El chamamé y su misterioso camino desde el humedal a la Patagonia

Una aproximación al chamamé, sus orígenes y arribo a la Patagonia chilena. Impensada conquista de la estirpe guaraní.

Guía de: Patagonia

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Para los argentinos, e incluso los brasileños o paraguayos, también uruguayos, comprobar que la música del chamamé es parte importante de la cultura popular de regiones al sur de Chile, es una sorprendente y casi inexplicable novedad.

El chamamé tiene sus profundas raíces en la mesopotamia argentina, esa gran región bañada de ríos, arroyos y esteros y que se mete en el monte semiárido de la región del Chaco argentino paraguayo, llegando incluso a las onduladas llanuras del suroeste brasileño. Su origen está indisolublemente ligado a la etnia guaraní y representa musicalmente al extenso litoral de los ríos Paraná y Uruguay, formando parte de la tradición y cultura de los pobladores y trabajadores rurales correntinos.

Cómo llega al sur de Chile

Es un misterio. En general, se acepta que llegó de la mano de inmigrantes del norte que arribaban en oleadas desde el norte a la Patagonia a principios del siglo pasado en busca de trabajo. Al igual que aquellos hombres y mujeres de oficios rudos, fue aquerenciándose y adaptando a la idiosincrasia lugareña.

En tal sentido, el músico y docente chileno Óscar Latorre, autor de “Guitarra chilena: método de ritmos tradicionales”, comentó en un reportaje de Martín Poblete, para El Definido (2017): “Si bien es un estilo nacido en el país hermano, se ha extendido por gran parte de América Latina, adoptándolo y adaptándolo cada pueblo según la localidad y/o país donde se cultiva. En Chile, precisamente en la Patagonia, se cultiva el chamamé de forma muy similar en su conformación al chamamé argentino, pero con características propias que lo diferencian: las melodías, el tipo de raqueteo (rasgueo) y una de las características más notorias, la velocidad. Esto es porque son en su mayoría instrumentales, tocados a una velocidad rápida. En Argentina es distinto, allá hay chamamés instrumentales y cantados, lento y rápidos”.

Nótese en el siguiente video de Tarragó Ros hijo, como el chamamé trata de imitar los sonidos rurales. En este caso a un toro molesto o enfadado. El tema se llama, justamente, El Toro.

 

Un poco de historia

En Ñande Yvera (Nuestro Iberá), trabajo coordinado por Víctor Hugo Vallejos y Verónica Pohl Schnake, de la Facultad de Ciencias y Humanidades de Universidad de La Plata (2006), expresan que el chamamé es de modo indiscutible la principal representación de la música y la danza correntina. Agregando que no falta en ningún evento local.

Luego detallan: “esta modalidad musical trasciende el tiempo y el espacio. En su origen se integran los rasgos culturales del Guaraní y el español, confluyendo en un sincretismo que dio nacimiento a una nueva expresión musical. Este ritmo alegre y animado, es un elemento que traspasa lo meramente musical, porque se convierte en una expresión colectiva, a través de la bailanta, que es sinónimo de reunión para disfrutar de comidas típicas y del chamamé. Las poesías y las temáticas que se describen en las canciones, dan cuenta de la cotidianeidad, el amor, la añoranza, el origen y las tradiciones de Corrientes”.

En este caso, don Ernesto Montiel, un clásico chamamecero, interpreta al modo tradicional del chamamé:

 

Se cita al Padre Julián Zini, un reconocido poeta de la música y cultura correntina, quien junto a la Antropóloga Nerea Avellanal de Ambrosio y el músico Julio Cáceres, investigaron el origen de Chamamé, llegando a la conclusión que: “…. esta oración bailada, es una danza de los pueblos originarios de nuestra región, los guaraníes y que en las misiones son asumidas de alguna forma y mezcladas con las danzas cortesanas, las llamadas ‘danzas de cuenta’ que traen los misioneros. Éstas fueron abandonadas para el año 1600 en los salones de Europa y pasaron a la campaña, por ejemplo: la pavana, la alemana, la gallarda, el canario, son danzas que se bailaron en las Reducciones y que enseñaban los misioneros”.

En el siguiente video, los Hermanos Cardozo, hacen chamamés tradicionales con recitado y contando historias de la región:

 

Ariel Germán Vallejos, bandoneonista y compositor de chamamé, profundiza en sus orígenes al afirmar: “Era originalmente una o distintas formas de los ñ’emboe yeroky o “rezos danzas” que era la manera de orar que tenía la comunidad, ya sea como expresión de rogativas, de gozo o de gratitud” (..) “El chamamé desde la época jesuítica, paulatinamente dejó de ser un rezo-danza de ritmo binario conducido por el payé, para convertirse en una danza de recreación, con un ritmo ternario de 6 x 8, el mambí takupï, como instrumento melódico, el rasguido de la guitarra espinela, la percusión del tambu o guatapú y la conducción de un bastonero”.

Entonces, ¿qué es el chamamé?

El licenciado en Composición Musical y Musicología de la Universidad de Tel-Aviv, Jorge Luis Rozemblum Sloin, desmenuza a la llamada música litoraleña y la define como “un estilo de músicas populares que ha influido en otros y que destaca por su particular rítmica y la amabilidad de sus melodías, muchas veces virtuosos e imitativas de los sonidos naturales. Entre los géneros litoraleños -afirma-se destacan la guaranía, la galopa o galopera y el chamamé. Determina también una substancial diferencia entre el chamamé y los otros ritmos: el chamamé suele interpretarse en conjuntos instrumentales dominados por el acordeón y la guitarra, mientras que las otras formas de música litoraleña, se incorporan el arpa y el violín.

Un ejemplo de chamamé escrito por José Arturo Chávez e interpretado por el Grupo Calafate en la Patagonia chilena:

 

Agrega, que en las bailantas (reuniones festivas rurales del litoral) los músicos chamameceros suelen ampliar su repertorio con valseados, polcas y rasguidos dobles. En cuanto a su carácter tímbrico, acusa la influencia del paisaje a través de simbolismos como el sonido del arpa paraguaya y las guitarras con el fluir del agua, o la imitación de los ambientes sonoros de los humedales con trinos del acordeón. Cabe acotar que la presencia de valseados, polcas y rasquidos dobles, y otras formas musicales con origen europeo, fueron incorporadas por los inmigrantes de Europa del Este que llegaron a fines del siglo XIX y principios del XX.

El origen del nombre

El Profesor Juan de Bianchetti -citado en el trabajo de la Facultad de Ciencias y Humanidades de La Plata- el vocablo tiene su origen en la frase: “che amoá memé”, que traducido al castellano significa “doy sombra a menudo o constantemente” y tiene directa relación con el término “enramada” (tinglado de palos y ramas), porque ésta otorga sombra y en la zona del litoral, el baile chamamecero se realiza bajo las enramadas.

¿Por que la frase guaraní se transforma en chamamé al español? Bianchetti explica que “los idiomas nativos como el guaraní, se forman obedeciendo a tres figuras de dicción: aféresis, sícopa y apócope, suprimiendo letras o sílabas al principio, al medio o al final de las palabras, donde las letras o sílabas más fuertes absorben a las más débiles. Así, de “Che amoá memé”, se suprime la “e” de “Che”, la “O” de “amoá” y la primera sílaba de “memé”, se forma la palabra “chamamé”.

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Captura de pantalla que intenta mostrar el área de influencia del chamamé en la mesopotamia argentina, incluyendo zonas de Uruguay, Brasil y Paraguay.

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