El temible y legendario Tiger alemán: ¿Por qué fue el tanque más famoso de la Segunda Guerra Mundial?

Este tanque dotado de un poderoso cañón se convirtió en la pesadilla de los ejércitos aliados.

Guía de: Mitos y Enigmas

Las estepas de Rusia, los desiertos tunecinos de África, los “bocage” de Normandía o los bosques belgas de las Ardenas fueron sólo algunos de los escenarios bélicos donde circuló un legendario carro de combate, cuyo sólo nombre bastaba para sembrar el terror entre los ejércitos aliados durante todas las fases de la Segunda Guerra Mundial: el Tiger o Tigre alemán.

Tanque Tiger alemán

La historia de este legendario tanque pesado de combate de 57 toneladas, 8 y medio metros de largo y 3, 7 metros de ancho, y casi tres metros de altura; dotado de su famoso cañón de 88 mm y dos ametralladoras MG-34 de 7’92 mm, y cuya tripulación alcanzaba a los cinco tripulantes, se remontaba a mayo y junio de 1940, cuando, durante la batalla de Francia, los panzers o blindados alemanes sufrieron varios problemas para imponerse a los carros de combate pesados y los cañones anticarro británicos y franceses.

Tanque Tiger alemán

Carros de combate alemanes en Francia.

En 1941, esta situación empeoró tras la invasión alemana a la Unión Soviética, cuando los ejércitos nazis se encontraron cara a cara con el efectivo tanque ruso T-34. Según recordaría el diseñador Erwin Aders, de la empresa Henschel, “había una gran consternación cuando se descubrió que los tanques soviéticos eran superiores a los que disponía la Wehrmacht”. Por ello, los altos mandos militares alemanes solicitaron a los ingenieros diseñar un nuevo tanque pesado, que tuviera una gran protección en su blindaje y un cañón del calibre 88 como principal arma de fuego.

Tanque Tiger alemán

Así, coincidiendo con el cumpleaños número 53 de Adolf Hitler, el 20 de Abril de 1942, la Compañía Henschel -en asociación con la Compañía Porsche- le mostró al Führer el modelo definitivo del que sería el tanque más famoso de la Segunda Guerra Mundial, bautizado como VK 4501 H o Panzer PzKpfw VI, aunque sería más conocido como Tiger (“Tigre”), un tanque que acentuaba la potencia de fuego y la protección a expensas de la movilidad (sólo podía alcanzar una velocidad de 38 kilómetros por hora, aunque el tanque tenía ruedas de acero y caucho montadas en 16 ejes independientes, lo que proporcionaba una conducción suave y estable para un vehículo de gran tamaño).

Tanque Tiger alemán

Con un blindaje frontal de 100 milímetros (que lo hacía casi invulnerable a los disparos de los carros de combate aliados como el T-34 soviético y el Sherman norteamericano) y una gran potencia de fuego, que incluía un cañón de 88 milímetros con 92 proyectiles y dos ametralladoras de MG-34 de 7’92 milímetros con 5.700 cartuchos de munición, el Tiger debutó en el campo de batalla en agosto de 1942, cuando cuatro unidades de este nuevo modelo acorazado fueron enviados a combatir en las afueras de Leningrado, en el Frente Oriental. En esa oportunidad, los Tiger destruyeron decenas de carros soviéticos y sólo se perdió un tanque que quedó atascado en el fango, por lo que tuvo que ser dinamitado por su propia tripulación.

Tanque Tiger alemán

Posteriormente, algunos Tiger intervendrían en la Batalla de Stalingrado mientras que otros tantos fueron enviados a Túnez como parte del Afrika Korps, la fuerza militar alemana al mando del general Erwin Rommel que había sido enviada a África en 1941 para socorrer al ejército italiano de los ataques británicos. Allí, los Tiger se distinguieron en varios combates, como en la Batalla del Paso de Kasserine, donde sólo seis tanques Tiger alemanes destrozaron numerosos tanques estadounidenses Sherman, convirtiendo a este enfrentamiento en una derrota humillante para las fuerzas estadounidenses en su primer choque importante con los alemanes.

Tanque Tiger alemán

Un Tiger perteneciente al 504 Batallón de Tanques Pesados, antes de entrar en combate en los desérticos parajes de Túnez.

Otto Carius (1922-2015), famoso comandante alemán de tanques de la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial y a quien se le atribuye haber destruido más de 150 blindados franceses, soviéticos, ingleses y norteamericanos en el transcurso de toda la guerra, en su libro de memorias “Tigres en el barro” recordó que antes de la invención del Tiger, tras la invasión alemana a la Unión Soviética, los germanos pasaron muchos malos ratos al toparse con el tanque ruso T-34, un vehículo blindado que parecía imposible de batir. “El T-34, con su excelente blindaje, su configuración ideal y su espléndido cañón largo de 7, 62 centímetros sería temido por todos y una amenaza para cualquier blindado alemán hasta el final de la guerra ¿Qué se suponía que debíamos hacer contra tales monstruosidades que los rusos arrojaban contra nosotros en enormes cantidades? Con suerte podíamos acertar al T-34 en el anillo de la torre y atascarla. Y para combatir a esas máquinas se creó el Tiger o Panzer VI”.

