El Caso Baltimore: La pelea callejera en Valparaíso que casi provoca una guerra entre Estados Unidos y Chile

En 1891 se produjo un grave incidente gatillado por una cruenta pelea entre marineros y ciudadanos chilenos.

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En 1891, durante la cruenta guerra civil que desgarró a Chile, las dos principales potencias anglosajonas del mundo -Estados Unidos y Gran Bretaña- habían tomado partido por uno de los dos bandos en disputa. Mientras Estados Unidos apoyaba al gobierno del presidente chileno José Manuel Balmaceda, Inglaterra, que tenía comprometido millonarios intereses económicos en las ricas salitreras del norte de Chile, hizo lo propio con las fuerzas del Congreso contrarias al mandatario.

Representación alegórica de la entrada del ejército constitucional a Santiago en 1891.

Representación alegórica de la entrada del ejército constitucional a Santiago en 1891.

Por ello, no extrañó que, a pedido del bando balmacedista, Estados Unidos enviara a nuestras costas el navío de guerra USS Baltimore para capturar al buque transatlántico mixto chileno a vapor Itata, que abastecía con pertrechos militares al bando congresista.

Después del término de la guerra civil y la derrota definitiva del bando balmacedista, muchos de sus partidarios encontraron asilo en la legación de los Estados Unidos en nuestro país, lo que aumentó la tensión entre el nuevo embajador estadounidense en Santiago, Patrick Egan (un irlandés de nacimiento que detestaba a Inglaterra), y el nuevo gobierno chileno, presidido por el almirante Jorge Montt.

El navío norteamericano de guerra USS Baltimore.

El navío norteamericano de guerra USS Baltimore.

El 16 de octubre de 1891, el capitán Winfield S. Schley, del USS Baltimore, navío de guerra que se encontraba anclado en Valparaíso y que en las semanas previas había evacuado al Perú a una gran cantidad de balmacedistas, dio permiso a sus aburridos 117 marineros para que bajaran a tierra dada su larga permanencia en el mar, en un hecho a todas luces poco prudente dado el tenso estado de las relaciones entre el nuevo gobierno de Chile y los Estados Unidos.

En la tarde de ese mismo día, marineros norteamericanos que se encontraban bebiendo en el bar porteño “True Blue” se enfrascaron en una reñida pelea con un grupo de ciudadanos chilenos. En el violento altercado, que se extendió pronto a las calles y a la plaza Echaurren de Valparaíso y que supuestamente comenzó cuando un marinero borracho del USS Baltimore escupió ofensivamente un cuadro de Arturo Prat, héroe chileno de la Guerra del Pacífico, que colgaba de la pared del local, la marinería estadounidense sacó la peor parte, lamentando 17 heridos y dos marineros muertos (de apellidos Riggins, asesinado de un disparo, y Trumbull, quien falleció al ser atravesado por una bayoneta).

Ilustración de los violentos incidentes callejeros en Valparaíso en 1891, protagonizado por citadinos y marineros del USS Baltimore, publicada en un diario estadounidense.

Ilustración de los violentos incidentes callejeros en Valparaíso en 1891, protagonizado por citadinos y marineros del USS Baltimore, publicada en un diario estadounidense.

La policía chilena, que posteriormente explicó que la violenta conducta de la marinería del USS Baltimore se había debido a que les habían impedido bajar a los burdeles de Valparaíso mientras duró la Guerra Civil, logró a duras penas sofocar los incidentes, deteniendo a cerca de 40 marineros norteamericanos y a 10 chilenos en la cárcel local.

Después de una investigación interna ordenada por el Secretario de Marina de los Estados Unidos, el embajador norteamericano Patrick Egan, que exigió de inmediato una disculpa pública del nuevo gobierno de Chile, anunció que la pelea en Valparaíso había comenzado luego que dos marinos estadounidenses (Charles Riggins y John Talbott) fueran provocados por un ciudadano chileno ebrio, quien escupió a uno de ellos, provocando de este modo la reyerta general en las calles. Según Egan, los marineros estadounidenses se habían comportado correctamente, estaban desarmados y no habían provocado a nadie, por lo que concluyó que el ataque a sus connacionales había sido premeditado.

Caricatura satírica publicada en enero de 1892 por la revista norteamericana Puck,  que muestra al Tío Sam, personificación nacional de los Estados Unidos de América,  amenazando con castigar a un pequeño Chile.

Caricatura satírica publicada en enero de 1892 por la revista norteamericana Puck, que muestra al Tío Sam, personificación nacional de los Estados Unidos de América, amenazando con castigar a un pequeño Chile.

