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Ringo Starr en Chile, un año Beatle perfecto

Es muy difícil no hacer pública la indignación con esas personas que han hecho de la crítica a Ringo Starr un deporte. Esas personas nada entienden del papel fundamental que jugó Ringo en la maquinaria Beatle.

Ni en los sueños más descabellados de cualquier beatlemaníaco chileno se daba la situación de poder ver a los dos sobrevivientes de la banda de Liverpool durante el mismo año.  Primero Paul McCartney y el viernes pasado Ringo Starr encaraman a este 2011 como único e irrepetible en materia beatle.

Debo reconocer que ante un Movistar Arena ocupado solo parcialmente es difícil escribir desde una óptica que no sea la de un batlemaníaco enojado por la falta de respeto que significa para un ex – beatle tocar en un recinto a medio llenar. No obstante lo anterior, quienes asistieron al show del día viernes y entienden algo de música, sabrán que hay muchos buenos shows que podremos recordar por siempre, pero hay otros shows como este que simplemente no se guardan en la memoria, sino que en un lugar especial alojado en el corazón. Todos aquellos que vociferaban durante el mes de mayo su pasión por los Fab4 y mostraban sus invitaciones al show de Paul McCartney ni se aparecieron el día viernes. Todos esos que se mostraban y se sacaban fotos para páginas sociales de “influyentes” revistas el pasado 11 de mayo en el Estadio Nacional, el viernes pasado ni se asomaron, pues claro, esta vez era “solo” Ringo Starr y en un escenario mucho más pequeño.

Ringo Starr

Foto: Christián Zúñiga

Ringo Starr montó una fiesta en Santiago.

Es muy difícil no hacer pública la indignación con esas personas que han hecho de la crítica a Ringo Starr un deporte. Esas personas que saben poco de música, nada entienden del papel fundamental que jugó Ringo en la maquinaria beatle. Richard Starkey fue la última pieza del engranaje en acoplarse a The Beatles para hacer de esa banda la más importante en la historia de la música moderna. Siempre fue el más mediático y simpático de los cuatro, quien aportaba el condimento de locura y desenfreno por el cual fue conocido The Beatles mundialmente. Y aunque su aporte en las composiciones de la banda fue bajísimo, sus méritos fueron otros, por ejemplo, haber sido pieza fundamental de la unión entre los cuatro de Liverpool.

Lo del pasado día viernes fue una fiesta. Con 71 años y una banda conformada por sus amigos, se sube al escenario un trozo viviente de historia popular moderna. Con zapatillas y un aspecto impresionantemente jovial, Ringo Starr abre fuegos con “It Don’t Come Easy”  y con ello cae el primer clásico de la jornada, un tema post-beatle de la época dorada de Ringo como solista. Posteriormente comienza a presentarse la “All-Star Band” compuesta por viejos “cracks” de la música pop mundial.

Tipos como Edgar Winter, Wally Palmar de The Romantics o Richard Page de Mr. Mister (quien hizo alusión a su accidentado paso por el Festival de Viña del Mar en 1988)  dicen presente con sus viejos hits. Ringo y sus amigos hacen un show pausado y lo pasan bien, lo hacen por el puro placer de tocar y divertirse un rato y eso se nota. Los clásicos se suceden e intercalan con los éxitos de Starr en su época beatle, tales como “Boys” y “I Wanna Be Your Man”. El clímax del concierto llega con “Yellow Submarine” y a todos los presentes se nos ponen los pelos de punta. Ya con los ojos húmedos vemos como vuelan globos amarillos desde las primeras filas y eso sorprende al viejo Ringo que sonríe. Más tarde y ya con el público a sus pies Starr pide un pequeña ayuda a sus amigos y, por supuesto, comienza “With a Little Help From My Friends” que hacía recordar ese perfecto disco de 1967. A esas alturas, con la emoción a flor de piel, el show avanza hacia el resto de clásicos esperados por todos, siendo “Photograph” la que hace florecer las emociones de muchos presentes recordando a George Harrison, quien precisamente co-escribió esta canción y a quien Ringo dedicó desde el día de su muerte.

“Give Peace a Chance” de Lennon cierra un show entretenidísimo que nos mostró que la maquinaria de los Fab4 sigue intacta. Ringo Starr logra montar un show aceitado que con la pequeña ayuda de sus amigos lo hace imperdible. El honor de poder ver a Ringo Starr se mezcla con el talento de tipos como Edgar Winter quien interpreta “Frankenstein”, un verdadero lujo.

Si usted no estuvo ahí, tendrá el tiempo de lamentar no haber participado en esta cita con la historia. Quienes estuvimos guardaremos el recuerdo de haber podido estar frente a ¼ de la banda que cambió la historia para siempre.

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