Historias de la Patagonia: Los increíbles vuelos del “Pájaro Errante”, aventurero y héroe de guerra

La apasionante historia del periodista, escritor, y primer documentalista de la Patagonia austral.

Guía de: Patagonia

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“Tsingtau”. Foto coloreada con Gunther Plüschow auf dem Schwimmer, Ernst Dreblow sowie Helfer. (Fotokoloration, Christoph Maier, Sammlung Ehlers).

La esposa de Günter Plüschow leyó el telegrama que llegaba desde Grecia: “Me he encontrado con mi viejo camarada Laeitz quien conducirá un crucero hacia América del Sur. Me ha solicitado y he aceptado ser el cronista de ese viaje y filmar el mismo. Compra una cámara de fotos y una filmadora con su manual y envíamelos cuanto antes”. Fue así que en septiembre de 1925, Plüschow parte en el velero Parma, de 4 mástiles, desde el puerto de Hamburgo como documentalista del crucero. A los 75 días de navegación llegan a las Islas Malvinas, pasando luego por el Cabo de Hornos y arribando definitivamente al Puerto de Valdivia, en Chile.  Fue el comienzo de la aventura patagónica para aquel joven piloto de la aviación alemana, agente de inteligencia y héroe condecorado por su desempeño en China y posterior cinematográfico escape de una prisión británica. (Usted puede escuchar el Podcast del artículo aquí).

Günter Plüschow.

Descubriendo Chile al sur

Recorre diversos sitios del sur de Chile, donde conoce a un estanciero de origen alemán de apellido Lauezzari, quien le habla de la región del Paine. La leyenda afirma que ante la vista de aquella imponente “muralla” natural pregunta con naturalidad que hay detrás de esas montañas. No se sabe, recibe como vaga respuesta. Es entonces que decide su futuro: “Entonces volveré y lo averiguaré”. Otros autores, afirman que ese diálogo se produjo a bordo del crucero que lo llevó al sur de Chile y también en otras circunstancias. Pero, de una manera u otra, esa determinación y empeño forma parte de la leyenda sureña sobre el mítico “Pájaro Errante” alemán. Plüschow se da cuenta que para poder explorar aquella geografía necesitaba algo diferente, algo que hasta ese momento no se conocía en la región: un avión.

El regreso del documentalista

Regresó a Alemania donde logró el apoyo económico que necesitaba. Más tarde, puso proa al sur en una pequeña goleta que bautizó “Feuerland” (Tierra del Fuego), tripulada por el timonel Paul Christiansen, el cineasta Kurt Neubert, el ingeniero de aviación y mecánico Ernst Dreblow junto a Günter Plüschow y su esposa Isot.  En tanto, en la bodega de un barco mercante con rumbo al sur, también viajaba desarmado y acomodado en varias cajas el “Tsingtau”, el primer hidroavión que surcaría los cielos fueguinos.

La goleta “Feuerland” ante la inmensidad patagónica.

El mítico hidroavión Heinkel HD24, bautizado por Plüschow “D 1313 Tsingtau ” y conocido como “Cóndor de Plata” en su primer acuatizaje en la bahía de Ushuaia.

“… el piloto que ametrallaba enemigos en Tsingou (sic). Helo aquí, en pleno aire, dirigiendo el objetivo de la cámara cinematográfica hacia la Tierra del Fuego, los helados mares, los cerros nevados, los incomparables lagos, la visión imponente de los montes Sarmiento y Cella, los ventisqueros, los fiordos, el Cabo de Hornos, de sobrecogedora belleza, y esos lugares sin descripción en que la selva avanza, avanza irrefrenablemente hasta lamer la falda de las montañas cubiertas de nieve”.  Así describía el periodista y escritor chileno Luis Enrique Délano, la transformación de aquel héroe de guerra alemán, en este piloto y director cinematográfico dedicado a reflejar las fantásticas tierras australes en el documental “El Cóndor de Plata en la Tierra del Fuego” (1929).

Aquellas antiguas imágenes perdidas

Su película, única en su tipo y que se mantuvo oculta durante 70 años, fue finalmente recuperada. Dicen que la filmó sin sonido porque creía que este desaparecería al transcurrir el tiempo. Las dos horas de filmación muestran la partida del “Feuerland” en octubre de 1927, el cruce del Atlántico, la exploración en Brasil y el arribo a Patagonia en noviembre de 1928. También muestra la labor de armado artesanal de su hidroavión Heinkel HD24 y los primeros vuelos e imágenes de Tierra del Fuego. Era la primera vez que un avión atravesaba los cielos sureños, y también, la primera vez que una cámara captaba la mítica geografía austral desde el aire.

El documental completo:

 

Al mismo tiempo de volar, Plüschow debe ir realizando un minucioso relevamiento geográfico y meteorológico porque no existían aeropuertos, apoyo de radio ni información confiable. Ni siquiera combustible de buena calidad, situación que le causara peligrosos contratiempos. A pesar de ello, el 3 de diciembre de 1928, asombra a los habitantes de Ushuaia acuatizando en la bahía. Plüschow entrega la primer saca de correo por vía aérea con saludos del gobernador de Magallanes al Gobernador de Ushuaia, y también una encomienda postal para uno de los reclusos de la famosa prisión de Ushuaia.

Regreso triunfal a Alemania

Regresa a Alemania y su película es un éxito europeo. Tiempo más tarde vuelve a Chile donde es condecorado por su labor documentalista en el extremo sur. Ya de nuevo en Patagonia, se entera que las ratas había corroído el entelado de su avión. Es que en ese tiempo se utilizaba pegamento a la cola de pescado a fin de solidificar e impermeabilizar la tela que componía el fuselaje. Algo muy atractivo para los roedores. Junto a su mecánico logran reparar los daños, pero ante el riesgo de perder el permiso de vuelo chileno por el evidente estado remendado de su avión cruza a Argentina. Allí continúa con sus notables vuelos y captación de imágenes documentales de gran valor histórico de los Hielos Continentales, Lago Argentino, Glaciar Perito Moreno, Lago Viedma, Cordillera de Darwin y las Torres del Paine, pero su noble “Cóndor de Plata” estaba cada vez más averiado y remendado.

El último vuelo

El parte policial relata que el 28 de enero de 1931, “a las 3:00 hs. ocurrió un accidente de aviación en el paraje denominado Lago Rico, documentos encontrados en el mismo permiten identificar a Plüschow y Dreblow como los fallecidos”. La crónica indica que el avión averiado sufrió un desperfecto en el aire y se desplomó sobre el lago muriendo sus dos ocupantes. Hoy, un monolito los recuerda a la entrada del Parque Nacional Los Glaciares.

El “Feuerland”, en la guerra de Malvinas

Un detalle poco conocido es que la goleta que perteneciera a Günter Plüschow, estaba aún al servicio de la Faklands Island Company, cuando los soldados argentinos tomaron Malvinas en 1982. Fue confiscada para trasladar personal, patrullar y otras tareas militares bajo el nombre de “Penélope”. El 26 de mayo de 1982, un ataque de las fuerzas británicas causó averías en su mástil. continuó en servicio hasta que en mayo de 2006 fue adquirida y trasladada a la Argentina, para luego ser embarcada a Alemania a fin de restaurarla para que continúe en servicio activo.

Plüschow, Dreblow y su mascota posando para la cámara delante del “D 1313 Tsingtau”.

Plano que señala el memorable viaje en la pequeña goleta “Feuerland” desde Alemania hasta Tierra del Fuego.

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