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Mako y su matrimonio: El capítulo final de la princesa rebelde amada por los japoneses

La nieta mayor de Akihito ha roto con muchos estereotipos de la realeza nipona. 

Guía de: Mujer

Hace unos días dio la vuelta al mundo, literalmente, la historia de la princesa Mako de Japón, renunciando a todos sus privilegios imperiales para casarse con un plebeyo.

Sin embargo, la nieta mayor del emperador emérito Akihito, es un personaje mucho más allá de su boda. Mako, hija mayor del príncipe  Akishino, hermano del actual emperador Naruhito, no sólo rompió los cánones casándose con “un hijo de vecino”.

La princesa ha sido una pionera haciendo cosas que pueden parecer comunes para cualquiera, pero que son bastante inusuales para un miembro de la casa real japonesa, como obtener licencia de conducir. Además, pese  a las protestas que desató su matrimonio con el abogado  Kei Komuro, la gente la adora. Incluso los tabloides británicos llegaron a denominarla la Kate Middleton japonesa por su belleza y su interés por el arte.

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Ya a los 13 años dio pie para que los japoneses, amantes del animé, hicieran dibujos animados inspirados en ella. Eso luego de aparecer con un traje marinero que se hizo viral. Sus fans utilizaron aquella imagen para crear sus propios dibujos y vídeos, acumulando cientos de miles de visitas y comentarios online.

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Contrario a lo que se podría esperar de una princesa japonesa Mako ha sido rupturista. En primer lugar, estaba decidida a tener una carrera universitaria. Estudió secundaria en la escuela Gakushuin en Japón. Luego viajó a Dublin, para perfeccionar su inglés. Posteriormente se trasladó a Edimburgo donde estudió historia del Arte.

En 2014 se graduó en Historia del Arte y Herencia Cultural por la Universidad Cristiana Internacional de Tokio. Después, decidió estudiar un máster de Museología en la Universidad de Leicester (Inglaterra), donde pasaba desapercibida para sus compañeros occidentales, pero el profesorado tuvo que exigir recato a los estudiantes japoneses para que no perturbaran las clases. Incluso  pudo trabajar como becaria en el Museo Coventry, de incógnita según contó la revista Vanity Fair.

Además de sus capacidades intelectuales, la reciente esposa de Kei Komuro, destaca también por su voluntad de hierro. Trabajó como voluntaria durante todo el verano de 2011 en la región de Thohoku, muy afectada por el tsunami  de 2010 que sacudió Japón. Al respecto dijo:  “Me gustaría ponerme a prueba como adulta y participar en distintas actividades, incluyendo las oficiales”.

A su actual marido lo conoció en 2012 cuando ambos estudiaban en la Universidad de Tokio. Los dos formaban parte de un grupo de estudiantes tratando de organizar un viaje al extranjero.  Y es que para Mako viajar es una pasión, ha recorrido gran parte de Europa e incluso ha visitado Centroamérica y algunos países de Sudamérica como Bolivia y Perú.

Luego de su matrimonio la pareja se instalará en un departamento en Tokio como cualquier ciudadano, ya que ella renunció a todos su privilegios reales para poder casarse. Claro que no es que haya abandonado la posibilidad de ser emperatriz, ya que en Japón las mujeres no heredan el trono, pero si implicó dejar de lado la dote de casi un millón de dólares que le correspondía.

Posteriormente se trasladarán a Nueva York, donde Komuro tiene contrato con un bufete de abogados. Precisamente esto de dejar el país natal para irse a Norteamérica les ha valido la ineludible comparación con el príncipe Harry y Meghan Markle. Incluso Komuro ha recibido una atención por parte de los medios de comunicación similar a la que tuvo la duquesa de Sussex al entrar a la familia real británica.

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