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Lollapalooza, claves del día uno

El nutrido menú que ofrece el evento que Santiago vivirá los días 2 y 3 de abril obliga a organizarse y elegir. Esta es sólo una propuesta.

La versión local del festival Lollapalooza es, ya no hay dudas posibles, un pequeño monstruo. Con  cinco escenarios (si contamos el de los niños, llamado Kidzapalooza) funcionando de modo caso simultáneo, los días 2 y 3 de abril en el Parque O’Higgins, habrá que elegir. Y cuando uno elige, evidentemente algo pierde.

A modo de sugerencia, van unas ideas para repartirse entre -ya se sabe, hoy los grandes eventos no viven sin grandes auspicios- el Coca Cola Zero Stage, el Claro Stage, el Tech Stage y el LG Stage. Antes una pregunta: ¿Tenía que ser en inglés? Suponemos que sí, mínimamente para recordar que le debemos la fiesta al gran Perry Farrell.

Lollapalooza

Foto: El Mercurip

Devil Presley es una de las esperadas apuestas de Lollapalooza.

12:00. Ya sí, es cierto. Francisca Valenzuela es una de nuestras estrellas menores de 30 años (tiene 23 de hecho), toca el piano, lo cual siempre es encantador en una cantante porque sólo habla de conocimiento musical además de talento y más encima lanzará su nuevo disco, “Buen soldado”, en el festival. Pero, con perdón, frente al pop más bien dulzón de nuestra promisoria cantante, a quien de seguro seguiremos viendo durante mucho tiempo más, nos quedamos con la fuerza rockera y chascona de otros chilenos: Devil Presley, una banda que tiene un sonido excelente y mucha experiencia en vivo. Están en Lollapalooza porque ganaron un concurso. Elegirlos es una apuesta, pero confiamos en ella. Estarán en el Tech Stage.

12:45. Es un poco obvio pero no hay donde perderse: el mejor grupo pop de la escena local, Los Bunkers, con su sonido tributario del brit pop. Será ésta una excelente oportunidad de verlos ofrecer en vino su reciente homenaje a Silvio Rodríguez: es un material que está suficientemente bien aceitado puesto que el quinteto se pasó todo el verano de gira con este material de lujo. Como alternativa, está AStro, un cuarteto nacional de escasa repercusión mediática y muy joven (tiene tres años de vida y un solo disco, “Le disc de Astrou”, a cuestas), cuyo titular es Andrés Nusser y ofrece un pop ligero y con toques sicodélicos. ¿Posibilidad? Partir con ellos, darles 15 minutos, y seguir con Los Bunkers. Eso significará pasar desde el Claro Stage donde actuarán los penquistas al Tech Stage. ¡Que haya suerte!

13:30. Quince minutos antes de que terminen Los Bunkers, precisamente en el Tech Stage partirá la presentación de Dënver, el grupo pop indie de San Felipe. Particularmente me parecen un poco planos y predecibles, con música que suena demasiado parecida a otras cientos de músicas hechas en Chile, pero sus defensores los sindican como lo más promisorio de 2010:  Dënver llega con su segundo disco, “Música, gramática, gimansia” que fue producido por Cristián Heyne, y el rótulo de imprescindible entregado por el mejor diario de España, “El País”.

Lollapalooza

Foto: El Mercurio

Ana Tijoux es una de las cartas nacionales en Lollapalooza.

14:15. Otra chilena al ruedo: Ana Tijoux, que llega a Lollapalooza con su celebrado segundo disco individual, “1977″. En el Tech Stage.

