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McCartney en Chile: 5 canciones imperdibles

A horas de la cita chilena con el "Up & Coming Tour", que trae por segunda vez a sir Paul a suelo chileno, una mirada a su lista de temas: una propuesta hecha sólo a partir del propio gusto.

El Mercurio

Foto: El Mercurio

Sir Paul llegó de noche a la zona de Aerocardal, en Pudahuel, desde Lima, donde ofreció su concierto anterior. Su "Up & Coming Tour" ofrece una treintena de canciones y es un repaso a su larga historia de éxitos.

El hombre ya está aquí.  Sir Paul McCartney aterrizó en suelo santiaguino durante a noche del martes 10 y por alrededor de 24 horas los chilenos podemos jactarnos -no es mucho, lo sé- de estar pisando la misma tierra por donde se mueve una de las mayores, sino la mayor, leyendas vivas del pop. El ex Beatle, miembro fundamental de una máquina creativa cuyo trabajo cala hasta los huesos más duros, dará su segundo concierto en el Estadio Nacional. Esta vez, a diferencia de la primera, en diciembre de 1993, cuando el público fue esquivo y poco generoso, se espera tablero vuelto: el “Up & Coming Tour” se ha convertido para los chilenos una de las citas musicales fundamentales del año.

Durante las horas previas a su show ha trascendido la lista de canciones que McCartney probablemente mostrará. También se ha dicho -lo dijeron él mismo y un colaborador, el productor de la gira Mark Spring, en entrevistas con “El Mercurio”- que suele innovar, que no le gusta repetirlo todo, que prefiere dejarse llevar por el espíritu de cada noche. No obstante es esperable que mantenga el trazo general. Serían, por tanto, unas 33 canciones en unas tres horas de concierto.

En Lima

Foto: El Mercurio

McCartney durante su paso por la capital peruana.

Dejándonos llevar por la pura subjetividad del gusto y haciendo la apuesta de que formarán parte del menú en el Nacional, cruzamos los dedos y pedimos que no falten:

1.- The long and winding road: El último número uno de The Beatles en EE.UU. Se supone que fue grabada en directo para dar con un sonido más natural, dominado por el piano a cargo de McCartney y con dos sencillas contrapartes sonoras: la de Ringo en la batería y la de Billy Preston en el órgano Hammond. Tras pasar por las manos de Phil Spector, el inventor de la famosa “muralla de sonido”, quedó convertida en una pieza épica y sofisticada, llena de reverberaciones y en la que las cuerdas y los bronces llevan la carga del arreglo. La decisión del productor logró, sin duda, aumentar la carga melancólica de esta canción dedicada al abandono amoroso. Pero si uno la oye en su versión original, la que forma parte de “Let it be… naked”, no puede sino preguntarse para qué. Al comparar, la conclusión es que no era necesario: la belleza desnuda de esta balada es aún más desoladora y poderosa. Un golpe al corazón.

2.- My love: Evidentemente es una canción de amor, el de Paul por su fallecida primera mujer, Linda Eastman. Fue el single más exitoso del disco “Red Rose Speedway”, lanzado en 1973 junto a Wings, la banda que formó tras el fin de The Beatles y en la que también militaba -ha trascendido que contra su voluntad- ella. Fue grabada junto a una orquesta en los Olympic Studios: los violines acompañan el elegante solo de guitarra de Henry McCullough. ¿Un detalle? El coro femenino.

3.- Eleanor Rigby: Es quizá una de las más canciones más tristes que uno pueda oír: está dedicada a la soledad de los seres humanos representados en Eleanor y el padre McKenzie. Según la trivia, McCartney dio con ella jugando en su piano allá por 1966. El nombre original de la mujer no era ése, sino Daisy Hawkings. Finalmente optó por una mezcla entre Eleanor Bron, una actriz, y la tienda Bristol, Rigby & Evens Ltd, porque “sonaba natural”. Todos, John, Ringo y George cooperaron para dar con la versión final, que incluye surcido de calcetines, un sermón que nadie oye y el funeral de la pobre Eleanor. John, en un capítulo de sus peleas con Paul, llegó a decir que el 70% de la letra es suya. Al final quedan dos verdades: la cooperación del equipo, que está en la voces del coro y, una vez más, el uso de cuerdas que aportan dulzura y anudan la pena:

Ah, look at all the lonely people/ Ah, look at all the lonely people
Eleanor Rigby, picks up the rice
in the church where a wedding has been
Lives in a dream
Waits at the window, wearing the face
that she keeps in a jar by the door
Who is it for

Father McKenzie, writing the words
of a sermon that no one will hear
No one comes near
Look at him working, darning his socks
in the night when there’s nobody there
What does he care

George Harrison

Foto: El Mercurio

"Something", escrita por George Harrison, es después de "Yesterday" la canción más versionada de The Beatles.

4.- Something: Es imposible no amar esta canción: le pertenece al más guapo y dulce, al que nos hizo llorar ese 29 de noviembre de 2001, el día negro y triste en que murió. Hablamos de George Harrison. Fue escrita para su gran amor, la modelo británica Pattie Boyd, en 1969 y editada en el disco “Abbey Road”. Celebrada por Paul y John como uno de los mejores temas de George, es después de “Yesterday” la canción de The Beatles que más covers ha tenido. Entre sus intérpretes están Frank Sinatra, Eric Clapton (el hombre que le quitó Pattie Boyd a George) y Elvis Presley. Es un bonus track, un regalo, el que Paul la haya incluido en su lista: que no falle esta noche.

5.- Hey Jude: Es, para mi gusto, una de las canciones de sonido más maduro y asentadas del grupo, aunque -claro- pertenece a su última etapa, aquella en que ya casi no se hablaban y estaba llena de rencores y disensos. Fue originalmente ideada en 1968 por Paul con el apelativo “hey Jules”,  como una muestra de cariño hacia Julian, el hijo de John que estaba sufriendo el divorcio de sus padres: John ya había conocido a Yoko; el final de todo estaba cerca. Pasó nueve semanas en el número 1 de las listas de canciones en EE.UU. y es uno de los singles más exitosos de la banda.

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