Hablemos de la sorpresa: Una emoción inmediata, transitoria y neutra

Ante la novedad, se activa en nosotros una emoción de rápida aparición y desvanecimiento: la sorpresa.

Guía de: Psicología y Tendencias

Hablemos de la sorpresa

Nuevamente nos adentramos al plano de las emociones básicas; y, tal como lo hemos hecho con la ira, la tristeza, el miedo y el asco, esta vez nos centraremos en hablar de la sorpresa.

La sorpresa es descrita como una reacción emocional neutra que se produce de manera prácticamente inmediata ante una situación que percibimos como novedosa o extraña.

Expertos en el área de la Psicología de la Emoción han identificado aquello que nos puede causar sorpresa y han definido que usualmente se trata de estímulos novedosos débiles o moderadamente intensos, acontecimientos inesperados, aumentos bruscos de determinada estimulación y/o la interrupción de la actividad que se esté realizando en determinado momento.

Hablemos de la sorpresa

Cuando sentimos sorpresa ante algo, se activa en nosotros un patrón fisiológico característico que involucra un reflejo de orientación, la disminución de la frecuencia cardíaca y el incremento momentáneo de la actividad neuronal. Al mismo tiempo, la sorpresa activa e incrementa ciertos procesos cognitivos como la atención y memoria de trabajo dedicadas a procesar la información novedosa en nuestros cerebro.

La emoción de la sorpresa es experimentada como un estado transitorio, de una duración sólo momentánea, que deja prácticamente la “mente en blanco” durante un breve instante. En el plano afectivo, se experimenta como algo indefinido aunque relativamente agradable. Eso sí, muchas veces despierta cierta sensación de incertidumbre respecto de lo que va a acontecer posteriormente.

Ahora bien, así como se produce, también se va. La sorpresa se desvanece rápidamente, para dar lugar a las emociones que surjan de acuerdo al estímulo que nos sorprendió.

Finalmente, cabe recordar que -al igual que todas las emociones básicas- la sorpresa también posee una función determinada que justifica su existencia. Según expertos, esta emoción facilita la aparición de una reacción emocional y conductual ante situaciones novedosas; eliminando la actividad residual en el sistema nervioso central que pudiera entorpecer una reacción apropiada ante las nuevas exigencias de la situación. Además, la sorpresa facilitaría los procesos atencionales, interés y conductas de exploración necesarias para hacer frente a una situación novedosa.

Hablemos de la sorpresa

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