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Aceites saludables, ¿cómo reconocerlos?

Todos los aceites contienen los tres tipos de ácidos grasos, sólo que en distintas proporciones y de ello depende si un aceite es más o menos saludable.

Dado el reportaje  de que ciertos aceites etiquetados como “saludables” elevan el riesgo de infarto cardiaco, basado en un estudio canadiense, quisiera a través de este artículo analizar con ustedes algunos temas de interés:

Los aceites están compuestos por ácidos grasos de tipo insaturados, lo que permite su estado líquido. Estos se clasifican de acuerdo su estructura en omega (w-) 3, 6 o 9 y es ello lo  que le confiere características especiales, esencialmente en la función que cumplen en nuestro organismo.

Ahora, todos los aceites contienen los tres tipos de ácidos grasos, sólo que en distintas proporciones y de ello depende si un aceite es más o menos saludable. Sin embargo es importante destacar en este punto que sólo se estaría analizando un alimento por separado, lo cual no es correcto, pues lo que se debe analizar es la alimentación global en un contexto, es decir, a diario.

aceites saludables

Foto: Carla Dannemann

En general el w-6 se encuentra en mayor proporción en la mayoría de los aceites y los productos vegetales, y dado esto nuestro organismo sabiamente lo necesita en mayores cantidades que los otros, sin embargo, su exceso causa serios problemas principalmente de tipo cardio-vascular que son capaces de aumentar el riesgo de sufrir infarto, ya sea cardiaco como cerebral. Entre los aceites que mayor concentración de éste ácido graso tienen se encuentran el de girasol o maravilla, maíz y pepita de uva.

Productos vegetales

El w-9 también se encuentra principalmente en productos vegetales. Se le ha atribuido muchos beneficios entre esos de protección cardiovascular debido a su efecto reductor de las concentraciones sanguíneas de colesterol LDL o también llamado “malo”. Los aceites con mayores concentraciones de éste ácido graso son el de oliva y el de palta.

El w-3 se asocia principalmente a productos de origen marino por poseer mayores concentraciones de éste tipo de ácido graso que de w-6 u w-9. Sus requerimientos si bien son menores que el de w-6, son relevantes y generalmente contrarios al del w-6, lo cual es importantísimo para lograr un control y equilibrio interno de sus funciones y efectos de estos dos nutrientes.

Dado lo anterior, nuestro organismo sabiamente privilegia su consumo dándole mayor preferencia a que a partir de él se produzcan sustancias que disminuyen la capacidad de formación de coágulos en los vasos sanguíneos, influyen positivamente sobre el ritmo cardiaco, poseen efectos antiinflamatorios y disminuyen la concentración de triglicéridos plasmáticos. Los aceites vegetales que tienen mayores concentraciones de éste ácido son el de canola y el de soya, sin embargo el primero posee una distribución de ácidos grasos que lo hacen muchísimo más saludable, sobre todo desde el punto de vista cardiovascular.

Finalmente, en los aceites no se trata de decir cuál es mejor que otro, sino más bien analizar de acuerdo a nuestra alimentación diaria, cuál aceite me convenga más. Por ejemplo si hoy consumiré más vegetales y carnes, me conviene aliñar y/o usar aceites de tipo w-3, como el de canola. Por el contrario, si en mi día comeré más pescados o productos de mar con verduras es preferible usar aceites de tipo oliva o palta. Y si en mi dieta el consumo de vegetales es escaso, pero el de pescados alto, el de maravilla.

Ahora, no olvide que las propiedades físico-químicas de los aceites también influyen al momento de su elección, así que le recomiendo continuar leyendo otros temas relacionados en nuestro canal:

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