14:45. Treinta minutos para Tijoux solamente porque a partir de esta hora está programado Cypress Hill en el Claro Stage. A esta banda hay que verla: es doblemente pionera. Forma parte del grupo de primeras grandes estrellas del hip hop norteamericano, en este caso el que surgió en la costa oeste, y además tienen origen latino (fueron los primeros, de hecho, en transformarse en superventas: 18 millones de copias vendidas en el mundo, con el sencillo “Insane the brain” como caballo de batalla). Formados tras la partida de Mellow Man Ace a fines de los años 80, son oriundos de California y llegan con un disco recién salido: “Rise up”, de 2010, hecho bajo la tutela de Snoop Dogg, uno de los actuales príncipes del género. Lo suyo es hip hop del bueno y con polémica: su biografía consigna la expulsión del gripo del célebre “Saturday night live” después de que uno de sus integrantes, DJ Muggs, se atrevió a fumar un cigarrillo de marihuana al aire, mientras su compañeros destrozaban los intrumentos.

16:00. Justo cuando Cypress Hill esté terminando partirá el show de la nota brit pop del día con los veteranos y nuevamente reunidos James, una banda de pop manchesteriano, cuya sonoridad está muy anclada en los primeros 80. Tras separarse en 2001, el grupo sólo dio señales de vida en 2007. Según consigna la información que entrega el propio Lollapalooza, el 16 de marzo James en planea forma ofreció una tocata secreta en un bar para sólo 250 personas. ¿Cómo reconocerlos? Por ejemplo por singles como “Getting away with it” o el clásico “Say something”. Ante la escasez de británicos para esta cita, James es un imperdible. En el Coca Cola Zero Stage.

Tras el cierre de James, una hora de descanso (merecido si se ha seguido la agotadora peregrinación musical completa hasta este momento). Eso sí, posibilidades musicales hay y la idea es que no deje de haberlas. Sólo que son todas apuestas de menos tonelaje mucisal (o sencillamente están fuera del gusto de suscrita): Ben Harper y otra cuota de reggae, del que hemos escapado durante todo el día; los chilenos Los Pulentos (en el Kidzapalooza); Edward Sharpe & The Magnetic Zeros, probablemente la banda que eligiría obligada a hacerlo, por su carga sicodélica y su sonoridad acústica, y Perry Etty vs. Chris Cox, un ensayo electrónico de tornamesas generado por el ego de Perry Farrell.

Lollapalooza

Foto: www.flickr.com/photos/thenationalofficial

The National es uno de los imperdibles del primer día de Lollapalooza.

18:15. Vuelta a los imperdibles de Lollapalooza: el quinteto The National, en el Coca Cola Zero Stage. Oriundos de Cincinnati, forman parte de ese puñado de grupos que cultivan el amor por los versos oscuros y la música de guitarras y tono menor que se reparte en agrupaciones tan influyentes -y populares en Chile- como Arcade Fire, Coldplay o Radiohead. Entre sus créditos está “Alligator” (2005), un disco aclamado por la crítica especializada de revistas tan prestigiosas como “NME” y de medios generalistas como Los Angeles Times y ubicado entre lo mejor de la década de los 2000. The National brilla por su excelente vocalista, Matt Berninger, y por su postura política: apoyaron en su momento la candidatura de Barack Obama y hoy apoyan la campaña de ayuda internacional a Japón que está liderando la Cruz Roja.

21:00. Y para cerrar, también en el Coca Cola Zero Stage, The Killers, el grupo de Las Vegas liderado por Brandon Flowers, un tipo que quiere ser tan o más popular que Bono y a quien el propio frontman de U2 celebró conocer musicalmente en 2004. Entre sus gracias está ser un superventas de 13 millones de copias en días de crisis discográfica. Son un plato obligado en Lollapalooza y con éxito asegurado: sus anteriores pasadas por Chile han demostrado que el público local ama su pop joven, en el que brilan sencillos como “Human”. Una sola duda: en rigor están en medio de una pausa larga, que ya dura un año (su última actuación juntos data de febrero de 2010). Puede (sólo puede) que éste sea sólo un simulacro, la reunión del grupo sólo para esta fiesta, un modo de cumplir solamente, puesto que Flowers y los demás están metidos en proyectos personales. Si así fuera (suerte de pequeña estafa, en rigor), valdría igual: su menú es bueno.

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