Represas en Patagonia: Se agota el tiempo para el río Santa Cruz

El tiempo pareciera agotarse para el viejo y caudaloso río patagónico Santa Cruz. Las obras de las represas Cóndor Cliff - La Barrancosa continúan avanzando.

Guía de: Patagonia

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Foto: Bocadepozo. Obraje de Cóndor Çliff.

La construcción de dos mega represas en el centro de la estepa patagónica pareciera señalar el fin del curso y cauce natural del río más importante de la región. El Complejo Hidroeléctrico La Barrancosa – Cóndor Cliff avanza, aún con muy cuestionados estudios de impacto ambiental. En tanto, la controversia crece, al igual que las necesidades de energía del país.

Cuál es el objetivo de las represas

En 2014 se constituyó un consorcio público – privado denominado Represas Patagonia, integrado por el gigante China Gezhouba Group Corporation (CGGC), empresa china que ha construido monumentales obras de ingeniería en el mundo, especialmente represas, y dos empresas de capitales argentinos.  Técnicamente una Unión Transitoria de Empresas (UTE).

Tal consorcio señala en su información pública que “El aprovechamiento hidroeléctrico del Río Santa Cruz es una obra clave para el futuro desarrollo energético de Argentina. Consiste en la construcción de dos represas y sendas centrales hidroeléctricas ubicadas sobre el río Santa Cruz con la finalidad de generar energía renovable para todo el país”.

Afirma, que la obra terminada significará “La generación media anual estimada será de 5.246 gigavatios (Gw) equivalente al consumo de 2 millones de hogares y más de 5000 empleos en la región”. Suma, “El desarrollo de emprendimientos agrícolas, ganaderos e industriales. La disponibilidad de energía en la región, incluida la creación de industrias metalúrgicas, gasíferas, pesqueras, entre otras”. Por último, indica que “Se aprovecharan también los espejos de agua generados en ambas represas para la realización de actividades recreativas y emprendimientos turísticos”.

Nota: Un gigavatio (GW) es una unidad de potencia equivalente a mil millones de vatios.

La empresa publicó en 2021 un extenso video a modo de respuesta a la larga serie de cuestionamientos a la obra:

Los principales cuestionamientos

De acuerdo a la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), organización que ha presentado varios recursos judiciales por la obra, realizar grandes represas en el siglo XXI no tendría sentido, ya que afirman que representa una fuente de energía que ha quedado obsoleta, es altamente costosa y que provoca un gran daño ambiental y social. Su construcción -agregan- supone un riesgo potencial para el ciclo natural de los glaciares del Lago Argentino (fuente del río Santa Cruz). Se produciría, entonces, una profunda afectación de la fauna regional, tanto terrestre como ictícola, y en especial del macá tobiano, especie autóctona en alto riesgo de extinción.

También se cuestionan aspectos de la ingeniería que no estarían suficientemente estudiados o explicitados, según los expertos de la fundación. Por ejemplo, alertan sobre la cercanía de una falla geológica potencialmente activa y la escasez de datos sobre los tipos de suelos donde se realizará la fundamentación de la obra.

En tal sentido, debe recordarse que a fines de 2019, la UTE Represas Patagonia comunicó que reformulaba el plan de construcción “producto de las condiciones geológicas del terreno, con el avance de las excavaciones, se detectó la existencia de una zona conformada por un material de baja resistencia, con potencial riesgo de deslizamiento, por el bajo ángulo de fricción interna y cohesión nula, que impone la necesidad de revisión del diseño, para reubicar las estructuras de hormigón para el desvío del río, y el vertedero de Cóndor Cliff”.

Organizaciones ambientalistas consideran que la inundación de los lagos de reservorio (unas 35 mil hectáreas) significará, además, la pérdida de restos arqueológicos y pictogramas con una antigüedad de más de 10 mil años.

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Detalle de la CEPAL.

Historiando el conflicto

En 2013, la entonces presidente argentina, Cristina Fernández de Kirchner, acordó con el gobierno chino la construcción del proyecto que -afirmaba enfáticamente que mejoraría de manera definitiva- la provisión de energía eléctrica a todo el país. Eran momentos de cortes de energía casi diarios en los hogares y restricciones para el uso industrial.  Se planteaba realizar el proyecto en cinco años. Pero algo falló, situación frecuente en Argentina.

Los estudios previos comenzaron en 2014, a pesar de la oposición de ambientalistas y algunos legisladores por la falta de estudios de impacto ambiental.  En 2015, el Banco Mundial (principal financista del proyecto junto a China) inhabilitó a la empresa china Gezhouba, por incumplimientos en tres proyectos previos del Banco Mundial.