Tanque Tiger alemán

Otto Carius, famoso comandante alemán de tanques durante la Segunda Guerra Mundial.

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Carius, quien destruyó la mayoría de sus tanques enemigos cuando integró el 502° Batallón de carros de combate Tiger I, recordó que la primera vez que vio un Tiger se sintió un poco desilusionado: “Esperaba encontrarme con un tanque bello y estético, pero me encontré con una mole, un dinosaurio de metal. Además, los ingenieros no habían apostado por inclinar el blindaje, como sí hacían los rusos, lo que permitía que los proyectiles rebotasen en el casco. Su aspecto exterior era cualquier cosa menos bonito y agradable; resultaba tosco, casi todas las superficies planas eran verticales y únicamente la plancha frontal se había soldado oblicua. Sólo un blindaje más grueso compensaba la ausencia de formas redondeadas”.

Tanque Tiger alemán

Tanque Tiger alemán

Tropas paracaidistas alemanas usando un tanque Tiger como defensa.

Si bien al principio el Tiger parecía una mole metálica pesada y lenta, susceptible de convertirse en un fácil blanco para sus rivales, Carius reconoció que una vez que tripuló el nuevo Panzer VI, quedó maravillado con sus ventajas: “A pesar de sus 57 toneladas de peso, podía moverse con relativa rapidez. Con dos dedos, literalmente, podíamos poner en movimiento 700 caballos de fuerza, mover casi 60 toneladas y conducir a 45 kilómetros por hora en carretera o a 20 kilómetros por hora a través del campo. El cañón de 88 mm era sumamente preciso gracias a que la torreta giraba mediante una caja de cambios hidraúlica. Los pies del artillero reposaban sobre una superficie basculante: si hacía presión con la punta del pie hacia adelante, la torreta giraba hacia la derecha; sí hacía presión con la planta del pie hacia atrás, giraba hacia la izquierda…Así, el artillero experimentado no necesitaba hacer luego ajustes manuales. El cañón de 88 mm, que podía alcanzar a cualquiera de sus enemigos a una distancia de unos 2 mil metros, era lo suficientemente bueno como para derrotar a cualquier carro, suponiendo que se le acertase en el lugar correcto”.

Tanque Tiger alemán

El comandante Otto Carius posando junto a su tripulación al lado de su tanque Tiger I.

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Otto Carius, que a nivel estadístico fue el segundo comandante alemán de panzers en haber destruido más carros de combates enemigos (tras Kurt Knispel y por delante del legendario Michael Wittmann) concluyó en sus memorias que “no existe nada parecido a un seguro de vida en un carro de combate. Sencillamente no puede haberlo. No obstante, nuestro Tiger fue el mejor carro de cuántos yo conocí en la guerra. Es probable que aún no haya sido superado, pese a los avances realizados hasta el momento…La fortaleza de un carro reside en su blindaje, en su movilidad y en su armamento. Se deben combinar los tres factores para conseguir el máximo rendimiento. Este ideal se hacía realidad en nuestro Tiger”.

Tanque Tiger alemán

El comandante alemán Otto Carius inspeccionando su tanque Tiger.

Sin embargo, pese a todas las ventajas enumeradas por el comandante Otto Carius, el Tiger también presentaba algunas desventajas: era vulnerable al ser atacado en su parte trasera, tenía un alto costo de producción, el frío extremo solía congelar las cadenas de las orugas y su escasa velocidad de 38 kilómetros por hora le permitía una breve autonomía de 120 a 125 kilómetros debido a que consumía 567 litros de gasolina. A raíz de su elevado costo de producción, precisamente, sólo se fabricarían a lo largo de la guerra sólo 1.350 tanques Tiger Ausf H a un coste de 250.800 marcos o “reichsmarks” cada uno.

Tanque Tiger alemán

Un tanque Tiger saliendo de una fábrica de Alemania.

La mayoría de los tanques Tiger que fueron fabricados en las fábricas de la empresa Henschel fueron destinados a las Waffen-SS como parte de la 1ª División SS Panzer “Leibstandarte Adolf Hitler”; a la División Motorizada “Gross Deutschland”, a la División Panzer “Hermann Goering”; a la 2ª División SS Panzer “Das Reich”; a la 3ª División SS Panzer “Totenkopf” y a la 5ª División SS Panzer “Wiking”. Y, pese a su escaso número de producción en comparación con los tanques fabricados por los aliados (los rusos fabricaron a lo largo de la guerra casi 57 mil tanques T-34 y los norteamericanos más de 50 mil Shermans), los Tiger se destacaron por su formidable poder destructor, como en la Batalla de Járkov y en la Batalla de Prokhorovka -enmarcada en la Batalla de Kursk de 1943, la batalla de tanques más famosa de la historia militar-, donde fueron destruidos más de 200 tanques soviéticos a costa de sólo seis Tiger alemanes.

Tanque Tiger alemán


Tiger I perteneciente al Regimiento Panzer “Großdeutschland”.

