La violenta “revolución de la chaucha”: Cuando Santiago fue un campo de batalla por alza en el transporte público

El 16 y el 17 de agosto de 1949 la ciudadanía realizó enardecidas manifestaciones contra el alza del pasaje.

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Las recientes imágenes de las masivas manifestaciones ciudadanas que en octubre del 2019 comenzaron por un alza en el precio del Metro, y que desembocaron en enfrentamientos callejeros entre manifestantes y policías y militares, incendios intencionales y saqueos a supermercados y locales comerciales (con un saldo todavía indeterminado de muertos y heridos), hizo recordar a más de algún historiador la mítica “revolución de la chaucha”, masiva protesta ciudadana que se produjo en las calles de Santiago los días 16 y 17 de agosto de 1949, como protesta por el alza del valor del transporte colectivo en 20 centavos de peso.

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Los antecedentes de esta espontánea y breve revolución chilena se remiten a 1946, cuando llegó a la Presidencia de la República el radical Gabriel González Videla, apoyado por distintas fuerzas políticas de izquierda, entre las que se contaba el Partido Comunista de Chile (El poeta comunista Pablo Neruda, quien trabajó activamente por la elección de González Videla, incluso llegó a escribir un poema titulado “El pueblo lo llama Gabriel”).

Sin embargo, tras llegar al poder, las cosas cambiarían de tono. En 1948 el gobierno de Gabriel González Videla promulgó la Ley de Defensa de la Democracia, también conocida como la “Ley Maldita”, que declaró fuera de la ley al Partido Comunista, proscribiendo y persiguiendo por ende a toda su militancia, incluyendo al mismo Pablo Neruda, quien debió salir clandestinamente del país.

El político del Partido Radical Gabriel González Videla, quien fue presidente de nuestro país entre 1946 y 1952.

El político del Partido Radical Gabriel González Videla, quien fue presidente de Chile entre 1946 y 1952.

En agosto de 1949 el general Oscar Reeves, Director General de Transporte y Tránsito Público del gobierno de Gabriel González Videla, decretó la entrada en vigor de nuevas tarifas para la locomoción pública de la capital. De ese modo, se subió el precio de $1 a $1,20 en los autobuses y tranvías, y a $1,60 en los microbuses y trolebuses. En la práctica, ello significó que el pasaje más barato subiera en 20 centavos de peso, es decir, una “chaucha” o moneda de poco valor de acuerdo al lenguaje popular chileno, refiriéndose a la palabra mapuche que los indígenas araucanos solían utilizar para denominar la papa temprana que dejaban para cosecharla más tarde.

La ciudadanía, al contrario de lo que esperaba el gobierno de la época, reaccionó espontánea y violentamente ante la medida. El 16 y 17 de agosto de 1949 se desencadenaron en la ciudad de Santiago violentas protestas y manifestaciones contra el alza del pasaje, protagonizada mayoritariamente por estudiantes (principalmente de la Universidad de Chile), obreros y empleados organizados en la JUNECH (Junta Nacional de Empleados de Chile). Todos ellos, al grito unísono de “Micros a un peso”, desataron el caos en la capital, cortando calles y levantando barricadas, volcando micros y derribando el tendido eléctrico, así como destruyendo las vitrinas y escaparates de los locales del centro capitalino y apedreando las fábricas ubicadas en los alrededores.

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El vespertino “Las Noticias de Última Hora” describió el movimiento ciudadano como una “asonada obrero-estudiantil”, mientras que el diario “El Mercurio” publicaba en sus páginas que “bochornosos incidentes se registraron ayer en diversos sectores de la capital (…) Desde mediodía estudiantes ayudados por otros grupos iniciaron una enérgica acción contra los autobuses…e iniciaron el desfile pidiendo la derogación de la medida que autorizó el alza de las tarifas, pero luego algunos elementos exaltados empezaron a atacar a los microbuses, lanzando piedras al paso de dichos vehículos por el centro de la ciudad. Esta iniciativa se generalizó y extendió rápidamente a otros puntos…”.

Por orden del Gobierno de González Videla, quien le pidió al Congreso que le otorgara “facultades extraordinarias” para hacer frente a la violenta situación, Carabineros y luego efectivos del Ejército salieron a las calles a proteger la propiedad pública y privada y a resguardar el orden público, enfrentándose inevitablemente contra las personas que protestaban en las calles. Estos enfrentamientos dejaron un saldo de un centenar de heridos y una cifra todavía indeterminada de muertos, que según las estimaciones de la época oscilaban entre las 4 y 30 personas.

Manifestantes trasladan a un ciudadano herido, tras enfrentarse con efectivos de Carabineros en las calles de Santiago.

Manifestantes trasladan a un ciudadano herido, tras enfrentarse con efectivos de Carabineros en las calles de Santiago.

Curiosamente, en esos días se encontraba en Santiago el famoso escritor francés Albert Camus, autor de las famosas novelas “El Extranjero” y “La Peste”, quien acababa de dar una conferencia en el Instituto Chileno Francés de nuestra capital. Camus anotó en su diario que se había tratado de un “día infernal”, agregando que “la tropa con casco y armada ocupa la ciudad. A veces dispara al blanco. Es el estado de Sitio. Durante la noche oigo disparos aislados. Día de disturbios y revueltas. Ya ayer hubo manifestaciones. Pero hoy esto parece un temblor de tierra”.

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La revolución de la chaucha, finalmente, lograría su único objetivo visible, aunque también trajo otras consecuencias. El mismo día 17 de agosto se anuló el alza del pasaje del transporte público y los estudiantes lograron mantener uno rebajado. También se derogaron los poderes que el Poder Ejecutivo detentaba gracias a la Ley de Defensa de la Democracia de 1948; se le pidió la renuncia al Director General de Transporte y Tránsito Público y al ministro de Hacienda, Jorge Alessandri, quien sería reemplazado por Arturo Maschke. Y, finalmente, se creó el Comité Unido de Obreros, organización que sería un antecedente en la posterior formación de la CUT (Central Única de Trabajadores).

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Comparando la revolución de la chaucha de 1949 y los violentos incidentes callejeros desatados por el alza del Metro 70 años más tarde en las calles de Santiago (incidentes que se trasladarían a otras ciudades del país con un grado inusitado de violencia), hay algunas semejanzas, como que se trató de dos movimientos ciudadanos espontáneos sin líderes políticos visibles, aunque también presentaban varias diferencias, partiendo por el hecho de que en la década del 40’ del siglo pasado la pobreza urbana de Santiago alcanzaba un 56%, por lo que un alza en el precio del pasaje de micro implicaba para la mayoría de los santiaguinos de la época optar entre dos alternativas: viajar en un autobús o tranvía o comer un plato de comida.

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