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Cinco canciones navideñas en la voz del pop

Las peculiares versiones de grandes estrellas para algunos tradicionales (y no tanto) villancicos. Desde U2 hasta Madonna. Y también Elvis.

Francamente, en honor a la justicia, es imposible hacer una lista de temas navideños menos tradicionales y más cercanos al pop sin incluir en ella “Happy Christmas (war is over)”, uno de los tantos himnos inmortales que jamás terminaremos de agradecerle a John Lennon. Citaremos (y honraremos) por tanto al hombre cuya muerte algunos aún lloramos, pero haremos esta lista sin él para dar espacio a otros. Ahí vamos.

Elvis Presley

El Mercurio

Elvis grabó 12 canciones para su disco de Navidad de 1957. Dos de ellas fueron hechas especialmente para el álbum.

“Santa bring my baby back (to me)”, Elvis Presley. “El rey”, ya lo sabemos, grabó decenas de canciones, algunas de ellas decenas de veces, y también hizo su homenaje a la Navidad. El disco “Elvis’ Christmas Album” fue registrado en 1957 para el sello RCA Victor Records y en él hay 12 canciones. Algunos de los temas trasuntan su profundo amor por el blues y revelan lo gran intérprete de gospels que fue. De todas las posibilidades escogemos, sin embargo, ésta. Menos por la calidad, ya que tratándose de Elvis prácticamente no hay pérdida posible, sino por la curiosidad que significa: es un villancico en clave de rocanrol. Según datos de trivia, “Santa bring…” fue escrita para este disco por Jerry Leiber y Mike Stoller, quienes trabajaban habitualmente con Presley y a quienes pertenecen éxitos inmortales como “Hound dog”, “Jailhouse Rock” y “King Creole”. Ésta, no obstante, recuerda más a “(Let me be your) Teddy Bear”, escrita por Kal Mann y Bernie Lowe también en 1957. Tal vez es por sus coros y la ligereza en su interpretación.

Otis Redding

El Mercurio

Otis murió a los 26 años. Unos meses después de su fallecimiento fue lanzado su single navideño.

“White Christmas”, por Otis Redding. Esta canción pertenece al extenso repertorio de Irving Berlin, uno de los más prolíficos y respetados compositores norteamericanos (aunque su origen sea ruso): en su historial figuran musicales para Broadway y bandas sonoras para películas, una de ellas precisamente “White Christmas”, realizada por Michael Curtiz, el mismo de “Casablanca”, en 1942. Fue protagonizada por un icono actoral navideño, Bing Crosby, y tiene éste como su tema principal.  Se la sindica como una de las canciones más grabadas de la historia y se dice que en su primera versión, la del filme, vendió más de 30 millones de copias y permaneció durante 10 semanas en el número 1 del ránking pop. Su letra es sencillísima y evocadora: habla del sueño de una Navidad blanca, como las de antes, con campanas sonando y buenos deseos para todos. En esta versión, gracias a Redding -un tipo que murió demasiado temprano (a los 26 en un accidente de avión) y es conocido como el “rey del soul”- pierde el carácter cándido y blando del original para ganar en fuerza y emoción: transita hacia un sonido negro,  muy gospel y doliente, gracias a los bronces, al órgano, al bajo minimalista y por cierto a la intensidad contenida en la voz de un intérprete, que hace de los deseos de la letra una auténtica súplica. Así como él la legó (fue editada en 1968, cuando ya había fallecido) formó parte de la banda sonora del filme “Realmente amor” (2003).

