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Voto Femenino en Arabia Saudita, ¿revolución?

Aunque suene como de comienzos del siglo XX, aún existen países donde las mujeres no tienen derechos como los que vivimos en Occidente. Un simple ejemplo: no pueden manejar un auto.

Aunque suene como una noticia de comienzos del siglo XX, aún existen países donde las mujeres no tienen derechos como los que vivimos en occidente.

Ese es el caso de las mujeres de Arabia Saudita, un país musulmán regulado por la Sharia, ley islámica ultra conservadora, que constituye un código detallado de conducta en los que se incluyen las normas en relación al culto, la moral y la vida.

Voto femenino

Foto: Carla Pinilla

En Arabia Saudita el voto femenino fue anunciado para 2015.

Es así como se les han prohibido cosas tan simples como conducir un auto, no pueden viajar, trabajar o ser intervenidas quirúrgicamente sin el permiso del hombre que la custodie; no pueden correr y menos emitir su opinión como ciudadana… hasta ahora.

A partir del 2015 las mujeres saudíes podrán sufragar y ser candidatas en las elecciones municipales de ese país ¿Qué cambió? a lo mejor murió algún anciano extremista que dejó de aconsejar a la autoridad o simplemente el Rey Abdalá  tuvo un momento de iluminación en su vida; sea lo que haya pasado, el permitir que las mujeres puedan votar, es el gran paso para una sociedad que ha callado la voz femenina por siglos.

Según palabras de Abdalá, esta iniciativa surge debido a que “rechazamos marginar a las mujeres en la sociedad en todos sus papeles regulados por la Sharia”, abriendo nuevos espacios al desarrollo equitativo de un género que revolucionará a los más ortodoxos machistas.

Aunque la religión es un factor determinante en cómo se desarrolla la vida, el islamismo ha sido mal interpretado por tantos, que sentenció la vida de muchas mujeres en el mundo; pero no es la religión en sí, sino quienes la practican.

Como ejemplo pongo a mi abuelo: sirio, musulmán y que a los ojos de cualquier fiel extremo, tener 6 hijas mujeres pudo haber sido su peor condena. Sin embargo, practicó su creencia con tal respeto, que nunca impuso su religión y permitió que cada una de sus hijas hiciera la vida que quisiera. Es más, mi abuela española – católica, era más estricta que él.

Con esto quiero decir que juzgar a una sociedad por sus acciones es lo que hace que éstas solo se llenen de odio y más extremos; pero reconocer los pequeños pasos que abren los caminos al crecimiento y la integración, es lo que debemos valorar y aplaudir con la inédita iniciativa saudí.

Pero aún falta mucho por avanzar, y la voz de nuestras compañeras de género del Medio Oriente recién comienza a hacerse notar desde el lejano desierto, para que juntas construyamos un mundo donde la igualdad de oportunidades sea parte de la historia.

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