Los Tiger también causarían grandes estragos a los aliados durante la invasión anglo-americana a Sicilia en julio y agosto de 1943, cuando destruyeron un gran número de tanques norteamericanos Sherman en la localidad de Gela, además de causar grandes bajas a los aliados en la campaña de Italia, principalmente durante las Batallas de Salerno, Volturno y Anzio.

Después de la Operación Overlord, que supuso el desembarco masivo de las fuerzas aliadas en las playas francesas en junio de 1944, los Tiger también se destacaron por su participación en la campaña de Normandía, combatiendo sobre el paisaje de setos y matorrales conocidos como los “bocages” normandos. En ese escabroso terreno, los Tiger consiguieron pulverizar a más de mil tanques Sherman y otros tantos cientos de blindados y vehículos de todo tipo.

Tanque Tiger alemán

Tiger 1 perteneciente a la 3ª División SS Panzer “Totenkopf”.

Durante la campaña de Normandía, precisamente, se desarrollaría el 13 de Junio de 1944 la mítica batalla de Villers-Bocage, cuando un solitario tanque alemán Tiger al mando del SS-Oberstumführer (Primer Teniente) Michael Wittmann -que anteriormente había eliminado 119 tanques y armas anticarro soviéticos en el Frente Oriental, lo que le valió ganar una Cruz de Hierro-, emboscó en la Carretera de Bayeaoux a una columna del 4º Regimiento de Caballería Británico “Country of London”, destruyendo un total de 27 tanques enemigos (veinte Cromwells, cuatro Shermans y tres Stuart M3), 14 blindados ligeros Bren Carrier y 14 transportes de tropas, lo que constituyó un récord jamás superado dentro de la Historia Militar Acorazada.

Tanque Tiger alemán

El teniente alemán Michael Wittmann (1914-1944), el tanquista más famoso de la Segunda Guerra Mundial.

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Wittmann, tripulando su tanque Tiger perteneciente a la “Leibstandarte SS Adolf Hitler”, perteneciente al 101 ° Batallón de Carros pesados, realizó esta hazaña en sólo 15 minutos, sin la ayuda de sus camaradas (otros cuatro tanques Tigers que se encontraban en las cercanías) y a sabiendas de que se encontraba solo frente a miles de enemigos. “No tuve tiempo para armar mi compañía, sino que tenía que actuar con rapidez, ya que tuve que asumir que el enemigo ya me había visto y me destruiría donde yo estaba. Me puse en camino con un tanque y ordené a los demás no retroceder un solo paso para mantener las posiciones”, declararía posteriormente Wittmann, cuya temeraria acción bélica le significaría ser promovido a capitán y ser condecorado por Adolf Hitler en persona, transformándose de paso en un héroe nacional en toda Alemania.

Tanque Tiger alemán

Fotografía de Michael Wittmann después de la victoria de Villers-Bocage.

Tanque Tiger alemán

El teniente alemán Michael Wittmann posando junto a su tripulación.

Luego de convertirse en el “as” de tanques más condecorado de la Segunda Guerra Mundial, a Michael Wittmann se le ofreció un destino como instructor, el cual rechazó, volviendo a combatir a Normandía el 6 de julio, participando en la batalla de Caen. Wittmann, sin embargo, fallecería el 8 de agosto de 1944, casi dos meses después de su hazaña de Villers-Bocage, cuando el Tiger que tripulaba fue acorralado por 8 tanques Shermans americanos. El Tiger de Wittmann logró destruir tres Shermans, pero los 5 restantes lo atacaron desde todos los ángulos haciendo pedazos su tanque. Al momento de morir, su palmarés era de 141 tanques y cañones de asalto, y 132 cañones contracarro destruidos en menos de 2 años.

Tanque Tiger alemán

El Tiger 205 del teniente Michael Wittmann.

Cuando la suerte pareció torcerse definitivamente para los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, los Tiger siguieron prestando servicios y combatiendo en distintos escenarios bélicos de Europa. Así ocurrió durante la “Operación Bragation” que los rusos desencadenaron durante el verano de 1944 sobre Bielorrusia; en la defensa de Bélgica y Holanda; en la lucha por el control de los Cárpatos y los Balcanes y en la ofensiva alemana de las Ardenas, donde los Tiger acabaron con cientos de tanques norteamericanos Sherman y no pudieron seguir enfrentándose a los blindados aliados sólo debido a la escasez de combustible.

Tanque Tiger alemán

Un tanque Tiger penetrando en una pequeña aldea europea.

Los Tiger, finalmente, combatirían hasta abril y mayo de 1945, cuando los últimos tanques Tigre se enfrentaron al Ejército Rojo en la Batalla de Berlín y se anunció la muerte de Adolf Hitler y la capitulación incondicional de Alemania.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, el tanque alemán Tiger había sido el blindado más temido por los Aliados, pues muchos combatientes reconocerían posteriormente que el sólo hecho de pronunciar la palabra “Tiger” era motivo para que los soldados de infantería aliados abandonasen las posiciones y huyeran a la seguridad de la retaguardia. Hoy, el Tiger es considerado el carro de combate más legendario y famoso de todo el siglo XX.

Tanque Tiger alemán

 

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