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Labios: Cinco secretos para que no adelgacen con los años

La buena noticia es que gran parte de ese proceso se puede frenar antes de que empiece.

Guía de: Mujer

Hay una escena que se repite en las consultas de dermatología: mujeres de treinta y tantos años que llegan preguntando por qué sus labios ya no se ven como antes, aunque todavía no tienen arrugas visibles ni manchas en la piel. La respuesta casi siempre es la misma: el adelgazamiento de los labios no comienza en la menopausia, sino mucho antes, con la pérdida progresiva de colágeno, elastina y ácido hialurónico que ocurre de forma silenciosa desde la juventud.

¿Se puede revertir este deterioro? Sí, y es clave comenzar a prevenirlo desde una edad temprana. Aquí te contamos cinco formas de proteger los labios y retrasar su envejecimiento:

1. Cuidarse de la radiación ultravioleta: La radiación ultravioleta es uno de los factores que más acelera la degradación del colágeno y la elastina en el bermellón, esa franja de piel fina que forma los labios y que cuenta con una menor protección frente al sol. A diferencia del resto del rostro, es una zona en la que muchas personas no aplican protector solar de forma constante.

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Usar un bálsamo con SPF 30 o superior y reaplicarlo cuando exista exposición prolongada al sol es una de las medidas más importantes para ayudar a retrasar el fotoenvejecimiento labial.

2. Mantenerlos hidratados: La piel de los labios carece de glándulas sebáceas, por lo que es especialmente susceptible a la pérdida de agua y a la resequedad. Los bálsamos con ingredientes como ceramidas, ácido hialurónico o petrolato ayudan a mantener la barrera cutánea y evitar la microfisuración que, cuando se repite durante años, puede contribuir al deterioro de la apariencia de los labios.

Aplicar un producto reparador por la noche de forma habitual, y no solamente cuando ya existe resequedad, puede ayudar a mantenerlos protegidos a largo plazo.

3. Evitar el tabaco: El tabaco afecta la circulación y la oxigenación de los tejidos y se relaciona con una mayor aparición de arrugas alrededor de la boca, las conocidas líneas verticales periorales. Además, fumar puede contribuir a cambios en la apariencia y coloración de los labios. Es uno de los factores de riesgo modificables asociados al envejecimiento de la piel y sus efectos son acumulativos: cuanto antes se abandona el hábito, menor será el daño acumulado a lo largo de los años.

4. Evitar lamerlos o irritarlos constantemente: Morder, lamer o exfoliar en exceso los labios puede parecer inofensivo, pero estos hábitos pueden alterar la barrera cutánea y favorecer la pérdida de agua. Lamerlos constantemente, en particular, puede generar un círculo de humedad y posterior resequedad que termina irritando la piel.

En lugar de humedecerlos con la lengua, es preferible recurrir a un bálsamo que ayude a mantener la hidratación y proteger la barrera de la piel.

5. Reforzar los cuidados antes de la menopausia: Durante la perimenopausia y la menopausia, la disminución de los estrógenos puede favorecer cambios en la piel, como una menor hidratación, pérdida de elasticidad y mayor tendencia a la aparición de arrugas. Los labios y la zona que los rodea también pueden verse afectados por estos cambios.

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No es necesario esperar a que aparezcan para comenzar a actuar. Reforzar la hidratación y la fotoprotección durante los años previos a la menopausia puede ayudar a reducir el impacto del daño acumulado y mantener la piel de esta zona en mejores condiciones.

Desarrollar estos hábitos no puede detener ni revertir por completo el paso del tiempo. Sin embargo, la piel de los labios, tan expuesta y a menudo poco protegida, puede beneficiarse de cuidados constantes.

La diferencia entre unos labios que pierden volumen y definición rápidamente y otros que envejecen más lentamente rara vez está en un producto milagroso. Está, en buena medida, en lo que se hizo —o se dejó de hacer— años antes de que los cambios comenzaran a ser visibles.

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