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Pesca con Mosca: Tamaño, forma y color para una selección adecuada

Basta con observar las características corporales básicas de los organismos que comen los peces para tomar una decisión adecuada.
Pesca con Mosca

Foto: Rodrigo Sandoval

Aquí se ve un insecto conocido como Caddis, en su estado adulto, ya que posee alas. En contraste, una clásica imitación llamada Elk Hair Caddis, dado que el ala está confeccionada con pelo de un ciervo del Hemisferio Norte llamado Elk. La imitación no necesita ser realista, sino que impresionista, calzando primero en tamaño, luego en forma, y finalmente en color.

Estando frente al agua, el pescador con mosca se abstrae por un segundo del viento y de los sonidos, y se concentra en su caja de moscas, buscando algo que le parezca prometedor para enfrentar las condiciones de pesca del momento. Ese momento de selección es distinto para cada persona. Algunos se inclinan por la intuición y otros por una decisión más consciente de buscar imitar organismos de la dieta de los peces que busca en esa ocasión.

En el caso de la pesca en aguas interiores, en especial de – pero no limitado a – truchas. La experiencia de algunos siglos de esta práctica ha determinado una fórmula general, que tiene como fundamento la observación e identificación de los organismos presentes en el agua.

No se asusten, no se necesita ser un experto entomólogo para poder hacer una correcta identificación y posterior selección. Los peces no hacen una identificación científica precisa de la especie, el orden, ni otras características que nosotros los humanos utilizamos para clasificar los distintos insectos. Se fijan simplemente en lo que ven. Lo mismo es válido para los pescadores: basta con observar las características corporales básicas de estos organismos para hacer una decisión adecuada, poniendo atención en el siguiente orden de características: Tamaño, Forma, y Color.

Tamaño. Cuando los peces están mirando en la corriente el alimento que pueda estar presente, lo primero que identifican en estos organismos es el tamaño. En particular, los peces se vuelven más activos en su alimentación cuando existe abundancia de cierta especie de insecto, todos cuyos ejemplares serán exactamente del mismo tamaño. Por ello, la primera clave para enfrentar este comportamiento potencialmente selectivo de los peces es identificar los organismos más abundantes en el agua en el momento particular, y seleccionar un patrón del tamaño más similar a los naturales.

Si la corriente es rápida y/o la visibilidad no es muy buena en el agua, sólo esta característica podría bastar para tener éxito en la jornada de pesca.

Forma. Si la visibilidad y velocidad del agua es suficiente para que los peces puedan afinar su vista para identificar un potencial bocado con mayor detención, entonces entran a jugar características corporales de los insectos y las posibles imitaciones. Si hay o no hay alas, el largo o grosor de las colas, si hay caja alar, cabeza grande, cuerpo grueso o delgado, patas largas, cortas o sin patas, etc. Todas estas características corporales son relevantes para los peces que pueden focalizarse en una especie en particular y si contamos con una imitación que logre asemejar estas características, tenemos gran parte del terreno ganado.

Pesca con Mosca

Foto: Rodrigo Sandoval

Color. Este es el último factor en que se fijan los peces, pero en ocasiones puede ser relevante, en especial si nuestra imitación va a pasar derivando en la corriente junto a varios otros naturales. Si nuestra imitación difiere notoriamente en tonalidad, es posible que los peces la ignoren con mayor facilidad. No olvidemos que los colores no se ven iguales fuera del agua, que dentro, y menos cuando hablamos de un metro o más de profundidad. Un color rojo fuerte en seco puede verse más bien como un tono café oscuro a un metro y medio de profundidad. Aún así, siempre y dentro de lo factible, contar con imitaciones de diferentes colores, asemejando las posibilidades de los naturales, aunque no es necesario exagerar y tener una colección cubriendo todo el espectro posible de colores. A veces basta con simplificar la variedad en oscuros y claros.

Habiendo seleccionado una imitación siguiendo estos tres criterios en orden, según corresponda, la clave final es poder presentarla en forma similar a los naturales. Si los organismos abundantes son ninfas que se mantienen cerca del fondo, entonces, conviene utilizar patrones lastrados que logren profundidad con cierta facilidad. Por el contrario si se trata de insectos emergentes, es decir, que ascienden hacia la superficie, entonces patrones sin lastrado y el uso de líneas flotantes, se hace relevante.

Suerte y buena pesca.

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