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¿Cómo encontrar al hombre perfecto?

El dilema más grande de la vida de una mujer es tener que escoger a la pareja con la que, en el mejor de los casos, pasará la vida entera. Y aunque no es una tarea fácil, encontrar al hombre perfecto sí es posible.

Con la llegada de la primavera el sol se hace más brillante, todo florece y el amor se respira en el aire.  Es el comienzo de la época más romántica del año, donde hasta los animales buscan una pareja para construir sus nidos y hacer crecer su familia.

Sin embargo, no todas son afortunadas de tener a su lado al amor de sus vidas o simplemente aún no lo han encontrado, pero si buscas la pócima perfecta, ni las brujas ni los cuentos de hadas harán el trabajo por ti.

Hombre perfecto

Imagen: Francisco Javier Olea

Al hombre perfecto hay que buscarlo y no quedarse esperando.

Lamentablemente el Hada Madrina no vendrá a rescatarte, a menos que tú hagas algo por querer cambiar tu vida; cuando tomes esa decisión y te abras a las oportunidades, la luz al final del túnel iluminará tu camino y el Universo se sincronizará a tu favor para que logres dar con el príncipe que siempre soñaste.

Y antes que hagas cualquier acción, no debes olvidarte de escuchar y seguir tu intuición. Ese apretón de estómago, esa voz en tu cabeza que te ronronea una y otra vez; ese escalofrío que sientes en la espalda y que generalmente no le hacemos caso. Como esto funciona para bien o para mal, este “termómetro” femenino debes activarlo y estar más consciente de los estímulos que sucedan a tu alrededor, porque cuando encuentres al hombre correcto sabrás que él es tu hombre.

Si no crees que eres capaz de atraerlo, entonces comenzaste mal; tu mente, tu alma y tu cuerpo deben estar alineados para enviar la señal correcta; luego sin prejuicios y con la intención más pura, manifiesta verbalmente “quiero que llegue a mi vida la persona que me hará feliz, en armonía perfecta para todos” . Esto es muy importante, porque si deseas la pareja de tu amiga, habrás ganado el hombre que querías, pero no podrás disfrutarlo plenamente,  a menos que tengas una buena resistencia al drama tipo cebolla en tu vida.

Cuando hayas logrado este primer paso, presta atención a tus acciones y hazte cargo de ellas, porque todo lo que hagas, pienses y digas, influirá en el resultado final. Si fuerzas las situaciones o las estimulas demasiado, puede ser que colapses en tus intentos, te frustres y entres en el estado Abigail al que te has vuelto adicta y así, no llegarás a ninguna parte.

El siguiente paso se trata del empoderamiento, de mirarte al espejo y descubrir que sí eres bella (tal como la canción), de maquillarte, ponerte tu mejor vestido, desempolvar tus zapatos favoritos y conectarte con el mundo desde quien realmente eres, con la certeza de que eres magnífica, olvidándote de las expectativas que tienen de ti; porque cuando camines por la calle o vayas a bailar con tus amigas, se darán vuelta a mirarte por la energía que irradias, cautivando a más de alguno en tu paso.

Así habrá una persona  que reconocerá tu alma y el destino se encargará de unirlos una y otra vez, en las circunstancias más extrañas e incluso lejanas. Y cuando lo veas a los ojos, en tu estómago los nervios liberarán a las mariposas, tu cuerpo se electrocutará de emociones y quizás no sea el más agraciado del grupo, pero algo pasa en ti que te hace sentir feliz.

Y cuando eso ocurra y comiences a establecer una relación, te sentirás libre, aun estando en pareja, porque después de todo el hombre perfecto es aquel que te hace sentir bella todas las mañanas, aunque amanezcas con cara zombie; es el que respeta tu cuerpo, tus tiempos y tus espacios; es el que te abraza después de una pelea, el que está contigo cuando te sientes mal y el que celebra contigo cuanto te pasan cosas buenas ; es aquel que seca tus lágrimas cuando haz caído y que a pesar de todas las tormentas que puedan tener, sigue estando a tu lado, porque simplemente te ama.

Puedo dar fe de que sí es posible conseguirlo, porque después de 11 años juntos, todavía siento lo mismo que el día de nuestro primer beso y sí puedo decir, que me casé con mi hombre perfecto.

Si no me crees, solo tienes una forma constatarlo; abre tu mente y tu alma a las cosas buenas que están por venir.

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