¿Cómo enfrentar la crisis mundial sin angustiarse?

Estamos entrando en un período de cambio global, y esto no solo se debe a la crisis económica, ecológica y social, sino que también es una crisis psicológica que requiere de cambios en cada uno de nosotros.

El aumento en las tasas de depresión y angustia en las personas durante  los últimos años, las progresivas caídas de los sistemas religiosos, gubernamentales, científicos y políticos, hacen que poco a poco vayan disminuyendo las certezas y creciendo la desconfianza y el miedo en la población. Los supuestos que antes se consideraban verdades  irrefutables  ahora son puestos en cuestión y poco a poco amenazan con desmoronarse. Frente a ese panorama  el común de las personas entra en estado de pánico, miedo y desconcierto ¿Qué hacer al respecto?

Lo primero y más importante es darse cuenta que somos parte de esta crisis y nosotros mismos la ocasionamos día a día de diferentes maneras, la sociedad no es algo asilado a nosotros, sino que formamos parte de ella, queramos o no. Por eso es fundamental tomar responsabilidad sobre las cosas que ocurren a nuestro alrededor.

Crisis mundial

Foto: Reuters

Para enfrentar la crisis mundial debemos darnos cuenta que somos parte de esta ella.

Estamos acostumbrados a quejarnos continuamente, a hablar en tercera persona, a pensar que la culpa de todos nuestros problemas la tienen los otros, o las circunstancias externas. Para enfrentar el cambio psicológico y social que estamos viviendo es primordial revocar esa postura pasando del arquetipo de la víctima al guerrero, de vivir una vida donde nos pasan las cosas, a hacer que las cosas sucedan. En definitiva, adoptar mayor conciencia y responsabilidad por todo lo que nos ocurre y sucede a nuestro alrededor.

Un buen ejercicio para cultivar este cambio de mentalidad es hablar más de mis sentimientos sin culpar a otros, cambiando los “debo” o “tengo” por “quiero” y “voy”, tomar las riendas de mi vida, cultivar la pasión y cumplir mis sueños.

Un segundo punto es desarrollar la flexibilidad, darse cuenta que todo cambia a cada momento, que nosotros no somos los mismos que ayer, ni seremos iguales mañana. Dar espacio a las variaciones de la vida abrázandolos con alegría y paz. Una excelente práctica  para lograr lo anterior es meditando todos los días por algunos minutos, que es justamente estar abierto en mente y corazón al momento presente aceptándolo tal cual es.  Resistirse a los cambios solo trae dolor, a veces los prejuzgamos de manera negativa pero a largo plazo los agradecemos y valoramos, esto es aprender a tomar perspectiva en la vida y a beneficiarse de los vaivenes que nos ofrece.

Pasar del miedo a la confianza. El miedo es un sentimiento que solo puede existir cuando me proyecto en el futuro, no puedo temer si estoy viviendo en el presente, porque en el presente solo actúo, el miedo existe en la mente como “lo que vendrá” y todas las ideas preconcebidas que yo tenga de ese futuro obscuro, si me mantengo viviendo cada momento en su totalidad y no dándole crédito a las ideas y juicios preconcebidos que pueda tener sobre el futuro, puedo pasar del miedo a la paz y confianza. Recordemos que el futuro lo creamos nosotros, minuto a minuto, que no depende de otros,  sino que solo de mi mismo, como dice la conocida Escritora y Terapeuta Louise L Hay “Somos cien por ciento responsables de todas nuestras experiencias y cada uno de nuestros pensamientos está creando nuestro futuro”.

Todos podemos desarrollar las habilidades que se requieren para estos tiempos, lo único que necesitamos es constancia, convicción y paciencia, la verdadera motivación está en querer ser cada día mejores personas y seres humanos, si realmente existe ese anhelo dentro de nosotros, viviremos una crisis llena de sentido y alegría.

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