Los últimos kawésqar patagónicos: Se intenta rescatar su lengua como patrimonio de Chile

En el ocaso de una etnia, dedicados investigadores y artistas intentan preservar su lengua y costumbres.

Guía de: Patagonia

Captura de pantalla de 2022-04-27 14-10-12“Detrás de las lenguas hay un gran conocimiento y por eso se deben preservar, porque albergan información única sobre el medioambiente donde vive la gente que lo habla”, sostiene el catedrático y especialista en etnolingüística, Óscar Aguilera, de la Universidad de Magallanes. Conozca la ciclópea tarea para intentar rescatar una de las lenguas originales de Chile: el Kawesqar.

El naufragio de una etnia

Un trabajo de Fernanda Paul, para BBC Mundo, ha puesto otra vez en la consideración del gran público la significancia de la desaparición de las lenguas nativas. Actualmente, solo ocho personas hablan la lengua kawésqar, donde cuatro de ellas son ancianos y tres nacidos en la década de 1960, la última generación que adquirió la lengua desde su infancia, acota Paul. Debe sumarse una persona más, pero que no integra la etnia, aunque habla con soltura la lengua: El catedrático Óscar Aguilera.

El especialista en etnolingüística chileno, cuenta con 72 años de edad, de cuáles cincuenta fueron dedicados a la tarea de rescatar esta lengua nativa, registrando y documentando sus sonidos y significados.  El origen de la lengua es desconocido. No forma parte de una determinada familia lingüística ni tiene vínculos con alguna otra legua viva. Se le considera una lengua aislada o no clasificada, por los especialistas.

“Por sus características morfológicas, el kawésqar es una lengua aglutinante (al igual que el turco y otras) y polisinética; es decir, tiene “palabras, oraciones o frases” que no se pueden traducir con una sola palabra al español”, define Fernanda Paul.

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De acuerdo a lo recopilado por Aguilera, el primer testimonio escrito sobre esta lengua fue de un explorador francés, Jean de la Guilbaudière, entre los años 1688 y 1689. Se presume que la etnia habitaba la región al sur del Golfo de Penas hace unos diez mil años. Pero, al igual que las otras comunidades de indígenas canoeros que habitaron la región, su origen se pierde en la niebla del tiempo.

Con el arribo cada vez más frecuente de exploradores europeos al área de Magallanes, los grupos étnicos que habitan la región se mestizaron, retrajeron y modificaron sus costumbres hasta desaparecer.  En el caso de los kawésqar, luego de muchas vicisitudes y amarguras, un pequeño grupo aceptó establecerse en Puerto Edén, pequeña villa al sur del golfo de Penas, donde aún persisten en número cada vez más escaso.

Todo indica que el fin de la etnia es irreversible, otra más, pero la labor de investigadores y artistas, recopilando tan buena información sobre ellos, sus costumbres y lengua, permitirá a las generaciones futuras conocer testimonios ancestrales de su tierra, más allá de la permanencia física.

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Fotografía y pie: BBC Mundo.

“Alas de mar”

Aguilera, por fortuna, no es el único interesado en la supervivencia de la etnia y su lengua. En el documental “Alas de mar” se recrea el viaje de Rosa Catalán, entonces de 73 años de edad, descendiente directa de kawésqar, junto a su hija Celina Llan Llan, kawésqar pero con sangre chilote, al lugar de sus antiguas vivencias y memoria colectiva.

Cuando entrevistamos al director del documental, Hans Mülchi Bremer, mencionó que en ese preciso momento (noviembre 2016) solo quedaban trece personas descendientes directos de padre y madre kawésqar, y de ellos, solo siete eran hablantes de la lengua.

Vea y escuche la entrevista a Hans Mülchi:

Los alacalufes o kawésqar

Habitaban la región situada en el sur del Archipiélago de Los Chonos, llegando hasta las costas del Estrecho de Magallanes. Se alimentaban de lobos marinos, focas y nutrias. También de ballenas encalladas, algo que cuando ocurría, por lo cuantioso del alimento disponible, lo consideraban una dádiva de Alep-láyp o Arca kercis, deidades espirituales “buenas”.  Las deidades “malas”, quizás responsables de las no pocas desgracias que tuvieron que soportar a la llegada de los conquistadores del fusil y la palabra, estaban representadas por Ayayema y Mwono.

Se conoce que trabajaban la piedra, a  madera, huesos y partes de ballenas. También, en sus últimos tiempos, utilizaban elementos no autóctonos provenientes de naufragios como hierros y sogas. Vestían pieles de nutria o foca y cazaban con flechas, arpones y cuchillos. Navegaban las difíciles aguas del sur en canoas construidas con troncos de árboles, fibras vegetales y grasa animal. Su organización social estaba basada en núcleos familiares. Se refugiaban en chozas construidas de varas de canelo cubiertas con pieles.

Si quieres conocer más sobre la región donde habitaban, puedes admirar las imágenes del Parque Nacional Kawésqar, que reproducimos aquí.

Adelanto del documental “Alas de mar”:

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