El capitán Winfield S. Schley, del USS Baltimore, reportó en la misma investigación que antes que se produjera la pelea protagonizada por sus marineros, “yo estaba muy impresionado por su disciplina, su limpieza, y su cortesía a todos en las calles”. Otro oficial americano comentó que los marineros se comportaban bien, sobrios, e incluso saludaban a todos los oficiales de armadas extranjeras. Según el mismo capitán Schley, las monjas que trabajaban en el hospital de Valparaíso “declaraban sin reservación que los hombres estaban sobrios cuando ellos llegaban a esa institución”, sin mencionar que la prueba más concluyente de que los marineros norteamericanos no habían instigado el ataque fue la decisión del juez e intendente de Valparaíso de liberarlos “individualmente sin culpa.”.

El puerto de Valparaíso  a fines del siglo XIX.

El puerto de Valparaíso a fines del siglo XIX.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Chile Manuel Antonio Matta, tras estudiar los resultados de la investigación judicial decretada por el juez E. Foster Recabarren de la corte de Valparaíso, concluyó por su parte que la pelea sólo había sido una vulgar reyerta callejera, por lo que declaró que el gobierno chileno no tenía nada de qué disculparse. El 10 de diciembre de 1891, en tanto, el USS Baltimore recibía instrucciones de levar anclas y regresar a San Francisco, California.

En su discurso sobre el estado de la nación del 8 de diciembre de 1891, el presidente de los Estados Unidos, Benjamin Harrison, se refirió al caso del USS Baltimore calificando todo el asunto como una gran afrenta a los Estados Unidos. El ministro chileno Manuel Antonio Matta le echó más leña al fuego al pedir en duros términos al gobierno norteamericano que se desdijera de las incriminaciones del mandatario norteamericano a Chile, además de pedir la renuncia del embajador Patrick Egan, que ya había sido declarado por el gobierno chileno “persona non grata”.

El presidente de los Estados Unidos Benjamin Harrison.

El presidente de los Estados Unidos Benjamin Harrison.

El 4 de enero de 1892 un alto funcionario de Ministerio de relaciones exteriores británico le comunicó al gobierno chileno que, de acuerdo a información confidencial recibida desde sus fuentes en Washington, a no ser que Chile se disculpara prontamente, los Estados Unidos había decidido declararle la guerra a nuestro país, ocupando las ricas salitreras del desierto nortino como indemnización.

Oportunamente, el vecino gobierno de Argentina intentó de inmediato sacar partido de la situación. El canciller argentino, Estanislao Zeballos, ofreció ayuda material y moral al gobierno de los Estados Unidos para invadir militarmente a Chile en dos frentes simultáneos, pues al parecer la intención del gobierno argentino era aprovechar el caos diplomático y político de una inminente guerra para conseguir nuevos territorios a costa del sur de nuestro país.

En enero de 1892 el gobierno de Estados Unidos hizo llegar a su par chileno un ultimátum donde reiteraba que el ataque contra los marinos del USS Baltimore había sido premeditado y que nuestro país no había protegido la vida y la integridad de aquella marinería, por lo que en caso de que Chile no se retractara pronta y satisfactoriamente, los Estados Unidos romperían relaciones diplomáticas. Luego que este ultimátum no fuera contestado de inmediato, el presidente Benjamin Harrison envió un discurso al Congreso de su país denunciando la supuesta actitud hostil del gobierno de Chile contra los Estados Unidos, por lo que comenzaron a aprestarse los preparativos bélicos para una posible guerra.

El presidente chileno Jorge Montt.

El presidente chileno Jorge Montt.

El gobierno chileno del presidente Jorge Montt, consciente que era suicida enfrascarse en una nueva guerra justo después que el país saliera recientemente de una sangrienta y fratricida guerra civil, aceptó finalmente disculparse por los incidentes en Valparaíso y pagar una indemnización de 75 mil dólares a las familias de los dos marineros del USS Baltimore muertos en la reyerta. De ese modo, el incidente fue zanjado diplomáticamente y la amenaza de guerra entre Chile y Estados Unidos quedó definitivamente sofocada.

Respecto de la exagerada y desproporcionada reacción de Estados Unidos frente a este incidente, los historiadores creen que ello se debió a una intención manifiesta del gran país del norte de demostrar su poderío y supremacía a Europa y Latinoamérica, además del deseo de separar económicamente a Chile de Europa, pues el gobierno norteamericano veía con preocupación las excelentes relaciones económicas que existían entre Gran Bretaña y Chile. Por otra parte, el presidente estadounidense Benjamin Harrison también habría azuzado a propósito el conflicto diplomático con el objeto de obtener una gran cohesión interna, creando una inminente amenaza de guerra.

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