Zarapito de Pico Recto: Su largo y azaroso viaje migratorio hasta Alaska

Una breve reseña del viaje épico de un ave que pesa 300 gramos y vuela más de 30 mil kilómetros en su traslado anual.

Guía de: Patagonia

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Foto: Fundación Conservación Marina.

Conozca el épico viaje de un ave de tan solo 200 a 300 gramos de peso y no más de 40 centímetros de largo que cada año vuela más de 30 mil kilómetros en ida y vuelta desde el delta del río Yukón, en Alaska, hasta la mansedumbre de la bahía Curaco de Vélez en Chiloé.

Se ha detectado que este pequeño gran luchador vuela en una primera etapa sin detenerse desde Chiloé hasta el sur de Texas, en Estados Unidos. Son 8.200 kilómetros que realiza en cinco días manteniendo una velocidad promedio de 64 kilómetros por hora. Toda una hazaña.

 

Conociendo al pequeño gigante

Los miembros de la Fundación Conservación Marina estudian esta especie (Limosa haemastica), conocida en Chile como Zarapito de Pico Recto. En otras regiones también se le denomina aguja parda, becasa de mar, picopando canelo, barga aliblanca, aguja lomiblanca y aguja de Hudson. Suele ser visto desde las costas atlánticas del sur de Brasil, Uruguay y en sectores de toda la costa argentina hasta Tierra del Fuego.

Los integrantes de la fundación han ejecutado un notable trabajo de seguimiento y observación de la especie que ha permitido conocer aspectos sorprendentes de esta ave. El trabajo de campo lo realizan desde tres sitios en Chiloé, elegidos por los Zarapitos de Pico Recto para descanso y alimentación: Bahía Curaco de Vélez, Bahía Chullec y Bahía Villa Quinchao.

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Los hábitats preferidos en Chile

Curaco de Vélez -describe la FCM- es un humedal costero con planicies intermareales rico en invertebrados, incluyendo pequeños moluscos. La Fundación señala que en 2021, Bahía Curaco de Vélez fue declarada Santuario de la Naturaleza, una figura de protección legal, reconocida por la ley chilena y que posibilita una mejor tarea de estudio y conservación de la especie junto a la pequeña comunidad local.

El otro sitio predilecto por estas aves es Bahía Chullec, otro humedal intermareal, ideal por su microfauna marina y costera que aporta alimento a los Zarapitos de Pico Recto antes de emprender el largo vuelo. Debe señalarse que dicho sitio estaría actualmente soportando una fuerte presión por parte de las actividades de acuicultura afectando el normal desenvolvimiento local de la especie.

Por último, el otro reducto de los Zarapitos de Pico Recto, es el humedal costero de Quinchao, que ofrece una geografía de planicie intermareal y marisma que es compartida con otras especies de aves residentes y migratorias como el Flamenco Austral y el Pilpilén (Ostrero, en Argentina).

Una épica en dos alas

Integrantes de la FCM, en noviembre de 2015, capturaron cinco Zarapitos de Pico Recto para instalarles temporalmente un GPS solar antes de que iniciaran su migración anual. Fue en abril de 2016, cuando cuatro de estas aves comenzaron su vuelo al norte. Los transmisores señalaron un desplazamiento sin detenciones por más de 8 mil kilómetros, hasta la Bahía Matagorda, al sur de Texas, en el Golfo de México. Un viaje y esfuerzo monumental que les insumió algo más de cinco días realizar.

El lugar, Bahía Matagorda, es un hábitat bastante similar al que dejaron en el sur de Chile aunque con clima más cálido que posibilita la siembra de arroz. Los extensos, humedades y plantíos generan un ecosistema ideal para especies de pequeña fauna costera y fluvial que se transforman en fuente abundante de alimentación para los exhaustos Zarapitos de Pico Recto que llegan desde Chiloé.

Días más tarde, el pequeño grupo se trasladó 2.230 kilómetros más al norte, hasta la zona del Refugio de Vida Silvestre J. Clark Salyer, en Dakota del Norte, Estados Unidos. Unos días de recuperación en el sitio para luego remontar el vuelo nuevamente hasta los Lagos de Quill, una serie de humedales en Saskatchewan, Canadá. Hubo una etapa intermedia entre Quill y Lac La Biche, también en Canadá, para luego volar los últimos 3 mil kilómetros hasta el delta del Río Yukón, ya en Alaska.

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El viaje de retorno, ahora con la familia más grande

En las zonas de reproducción al noroeste de Canadá y Alaska, los zarapitos se aparean, anidan y crían a sus polluelos. Aproximadamente en el mes de junio comienzan su regreso a los humedales de América del Sur con algunos cambios de lugares de estadía. Por ejemplo, desde los lagos de Quill vuelan directo hasta la costa caribeña de Colombia, unos 5.500 kilómetros sin detenerse.

Realizan nuevas escalas “técnicas” en Venezuela, Brasil y Argentina, donde parte de las aves se quedan por ser su hábitat de origen. Los Zarapitos de Chiloé, continúan hasta la planicie inundable con numerosas lagunas y espejos de agua de General Villegas, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, y desde allí en vuelo directo hasta Bahía Curaco de Vélez, donde llegan a principios de octubre, para pasar unos siete meses antes de recomenzar el misterioso y esforzado ciclo que les lleva a recorrer más de 30 mil kilómetros ida y vuelta.

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El regreso triunfal de los Zarapitos de Pico Recto a la Bahía Curaco de Vélez, en Chiloé.

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