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Cristina Koch: La astronauta de Artemis II que redefine la carrera espacial

La única astronauta a bordo del Artemis II no solo rompió récords al viajar más allá de la órbita terrestre: también resolvió una falla crítica en la nave.

Guía de: Mujer

El pasado 1 de abril, cuando el ser humano comenzó su regreso a las cercanías de la Luna tras más de 50 años de ausencia en ese lugar del universo, comenzó a registrarse también otro hito femenino muy relevante. Christina Koch se transformaba en la primera mujer en orbitar nuestro satélite y viajar más allá de la órbita terrestre baja.

A bordo de la nave Orion, junto a Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen, Koch se convirtió en pionera absoluta, alcanzando 406.771 kilómetros de la Tierra, superando el récord de Apollo 13. Pero lo que la catapultó a la fama viral fue su autoproclamado título de “fontanera espacial”.

Ocurre que, durante los primeros días de la misión, el sistema de gestión de residuos de la nave Orión falló. De cara a varias jornadas por delante y sin la posibilidad de “pedir permiso para ir al baño”, había que reparar el sistema, y quien logró hacerlo fue la única mujer que estaba ahí.

Cristina Koch astronauta

El punto es que, sacando a relucir sus aptitudes ingenieriles, Koch reparó el inodoro de la nave, garantizando la habitabilidad en un entorno cerrado. Ya terminada la tarea, decidió titularse: “Soy la fontanera espacial”, bromeó en transmisiones.

De esa manera, Koch sumó otro hito en la carrera espacial de las mujeres. Antes de Artemis II, ostentaba el récord de 328 días consecutivos en la Estación Espacial Internacional, durante las expediciones 59, 60 y 61.

Además, en 2019, junto a Jessica Meir, realizó la primera caminata espacial exclusivamente femenina, demostrando operatividad en entornos extremos. Estos logros la posicionaron como la persona mejor calificada para ser la especialista de misión en Artemis, validando sistemas como soporte vital y navegación óptica durante el sobrevuelo a la cara oculta de la Luna.

Para entender su fuerte resiliencia y capacidad de resolver problemas, hay que observar también su crianza en el EE. UU. rural. Nacida en Grand Rapids, Michigan, y criada en Jacksonville, Carolina del Norte, pasó veranos en la granja familiar, aprendiendo trabajo manual y enfrentando desafíos físicos. “Todo lo que me hacía sentir pequeña me atraía”, confesó, inspirada desde niña por fotos de Apollo 8.

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En el ámbito académico, su formación es impecable: obtuvo la licenciatura en Ingeniería Eléctrica y Física, y posee una maestría en Ingeniería Eléctrica por la Universidad Estatal de Carolina del Norte. Además, como parte de su trabajo en la NASA, realizó tareas en bases remotas como Amundsen-Scott en la Antártida y en Groenlandia, preparándose para el aislamiento que enfrentan los astronautas en el espacio.

Sin duda, este último viaje marca un gran punto de inflexión en su carrera y en la del mundo por volver a la Luna. Durante Artemis II, de 10 días, la tripulación ejecutó un retorno libre lunar, acercándose a 6.530 km del satélite. En el “lado oscuro”, perdieron el contacto radial por 50 minutos, documentando cráteres como Orientale con cámaras Nikon y un iPhone.

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