Foto del monje budista quemándose: La historia tras una de las imágenes más impactantes del siglo XX

En 1963, el monje budista Thich Quang Duc se quemó a sí mismo para protestar contra la intolerancia religiosa en Vietnam.

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El 11 de junio de 1963, en el marco de fuertes protestas organizadas contra el gobierno de Vietnam de Ngo Dinh Diem por su represión contra la religión budista, Thich Quang Duc, un monje budista de 67 años, se sentó en una de las avenidas más importantes de Saigón, donde se encontraban unos pocos corresponsales de prensa y una pequeña muchedumbre. Después que dos de sus hermanos lo rociaran con combustible, él mismo se prendió fuego valiéndose de una caja de fósforos que tenía en sus manos. A continuación se convirtió en una verdadera pira humana, aunque el monje no emitió ni un sólo sonido ni movió un solo músculo mientras se quemaba.

Foto monje budista quemándose

Diez minutos más tarde el cuerpo del monje budista cayó totalmente carbonizado en el pavimento. Toda la espantosa escena sería inmortalizada por el fotógrafo Malcolm Browne, quien captó con su cámara el preciso momento en que las llamas se apoderaban del cuerpo del monje, foto que ganaría el premio Pulitzer y se convertiría en una de las imágenes más impactantes, simbólicas y utilizadas del siglo XX.

Foto monje budista quemándose

La historia de la célebre fotografía, que causaría un hondo impacto en Occidente, especialmente en Estados Unidos, se remonta a mayo de 1963, unas pocas semanas antes de ser tomada, cuando el gobierno católico de Ngo Dinh Diem desató una dura represión para impedir la celebración budista de Phat Dan -la existencia e iluminación de Gautama Buddha- en la ciudad de Hue. Luego que una muchedumbre saliera a las calles agitando banderas budistas y celebrando el acontecimiento, Diem envió al lugar tropas policiales para disolver la celebración, pero el evento terminó convirtiéndose en una multitudinaria protesta, por lo que el ejército sacó vehículos blindados a las calles para restaurar el orden, mientras que algunos efectivos lanzaban granadas y abrían fuego contra la multitud. La violenta jornada terminaría con nueve personas muertas, entre ellas dos niños que habían perecido aplastados bajo las ruedas de los blindados.

Foto monje budista quemándose

El presidente de Vietnam Ngo Dinh Diem, pasando revista a sus tropas.

Estos luctuosos hechos causaron indignación nacional entre los budistas, cuyo credo era compartido por entre el 70 y el 90 por ciento de la población del país. Los monjes publicaron entonces una lista con varias demandas donde exigían igualdad religiosa y justicia para los muertos, mientras preparaban un acto simbólico para manifestar su malestar por el actuar del gobierno de Diem, quien no sólo no asumió la responsabilidad de lo ocurrido, sino que culpó al Vietcong por las muertes, generando un mayor número de protestas.

El 10 de junio de 1963 algunos de los corresponsales de prensa de Estados Unidos que se encontraban en Saigón recibieron un misterioso mensaje que decía: “Mañana sucederá algo muy importante frente a la embajada de Camboya”. Pocos sabían que al día siguiente se iba a verificar una simbólica autoinmolación que iba a inmortalizarse en una de las imágenes fotográficas más impactantes de la historia.

Entre los corresponsales que recibió el misterioso mensaje se encontraba el fotógrafo Malcolm Browne, jefe de la agencia Associated Press en Saigón. Brown intuyó que algo podía pasar, por lo que decidió asistir a la cita, pese a que la mayoría de sus colegas le quitaron importancia al mensaje, pues la crisis budista había durado varias semanas sin que se hubiera producido ningún hecho de importancia.

Foto monje budista quemándose

Al día siguiente, Browne, premunido de su inseparable cámara fotográfica, llegó a la cita frente a la embajada de Camboya, junto a unos pocos colegas, entre los cuales se encontraba el periodista David Halberstam, del periódico “The New York Times”. Allí ambos pudieron ver que unos 350 monjes budistas que se habían reunido en ese punto comenzaron a caminar en procesión hacia el centro de la ciudad llevando consigo pancartas escritas en vietnamita e inglés, precedidos por un automóvil Austin Westminster en cuyo interior viajaban sentados tres monjes. Uno de ellos era Thich Quang Duc, un monje budista que había pasado tres años viviendo en total aislamiento como un eremita en las montañas de Vietnam.

Cuando la procesión de monjes budistas llegaron a la intersección de las calles Phan Đình Phùng Boulevard y Lê Văn Duyệt Street, a metros del Palacio Presidencial, los tres monjes que viajaban en el auto se bajaron y uno de ellos colocó un cojín en la vía mientras que un segundo monje sacó del baúl del auto un bidón de gasolina de varios litros. Mientras los manifestantes formaban un círculo a su alrededor, Duc se sentó con parsimonia en la posición budista tradicional –o posición de loto- sobre el cojín.