“Christmas (Baby please come home)”, U2. Bono ya era famoso pero aún no se asomaba como la estrella planetaria e influyente que es, una voz de solidaridad artística para oprimidos o el primer editor  músico de un periódico, en este caso el británico “Independent”, que cedió su número del 16 de mayo de 2006 al líder de U2 para juntar dinero en beneficio de la lucha con el sida en África. Cuando este single fue editado, en 1987, la banda irlandesa comenzaba a disfrutar del éxito de su quinto álbum de estudio, “The Joshua tree”, que sería el de su masificación definitiva. “Christmas (Baby please come home”) formó parte de un compilado de canciones navideñas llamado “A very special Christmas”, que ganó cuádruple disco de platino en EE.UU. en 1988 y fue en beneficio de las Olimpiadas Especiales. En él concurrieron además, entre otros rostros de la época, Whitney Houston, Eurythmics, Bryan Adams y Madonna. Originalmente, esta canción fue grabada por Darlene Love, aunque fue escrita para The Ronettes, por Phil Spector junto a un par de socios. En ella se nota la mano del autor: es, a pesar de la letra que le ruega al amante volver al hogar iluminado por el pino navideño, optimista en su sonoridad, un himno pop que fue hecho para ser cantado alegremente, y es lo que Bono hace. Junto a la banda ofrecen una versión bastante rockera, en la que se luce sobre todo el talentoso Larry Mullen Jr. a la batería.

“Please come home por Christmas”, Bon Jovi. Ya se ve, la evocación de una fiesta en familia, con el hogar encendido y de espaldas a la soledad, es parte del imaginario colectivo: qué mejor época para perdones y reencuentro. En este caso, Bongiovi, el chico de New Jersey que empezó contando historias de la clase trabajadora como el Boss Bruce Sprinsteen, sale de su registro de pop urbano y nos entrega un villancico bien cercano al soul, aunque sin perder la vocación amplia de su rock para masas. También es tributario en el arreglo del camino que abrió Lennon con su fantástica canción navideña. No es rara esta opción de Bon Jovi. Lo suyo, aun cuando busque llegar a todo público, es hondamente americano y a veces esa opción pasa por cierta tintura de raíz negra: “Please come home por Christmas” (1960) fue coescrita y lanzada por un bluesero, el pianista Charles Brown.

Madonna

El Mercurio

U2 y Madonna participaron en un disco navideño de caridad, grabado especialmente para apoyar las Olimpiadas Especiales.

“Santa baby”, Madonna. Imposible pensar en un tema navideño mejor elegido que éste para la reina del pop, la “chica material”, la “ambición rubia”, una mujer que durante años ha explotado e ironizado la idea del consumo. Esta canción, de 1953 e interpretada por primera vez para el disco por Eartha Kitt, es una perfecta lista de sarcasmos en torno a códigos navideños, como el haber sido bueno para merecer regalos o la calidad de tales regalos: 

Santa querido, olvida una marta sibelina bajo el árbol para mí / he sido una horrible niña buena / Santa querido, y date prisa en bajar por la chimena esta noche (…) Piensa en toda la entretención que me he perdido / piensa en todos los tipos que no he besado /El año próximo podría ser tan bueno / si tu miraras mi lista de regalos.

Es, qué duda cabe, una canción machista, tributaria de una moral centrada en lo monetario y políticamente incorrecta: es imposible pensar a un hombre cantándola. Como corresponde, Madonna hace una versión picante, que lleva el tono “tongue-in-cheek” (diríamos que con la lengua afuera por un costado de la boca, al estilo de un emoticón) con que fue concebida al límite. Con tan agudo registro formó parte de la compilación de “A very special Christmas”, el mismo álbum de caridad de 1987 en que participó U2. Más tarde, en 1989, fue incluida en la banda sonora de la exitosa película “Driving Miss Daisy”.


Postdata (en el cono del silencio):

Lo de Lennon no está bien. No hablar de él un poco más no está bien.  ¿Cómo pasar por delante de su susurro (y el de Yoko Ono) antes de partir cantando? “Happy Christmas Yoko, Happy Christmas John”. ¿Cómo no conmoverse con su hermosa melodía? ¿Cómo no oír su coro de paz una y otra vez? ¿Cómo no preguntarse si será posible? Que haya esperanza definitiva, que la felicidad alcance para siempre y para todos, blancos y negros, ricos y pobres, fuertes y débiles. Y que no haya miedo nunca más, que por fin se acaben las malditas guerras. Imposible, ¿cierto? Como de película de Sandra Bullock. Como de juego infantil. Pero, perdón por la candidez, hay que quererlo igual, y hasta el final. Feliz Navidad.

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