Los 5 secretos del Imperio romano para dominar Europa durante 500 años

La profesionalización del ejército y la integración de los pueblos sometidos hicieron de Roma la mayor potencia política y cultural de su tiempo.

Guía de: Mitos y Enigmas

Establecido formalmente en el año 27 a.C. de nuestra era con la ascensión de Augusto César como primer emperador, el Imperio Romano perduró durante aproximadamente 500 años hasta su colapso final en el año 476 de nuestra era. Y su inmenso legado lo encontramos no sólo en los restos de sus magníficos edificios y construcciones, sino que también en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana: las instituciones políticas, el trazado urbanístico de nuestras ciudades, el calendario, el Derecho e incluso el idioma que hablamos.

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El periodista italiano Aldo Cazzullo, autor del reciente libro “Roma, el Imperio infinito”, en una entrevista concedida al medio español ABC, explicó que la Antigua Roma, cuyo legado todavía sigue vivo en la cultura y tradiciones de Europa, se convirtió en la mayor potencia política, militar, cultural y económica de su tiempo gracias a los siguientes cinco factores:

1) La profesionalización del ejército:

“Los romanos sabían hacer y pensar la guerra. El legionario romano no era un héroe, era un soldado, un militar de profesión. Soldado deriva de ‘solidarius’, el que trae una paga. Su objetivo no era una muerte gloriosa, era una retirada tranquila para disfrutar de la tierra y el oro robados al enemigo. Y el general no buscaba ganar o morir, sino obtener la victoria a golpe de estrategia; era un organizador, un ‘manager’. Además, todos ellos luchaban y morían por algo más grande que ellos: Roma. Eso es clave”.

Centurión - Legión

2) Pioneros del arte de la Política:

“Aunque fue una monarquía, Roma como tal nació con la república. ‘Res pública’, la ‘cosa pública’. Allí nació la idea de que el Estado era de todos. Fueron pioneros hasta en el lenguaje: emperador, pueblo, ley, senado, capitolio, presidente, socialismo, fascismo… Todo deriva del latín. La primera democracia en la historia fue la república de Roma. Era el pueblo, y no el Senado, quien elegía a los magistrados y quien hacía las leyes. El problema es que el territorio se expandió demasiado para poder ser regido por aquel aparato político.

Roma no fue una ciudad, fue una civilización, un sistema, una idea. Las últimas palabras de Máximo Décimo Meridio en ‘Gladiator’ describen esta idea a la perfección: ‘Había un sueño que era Roma, y se hará realidad’. ¿Cuál era el sueño romano? El gobierno del mundo, la paz universal. Una comunidad grande y un mundo conocido en el que no hubiera guerra.

No quiero idealizar. Roma era también sangre, violencia, dominación, colonialismo, esclavitud… Pero el sueño sigue vivo. Vive en nuestra lengua, nuestros edificios, nuestras palabras, nuestros pensamientos… La idea de un mundo global, multicultural y multiétnico donde los problemas se afrontan juntos es muy moderna y sigue todavía en alza. Y los problemas que tenían entonces son los mismos que los de hoy. La inmigración, por ejemplo, o la guerra permanente”.

ROME

3) Mitos fundacionales para unir al imperio:

“Cuando Augusto fundó el imperio, los romanos buscaban un padre. Algunos decían que debía ser Aquiles, el más fuerte; otros, que ese honor correspondía a Ulises, el más inteligente. Virgilio prefirió a Eneas, el más piadoso. La ‘pietas’ romana incluía misericordia, lealtad, responsabilidad, fuerza moral… Eneas no era un ganador, era un héroe derrotado que huyó de una patria destruida, Troya. Pero se fue con su hijo de la mano y su padre sobre sus hombres. Es decir, que se preocupaba del pasado y de los descendientes. Por eso fue el seleccionado, y por eso Dante lo escogió como guía a través del infierno y del purgatorio”.

Rómulo y Remo

4) La integración de los pueblos no romanos:

“Los antiguos romanos solventaron el problema de la inmigración con la integración. Era posible convertirse en romano fuera cual fuera tu origen, el color de la piel o el dios al que rezaras. Los romanos no eran racistas, quizá tan solo con los godos, considerados demasiado altos y demasiado rubios. La estrategia de los romanos, tanto durante la república como durante el imperio, fue convertir a los pueblos derrotados en aliados. Eso es algo que los americanos hicieron con los italianos, los japoneses, los alemanes… Para los romanos lo importante no era la ocupación de los territorios, lo importante era la influencia político cultural: el poder sobre las almas y la economía. Es verdad que hubo emperadores que expulsaron inmigrantes. Augusto fue uno de ellos; decidió que solo se quedarían los que trabajaban y que había que proteger a los profesores y a los médicos. A cambio, sacó del imperio a los adivinos y los cuentacuentos.

Vercingetorix hace entrega de sus armas a Julio César (Lionel Royer1899)

Esa integración también se produjo a nivel militar. Roma luchaba contra los bárbaros con ejércitos compuestos por bárbaros. En ese sentido era un imperio integrador; un ejemplo es que podían mantener su grito de guerra. A cambio, los comandantes sí eran de la Ciudad Eterna. Cuando cayó el imperio, aunque a nivel cultural sostengo que nunca cambió, lo hizo porque había demasiados enemigos y era imposible hacer frente a todos ellos.

Los emperadores Adriano, Trajano o Teodosio eran hispanos. Y Séneca, el filósofo más grande de la Roma antigua, también…Los romanos estaban convencidos de su superioridad, pero pensaban que todos podían convertirse en romanos. César fue el primero en dar la ciudadanía a los italianos del norte. Virgilio nació bárbaro, galo cisalpino, pero eso cambió con él. Y con Caracalla, toda la gente que vivía en el imperio se convirtió en ciudadana”.

5) Tolerancia religiosa y aceptación del cristianismo como religión oficial del imperio:

“Los romanos no imponían sus dioses a los extranjeros; aceptaban los del resto. Por cada dios había una patria. Isis en Egipto; Mitria en Persia; Yahvé en Judea… El dios cristiano era un dios celoso, que rechazaba al resto. Por eso fueron perseguidos hasta Constantino, cuando todo cambió. El cristianismo ayudó a la expansión del imperio. Es verdad que algunos emperadores persiguieron a los cristianos porque en principio no comprendían esta creencia. En realidad es lógico.

Para Roma la pobreza era una condena; para los cristianos, una virtud. El cuerpo, en lugar de ser admirado y ungido con aceite, se convertía en el símbolo de la material, algo malo. Y la cruz, que representaba la muerte más dolorosa, humillante y atroz, se transformaba en el símbolo de la salvación y la esperanza. Pero un emperador muy inteligente, Constantino, entendió que esta religión no se podía destruir y que debía ser abrazada. Comprendió que era clave como instrumento de poder y de control social. Antes, en todo caso, Pablo y Pedro habían ido a Roma porque era el centro del mundo. Fueron enterrados allí.

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Hoy Roma vive en toda Europa a través de nuestros pensamientos, lenguas, edificios, estilos arquitectónicos… Occidente es una construcción que se rige sobre los cimientos del imperio. Si nosotros rezamos a Jesús, si el Papa está en la Ciudad Eterna, es porque Roma se hizo cristiana”.

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