Foto monje budista quemándose

Uno de los monjes vació entonces el bidón de gasolina sobre la cabeza de Duc, quien recitó las palabras “Nam mô A di đà Phật (“homenaje al Buda Amitābha”) antes de encender un fósforo y dejarlo caer sobre sí mismo. En ese momento las llamas se cebaron con su ropa y su piel, despidiendo un humo oscuro y aceitoso, mientras una insólita expresión de paz emanaba de su rostro. La muchedumbre que estaba presenciando el acto quedó perpleja, mientras Browne, recuperándose de la impresión, comenzaba a tomar frenéticamente varias instantáneas con su cámara fotográfica, consciente de que estaba siendo testigo de un momento histórico. Un policía que se encontraba en el lugar se arrojó al suelo frente al monje en llamas, realizando una reverencia, cosa que también hicieron varios sacerdotes y religiosos.

Foto monje budista quemándose

El periodista norteamericano David Halberstam, que también presenció atónito toda la escena, escribió: “Las llamas venían de un ser humano; su cuerpo se marchitaba y secaba lentamente, su cabeza se ennegrecía y carbonizaba. Sentía en el aire el olor de la carne humana quemándose; los seres humanos se queman sorprendentemente rápido. Detrás de mí pude escuchar los sollozos de los vietnamitas que se reunían alrededor. Estaba demasiado horrorizado para llorar, demasiado confundido para tomar notas o hacer preguntas, demasiado desconcertado incluso para pensar… Mientras se quemaba no movió ni un músculo, no pronunció ni un sonido, su compostura contrastaba con los lamentos de las personas a su alrededor”.

Foto monje budista quemándose

Unos 10 minutos más tarde, el cuerpo del monje cayó repentinamente hacía atrás, sobre su espalda. En ese momento un monje repetía en vietnamita e inglés con un micrófono la siguiente letanía: “Un sacerdote budista se ha quemado hasta la muerte. Un sacerdote budista se ha convertido en mártir”. Posteriormente, cuando las llamas disminuyeron, un grupo de monjes cubrieron el cadáver humeante de Thich Quang Duc con una túnica amarilla y lo trasladaron a una pagoda cercana en el centro de Saigón. Curiosamente, aunque los restos del monje Quang Duc habían quedado totalmente carbonizados, su corazón no se quemó, por lo que años más tarde sería atesorado por los budistas vietnamitas y venerado como una reliquia religiosa, como símbolo de su compromiso y compasión.

Foto monje budista quemándose

Antes de autoinmolarse a sí mismo, Thich Quang Duc había dejado el siguiente mensaje dirigido a la opinión pública de su país: “Antes de cerrar los ojos y avanzar hacia la visión del Buda, le ruego respetuosamente al presidente Ngo Dinh Diem que tenga una mente compasiva hacia la gente de la nación y que implemente la igualdad religiosa para mantener la fortaleza de la patria eternamente. Les pido a los venerables, a los reverendos, a los miembros de la sangha y a los budistas laicos que se organicen en solidaridad para hacer sacrificios para proteger el budismo”.

Foto monje budista quemándose

El fotógrafo Malcolm Browne mostrando la célebre fotografía que le permitió ganar un premio Pulitzer.

Horas después de la muerte del monje Thich Quang Duc, el fotógrafo Malcolm Browne se las arregló para mandar a Estados Unidos el rollo de película que había tomado, gracias a un pasajero de un avión que había accedido a sacar de contrabando los negativos de sus fotos. Al día siguiente, la impactante imagen del monje budista quemándose a sí mismo se tomó las portadas de los diarios de casi todo el mundo y de todas las agencias de noticias, marcando un punto de inflexión que precipitaría el inminente colapso del gobierno católico de Ngo Dinh Diem, quien sería derrocado en noviembre de ese año por los nacionalistas vietnamitas dirigidos por el general Duong Van Minh, en una acción ciertamente apoyada por los Estados Unidos. Diem, tras ser derrocado, posteriormente sería encarcelado y asesinado.

El impacto de la fotografía tomada por Malcolm Browne, quien ganaría el premio World Press a la Foto del año y un Premio Pulitzer de Reportaje Internacional, fue inmenso. El presidente de Estados Unidos de la época, John F. Kennedy, tras ver la imagen declaró que “ninguna otra fotografía en la historia de la prensa ha generado tanta conmoción en el mundo como esta”, mientras que el senador norteamericano Frank Church, miembro de la Comisión de Relaciones Internacionales del Senado estadounidense, opinó que “escenas tan espeluznantes como estas no han sido vistas desde que los mártires cristianos marcharon por las arenas romanas”.

Foto monje budista quemándose

La suicida y simbólica acción de Thich Quang Duc sería imitada por otros cinco monjes budistas en octubre de 1963, debido a que las protestas contra el régimen de Ngo Dinh Diem se intensificaron después de la muerte del monje mártir. Desde entonces, este extremo sacrificio, esta auto inmolación por medio del fuego por parte de los monjes budistas -también llamados bonzos- se convertiría en la más extrema forma de protesta política, siendo conocida popular y simplemente como “suicidarse a lo bonzo” o “quemarse a lo bonzo”.

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