Psicología de las fiestas: ¿Qué podemos decir de estas festividades de fin de año?

Las festividades de fin de año pueden generar emociones contradictorias; sobre todo, cuando hacemos un balance del año que dejamos.

Guía de: Psicología y Tendencias

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Casi siempre, cuando hablamos de fiestas pensamos en diversión, en relajo, en alegría, en compartir, en encuentros, etc. Las fiestas populares nos hacen pensar en tradiciones, en los ciclos del tiempo y, sobre todo, en la ruptura de la continuidad del calendario laboral.

Pero más allá de los festejos, la Psicología siempre nos hace la invitación a mirar por sobre lo obvio. ¿Qué podemos decir de las festividades desde una mirada psicológica?

Según la experta en Psicología Social, Georgina Flores, las fiestas populares pueden ser vistas como escenarios sociales, vivos y cambiantes. De manera más trascendente, expertos afirman incluso que las fiestas siempre tienen un contenido esencial, un sentido profundo y expresan una concepción particular del mundo en que vivimos. En este punto, cabría preguntarse: ¿Qué sentido expresan estas fiestas? ¿Qué contenido tiene para nosotros la Navidad y/o el fin de año?

Las respuestas a estas preguntas dan para mucho, desde lo más simbólico a lo más concreto. Algunos ejemplos, compartidos en terapia, son: “El año nuevo me da la posibilidad de replantearme cómo vivir los 365 días siguientes”; “La Navidad me permite hacerle regalos a las personas que quiero”; etc.

Por un lado, la Navidad implica más intimidad y posee un carácter familiar. Por otro lado, el Año Nuevo reviste un carácter más expansivo y desbordante. Sin embargo, ambas fechas, al ubicarse a fin de año, cargan con el peso de generar un balance del tiempo que se va y con las expectativas del que está por venir.

Justamente por esto, estas fechas también pueden generar sensaciones contradictorias. Como diría Freud en “Un cuento de Navidad”: “… toda fiesta celebra a la vez un duelo y un pacto. El primero es por algo perdido: los que no están, lo que no se logró. Y el pacto es un arreglo con la divinidad, sea Dios, la vida, la contingencia, el estado de cosas, lo irremediable, lo imposible, etcétera.”.

Pues bien, independiente de lo que experimentemos en estas festividades (alegría o conflicto; júbilo o frustración); sin duda nos veremos abordados por distintas emociones, múltiples pensamientos, complejas sensaciones y diversos significados. Ante todo esto, la recomendación es abrirse a experimentar lo que sea que se nos presente, sin negarlo, haciéndonos cargo de lo que nos pasa y regulando nuestras emociones. Esta regulación puede implicar hacer algunas modificaciones (en las situaciones de festejo, cena de navidad, reunión de año nuevo, etc.) que nos permitan atravesar lo más placenteramente posible dichas experiencias; y, al mismo tiempo centrar nuestra atención en aquello que personalmente nos otorga placer en cada una de estas fiestas.

En resumen, la invitación es a buscar el significado propio que tienen estas fechas para cada uno de nosotros, respetando el significado que le otorga la persona que tenemos al lado. Siempre en la búsqueda activa de atravesar estas fechas de la manera más agradable y amena posible.

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