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Paul McCartney en Chile, concierto esperado

Sir Paul llegará con su "Up and coming tour" el 11 de mayo al Estadio Nacional. Se trata de un espectáculo muy bien criticado, en el que McCartney se luce por la variedad del repertorio y la diversidad del menú. No hay que perdérselo.

Al fin. El jueves 7 de abril, está escrito y sellado oficialmente: lo ofrece El Mercurio de la mañana, tras previa confirmación del organizador en TV anoche. Chilevisión (sí el canal que debutó hace cuatro años en la gestión de conciertos, ha traído al país entre otros a Charles Aznavour y es el concesionario del Festival de Viña) y DG Medios (una de las productoras grandes, aunque no la mayor) son las empresas que están detrás del que será, sin duda alguna, el mayor y más importante concierto pop del año en este país (perdón a Perry Farrell y su Lollapalooza): el que ofrezca Paul McCartney, que llegará con su “Up and coming tour”.

Macca aterrizará en Santiago otra vez, 18 años después de su debut, para tocar en el Estadio Nacional el 11 de mayo. Si todo sale bien, ese día de otoño el público habrá pagado incluso $1.066.000 (precio de un ticket llamado Premium Hot Sound Package y que sólo se vende en dólares y en la web de sir Paul, y que incluye asistir a la prueba de sonido y ver al ex Beatle a partir de la fila dos) para asistir al show de uno de los mayores genios musicales del siglo XX.

McCartney en Chile

Paul McCartney en Chile

McCartney propone una excelente muestra de grandes éxitos para un show que ha sido muy bien criticado y que ya pasó por Buenos Aires.

¿Exagero en el entusiasmo? No creo. Ni por un segundo. Prueba de eso es una anécdota privada: alguien a quien conozco, una persona que ha visto casi a cada uno de los mayores iconos del pop anglosajón desde la década del 60 en adelante, un ser humano privilegiado que asistió en su primera juventud a Woodstock, que vivió el flower power, que compartió fiesta con Joan Baez y que no gusta en especial de la música británica (y por tanto de The Beatles) acaba de decirme que ver a McCartney cambió un poco su vida: “Sentí algo especial, una emoción inesperada. Él es único e inovidable”.

Más allá de las experiencias subjetivas, para justificar la vehemencia, hay un par de buenas razones para valorar lo que viene y correr a comprar una entrada (no tengo auspicio de Ticketmarket, lo prometo).

The Beatles

Paul McCartney en Chile

Macca, todo un caballero, en este "Up and coming tour" también homenajea a sus ex compañeros de los Fab Four.

Una se cae de lo puro obvia: McCartney es una de las dos mitades del dúo más creativo que haya visto pasar el pop, ese que formó -para regalo nuestro- junto al inolvidable y aún llorado John Lennon. Entonces, incluso si a uno no le gusta nada el McCartney posbeatles, autor de canciones aburridísimas pero también de -sólo por nombrar- una balada hermosa como “No more lonely nights” (1984), tiene todo un cerro de hits junto a los Fab Four. Porque ahí está el otro asunto: esta vez, el tour incluye algunas de sus grandes canciones de la era beatle, es un baño de calidad y un lindo homenaje a ese pasado del que dice sentirse sobreviviente y orgulloso.

Según consignan datos oficiales, el “Up and caming tour” ofrece “All my loving”, “Drive my car”, “The long and winding road (que por sí sola justifica un concierto entero), “My love”, “And I lover her”, “Blackbird”, “Eleanor Rigby” (otra auténtica cumbre), “Something” (un homenaje al más amado y guapo, George Harrison), “Let it be”, “Hey Jude” y “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”. Ojo que aún dejo fuera títulos.

Hay una segunda clave esencial: desde que el “Up and coming” partió, el 28 de marzo del año pasado, sólo ha recibido buenos comentarios, incluso comentarios inmejorables, que hablan de un espectáculo sublime, de McCartney haciendo historia una vez más y de producción espectacular. Quienes pudieron verlo en el estadio River Plate de Buenos Aires, donde Macca aterrizó el 10 de noviembre del año pasado para cantarles a 45 mil personas, se dieron por satisfechos y felices. “El Mercurio” consignó en su momento las tres horas de show, los intentos del músico por comunicarse en castellano, la versatilidad de su repertorio y su habilidad de tocar varios intrumentos, desde su clásico bajo de la era beatle hasta el ukelele. Se acerca el momento de probar esas delicias en Chile. Bien, muy bien, por nosotros.

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