De todos modos, los trabajos previos y movimientos de tierras prosiguieron. Se comprobó que el empresario Lázaro Báez, socio y amigo de Néstor Kirchner, adquirió a muy bajo precio estancias aledañas a la obra, las que luego serían expropiadas al avanzar los trabajos, simple casualidad.

Las presentaciones judiciales de organizaciones ambientalistas dieron resultado. En 2017 el gobierno fue conminado a presentar un Estudio de Impacto Ambiental (IEA) en Audiencia Pública en el Congreso de la Nación. El entonces ministro de Obras y Servicios Públicos, afirmaba que lo tenían, pero no estaba accesible al público en general por ser una obra estratégica.

Más tarde se conoció que dicho informe era el que había presentado la empresa constructora. El gobierno no había procedido a generar uno independiente, tal como la ley lo indica. Por tal motivo, las organizaciones ambientalistas realizaron nuevas presentaciones ante la Corte Suprema (CSJN) argumentando que debían ser suspendidas las obras.

En octubre de 2020, la CSJN exigió que el Estado Nacional se pronuncie a través de sus organismos especializados sobre las objeciones presentadas por los demandantes sobre la afectación de glaciares, ecosistemas, lagos Argentino y Viedma, etc.  Fue cuando el Estado Nacional, a través de Parques Nacionales, reconoció que los trabajos para fundamentar la realización de las represas estaban suspendidos por la pandemia. Lo notable, es que, al mismo tiempo que esto sucedía, los trabajos de movimientos de tierras y obrajes se continuaron realizando sin pausa hasta la actualidad.

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Fragmento de mapa de DW donde se señalan los principales conflictos por represas en el extremo sur de América Latina.

Cómo sigue esta historia

En 2019, luego del desastre de la represa de Brumadinho, en Brasil, el entonces presidente de la Comisión Internacional de Grandes Represas (ICOLD), Michael Rogers, defendió el papel de las represas. No obstante, reconoció que “presentan altos riesgos que deben abordarse durante las fases de planificación, diseño, construcción, operación y cierre”.

A manera de respuesta a dicha afirmación, Astrid Puentes, codirectora de Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), consultada por Deustche Welle, sobre el tema, expresó: “Si al final, los impactos son mayores que los beneficios, es hora de identificar y escoger otras alternativas”.

El ambiente, la geografía, el clima, la naturaleza en general, vienen siendo modificados a nuestra necesidad desde que comenzamos a dejar nuestra impronta sobre el planeta. El progreso de nuestra especie requiere de recursos y cada vez en mayor cantidad. Cierto es que con cada avance se dejan huellas, muchas veces malas huellas, pero se aprende, se mejoran los procesos extractivos y se crean legislaciones que acoten el daño. 

Es impensable que podríamos disfrutar de la tecnología, de la actual comodidad de habitación o traslados y de alimentarnos como lo hacemos, sin extraer combustibles fósiles, sin haber quemado carbón, sin biotecnología agropecuaria y sin extraer litio, metales o incluso arena. Nuestras grandes urbes se construyen con gran parte de arena. Modificamos el ambiente para poder vivir mejor, es la dura verdad.

No muchas personas se plantean ante la magnificencia de las Cataratas del Iguazú, que aguas arriba hay cinco represas y que la selva que alimenta el río ya casi ni existe. El otrora caudaloso río Iguazú provee de energía eléctrica y riego al sur de Brasil. Es decir, una de las maravillas naturales de Latinoamérica solo es posible si Brasil abre la canilla, en sentido figurado.

La mayor parte de nuestras vidas se basa en la electricidad. Se promueve el uso de la energía limpia mediante automóviles, buses, monopatines y bicicletas eléctricas, muy bien. Pero no nos preguntamos de donde se extrae la energía con la que cargamos nuestros vehículos y teléfonos celulares.

Hay que preservar, cuidar, proteger la naturaleza que nos queda. Por eso son muy importantes los parques nacionales que preserven la naturaleza original. Es fundamental crear nuevas y más extensas áreas bajo protección, pero la solución no estaría en regresar a las cavernas, alumbrarnos con teas ni pasar por hambrunas. Quizás esté en encontrar equilibro entre la producción y la preservación del entorno. Algo así como compatibilizar las posiciones de Michael Rogers y Astrid Puentes del comienzo.

 Fuentes:

FARN Fundación Ambiente y Recursos Naturales:  https://farn.org.ar/

Represas Patagonia: https://represaspatagonia.com.ar/index.php/nosotros/empresas

Deutsche Welle: https://www.dw.com/es/

Archivo propio.

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