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Camiroaga y la gran lección de ser feliz ahora

Solemos quejarnos todo el día, pelear con quien se nos cruce en el camino y nos olvidamos que el día pasa, las arrugas se van marcando, y al final del día, simplemente la vida nos pasó por encima y se nos olvidó vivir.

Después de todo lo acontecido en Chile durante la última semana, logré sentarme y respirar durante un momento; sin embargo, hubo una frase que no pude sacarme de la cabeza; las últimas palabras que Felipe Camiroaga pronunció antes de emprender su vuelo: “Soy feliz y me siento pleno”.

Generalmente en las conversaciones de la sociedad actual, no suelen aparecer estas dos palabras tan vitales para la existencia de una persona; más bien la Felicidad es un bien escaso y la Plenitud una utopía.

Solemos quejarnos todo el día, pelear con quien se nos cruce en el camino y nos olvidamos que el día pasa, las arrugas se van marcando, y al final del día, simplemente la vida nos pasó por encima y se nos olvidó vivir.

Felipe Camiroaga

Foto: El Mercurio

Felipe Camiroaga y su desenlace nos hacen cuestionarnos por qué espera para ser felices.

Durante el período de reflexión de fin de semana y después de un largo zapping televisivo, logré dar con la película “Comer, Rezar y Amar” protagonizada por Julia Roberts. Luego de casi dos horas de frases y acciones clichés, mi gran conclusión fue: ¿Tienen que haber películas que nos digan qué hacer para ser feliz?

Parece que sí son necesarias, porque definitivamente al ser humano, y especialmente a nosotras, nos gusta sufrir. Aquellas mujeres que crecieron con “Abigail”, “Rosa Salvaje” o las novelas de “Corín Tellado”, están prácticamente sentenciadas a repetir ese mismo patrón en sus vidas; y si afirmaste con la cabeza, es porque te gusta el drama.

Cuántos amores del pasado lloraste o los sigues llorando; cuántas veces al día te lamentas por lo que no hiciste y te arrepientes de lo que has hecho; cuántos pensamientos  de culpabilidad pasan al día por tu mente y vives añorando aquello que parece imposible. Y sufrimos, volvemos a llorar, nos lamentamos y así nos llevamos un día tras otro y la vida entera.

En la película, la protagonista decide irse a recorrer el mundo con el fin de encontrar la felicidad en su vida, después de un divorcio. Para eso come como nunca antes lo hizo; se va a la India para aprender a meditar y encontrar la paz interior con un gurú y termina en Bali para conocer al amor.

Será necesario llegar tan lejos para encontrar la paz interior y la felicidad real ¿por qué añoramos huir de nuestra cotidianeidad e irnos a un país lejano para ser lo que siempre deseamos? ¿Necesitamos de una aventura mágica para abrirnos a la posibilidad de un amor al estilo Hollywood?

Sufrir es una elección y lo que podemos rescatar de esta historia es que el secreto de la felicidad está en aprender a disfrutar y gozar la vida. El presente es la única certeza que tenemos y si algo debemos aprender del fatal accidente que enlutó a Chile es que todos los que iban en ese avión, eran felices en el presente de sus historias.

Si pensamos que el tiempo es solo una ilusión, lo único que nos queda para alcanzar la plenitud del alma, es vivir el aquí y el ahora, abrir los ojos y entregarse a las cosas buenas y simples que tiene la vida, porque después de todo, la felicidad está esperando por ti… y está en tus manos.  Sonríe, agradece y entrégate.

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