues tenía las mismas cicatrices, ojos y nariz. De ese modo, durante muchos años siguientes en el Salvaje Oeste varias personas admitieron que Robert era en realidad Billy disfrazado, solo que tenía bigote.

Como sea que fuere, días después de su muerte, el diario The New York Times publicó una crónica titulada “Vida y muerte de Billy the Kid”. Allí se decía que “su nombre real no era conocido. Sus ojos celestes eran tan atractivos, que para aquellos que lo miraban por primera vez veían en él alguien víctima de las circunstancias. Pero a pesar de su apariencia inocente, era uno de los más peligrosos personajes que ha producido el país. Es conocido que a su corta edad ha asesinado 19 personas, casi una víctima por cada año de su vida”.

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Más de un siglo después de la presunta muerte de Billy The Kid, en el año 2010 el gobernador de Nuevo México recibió varias solicitudes de indulto a favor del mítico pistolero, basadas en un indulto que se le había ofrecido en 1881. Sin embargo, debido a los reclamos de los descendientes de los sheriff asesinados por Billy y pese a que la propuesta era apoyada por gran parte de la población de Nuevo México, el 30 de diciembre de 2010 el gobernador de ese estado –zona que promociona el tour “Billy The Kid territory”- decidió rechazar el indulto solicitado.

Billy The Kid (izquierda) jugando croquet en la granja del inglés John Tunstall, cuyo asesinato se produjo en la famosa guerra del condado de Lincoln.

Billy The Kid (izquierda) jugando croquet en la granja del inglés John Tunstall, cuyo asesinato se produjo en la famosa guerra del condado de Lincoln.

Pese a que sólo vivió 21 años y a que tenía un aspecto engañosamente inofensivo, a Billy The Kid se le consideró responsable de la muerte de veintiún hombres, aunque sólo se probaron nueve de ellas, de las cuales cinco ocurrieron en tiroteos en los que intervinieron otros hombres junto a él (por lo que no se sabe si fue autor o no de dichas muertes); dos en defensa propia; y otras dos durante una de sus fugas de la cárcel. Y después de Jesse James, es el segundo pistolero que ha inspirado más películas en la historia de Hollywood.

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