Historia y misterios detrás del “barco de los esqueletos”: Un caso espeluznante y verídico

La historia detrás de la misteriosa aparición del "barco de los esqueletos" en el Estrecho de Magallanes, cerca de Punta Arenas.

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barco de los esqueletos

Imagen del “Andrómeda” buque similar al “Marlborough”.

 Tal como contábamos en el artículo anterior, el navío “Marlborough” desapareció misteriosamente en 1890 mientras cubría su ruta habitual entre Nueva Zelanda e Inglaterra. Su aparición 23 años después, tripulado por cadáveres, dio comienzo a la leyenda del “barco de los esqueletos”.

La frialdad de los datos

Una vez que el buque inglés “Johnston” informara sobre el extraño hallazgo del “Marlborough – Glasgow”, las autoridades determinaron que el único registro de un barco con ese nombre y características correspondía a un buque desaparecido en 1890. El “Marlborough” era un clipper, (embarcación a vela del siglo XIX, de forma alargada y estrecha, de tres o más mástiles, y caracterizada por su alta velocidad). Medía 69 metros de largo y 11 metros ancho, portando tres mástiles de velas cuadradas y bauprés, que había partido del puerto de Lyttelton, Nueva Zelanda, al mando del capitán W. Hird, cargando lana y carne congelada con 29 tripulantes y 1 pasajero. La información se completaba con datos técnicos sobre su construcción en astilleros de Glasgow, Escocia. Había sido botada al mar en junio de 1876 perteneciendo, al momento de su desaparición, a la Albion Company. Entre su botadura y 1883, realizó al menos 14 viajes entre Inglaterra y Nueva Zelanda transportando inmigrantes y regresando con lana y carne congelada a Europa. La ruta habitual para esa travesía era desde Nueva Zelanda, pasando por el Cabo de Hornos (Sudamérica) y arribo a Inglaterra. Regresando por el Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica), Australia hasta Nueva Zelanda. El mapa muestra la ruta habitual del “Marlborough”:

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La ruta habitual del “Marlborough” entre Nueva Zelanda e Inglaterra.

Ingreso a la niebla de la leyenda

El 11 de enero 1890 el “Marlborough” dejó el puerto de Lyttelton en Nueva Zelanda, con su carga habitual de lana y carne congelada, un pasajero y 29 tripulantes. Un dato interesante es que el nuevo capitán W. Hird, abordó el barco a último momento luego de sortear algunos inconvenientes que no fueron especificados. El 13 de enero de 1890 fue visto por última vez navegando frente a la costa neozelandesa. La demora en arribar a Inglaterra generó una minuciosa investigación que concluyó con un informe donde se especificaba que la carga había sido realizada de manera profesional y el buque zarpado en perfecto equilibrio. Era un detalle muy importante en la época ya que la mala distribución y sujeción de la carga había ocasionado numerosos accidentes y hundimientos. Nada parecía indicar negligencia o presunción de delito, por lo que la famosa y severa compañía aseguradora inglesa Lloyd catalogó al barco como desaparecido.

La opinión de los marinos

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Imagen representativa de un clipper naufragado.

Además de las conclusiones oficiales sobre la situación del “Marlborough”, los marinos de la época consideraron como muy posible que el barco hubiera chocado con los grandes icebergs en deriva desde la Antártida. Casi la mitad de la travesía debía realizarse en zona de icebergs. Un mensaje transmitido desde el buque RMS Rimutaka, que navegaba en la misma zona del “Marlborough”, alertaba sobre grandes témpanos entre la isla Chatham (archipiélago del Océano Pacífico situado a 800 km al este de Nueva Zelanda) y el Cabo de Hornos (América del Sur), la misma ruta del “Malborough”. Pasaron 23 años hasta que fuera avistado desde el buque “Johnston”, al norte de Cabo de Hornos (América del Sur). Es muy difícil imaginar que una nave de 1.124 toneladas, tal como constaba en el registro, pudiera haber navegado a la deriva entre tormentas, témpanos, arrecifes y peligrosas restingas durante 23 años, para aparecer podrida y cargada de cadáveres pero aún a flote. Una teoría afirma que el barco pudo haber sido “capturado” por un gran témpano y congelado durante todo esos años. Al descongelarse el témpano, el buque se habría liberado hasta aparecer cerca del Estrecho de Magallanes. No se conocían otros casos en que eso hubiera ocurrido, salvo en la Antártida o Polo Norte, pero en esas situaciones el hielo terminaba invariablemente por destruir y hundir la nave.

Hipótesis, confabulaciones y nuevos misterios

Algunos investigadores señalaron que el “Marlborough” bien pudo haber estado en el mismo lugar en que fue hallado pudriéndose durante los 23 años que no se supo nada de él. Afirmaron que resultaba muy extraño que nadie lo hubiera divisado ya que el lugar del hallazgo era de alto tránsito marítimo en esa época. Salvo que la superstición marinera indujera a ignorar al “barco fantasma”. En medios marinos, “encontrarse” con un cementerio flotante como el “Marlborough” era presagio de mala suerte y lo mejor era no hablar del tema. También, es posible, que el desgajado barco con su tétrica carga haya sido evitado por  temor a contraer enfermedades como el cólera, la fiebre amarilla u otras enfermedades comunes en la época y que diezmaban a las tripulaciones. No se conoce, no hay registros al respecto, si el navío presentaba indicios de haber sido saqueado y su tripulación asesinada. El profesor chileno Óscar Barrientos Bradasic publicó en 2013 una  novela denominada, justamente, “El barco de los esqueletos”, con datos interesantes e hipótesis sobre lo ocurrido. Lo notable de esta historia real, es que aún quedan memoriosos marinos habituados a navegar en las peligrosas aguas del extremo sur de América que afirman haber visto alguna vez, al atardecer, la oscura silueta del “Marlborough” navegando a la deriva en las inmediaciones del Cabo de Hornos.

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Vista del Estrecho de Magallanes.

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