“Macagua”: La tétrica historia de la machi caníbal de la Patagonia

El misterio de la banda de caníbales que azotó la estepa patagónica es aún motivo de controversias.

Guía de: Patagonia

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La “Machi” Antonio Cuece o Gueche, conocida como “Macagua”, lideró una banda que canibalizaba a sus víctimas y que operó en Patagonia durante los primeros años del siglo XX.  Los hechos y nombres de esta historia surgen de los cuatro cuerpos con más de 900 fojas del sumario custodiado por el Archivo de Justicia de Río Negro.  La barbarie cometida por la banda fue conocida como “La matanza de los turcos”, por ser “mercachifles” de origen libanés o turco sus principales víctimas. Hechos que hemos descrito extensamente en esta sección.

La machi “Macagua”

Uno de los personajes más importantes y misterioso de aquella tétrica historia es, justamente, la machi “Macagua”, hombre que vestía de mujer y lideraba la banda, o por lo que se conoció después en la investigación policial, era la persona que mandaba al grupo de delincuentes, pero no el jefe supremo de la organización.

Los detenidos declararon que “Macagua” procedía a cortarles el pene y los testículos a las víctimas para luego extraerles el corazón. Esas partes humanas eran disecadas y guardadas para elaborar amuletos y formular hechizos. De hecho, cuando la partida policial llegó a la toldería de la machi se encontraron restos humanos disecados. Luego de extraer las vísceras de sus víctimas cortaba partes del cuerpo para que fueran asadas y consumidas por el resto de la banda.

Según declararon algunos de los detenidos, por el miedo a que “Macagua” le realizara “gualichos”, o los hiciera matar, ninguno se excusó al momento de comer a sus víctimas. A tal punto se acostumbraron aquellos hombres a la práctica del canibalismo que el capitanejo Cuya confesó que se le había hecho costumbre desayunar “filetes” de turcos recién “carneaos” (muertos).  Los delincuentes apresados coincidieron en que comieron personas  porque “los demás lo hacían incitando al resto” a instancia de “Macagua”.

El relato pormenorizado de los acontecimientos:

 

El misterio del final de “Macagua”

El jefe de la partida policial, comisario Torino, describió a “Macagua” como una mujer vieja y moribunda postrada en una cama con tuberculosis avanzada y sífilis, y que por eso no la llevó con el resto de los detenidos. Sin embargo, unas semanas después le llegó información sobre que la machi había sido vista vagando por el desierto con buena salud.

De inmediato envió una comisión policial. La toldería de “Macagua” estaba desierta. Lo curioso, es que sobre una mesa habían dejado un papel firmado por un poderoso patrón de estancia de la zona que le pedía al comisario dejar a la mujer tranquila “porque era una buena persona y no le hace mal a nadie”.

Nunca más se supo de Antonio Cuece. En el norte de Neuquén circula la versión que han visto a lo lejos a una mujer anciana caminando llamativamente rápido por la estepa, pero que nadie pudo acercarse lo suficiente.

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