Síndrome de la cabaña: Los problemas emocionales al volver a salir luego de la cuarentena

A medida que avanza el proceso de desconfinamiento, también lo hacen nuevas incertidumbres.

Guía de: Psicología y Tendencias

A medida que avanza el proceso de desconfinamiento, también lo hacen nuevas incertidumbres, todo lo que implica volver a salir a la calle bajo esta “nueva normalidad”.

En un comienzo, los factores estresores estaban asociados a todo el proceso de cómo la pandemia fue expandiéndose por los distintos países, el aumento de contagios, el cambio en nuestras rutinas y los problemas asociados a la cuarentena como desempleo, estrés y aburrimiento.

Hoy, en cambio, vemos que los nuevos aspectos relacionados al estrés tienen que ver con los efectos que nos dejó el encierro prolongado, y todos los cambios que implicó en nuestras vidas.

Muchas personas lo podrán sobrellevar sin problemas. Sin embargo, quienes han vivido más cambios y dificultades en sus vidas estos meses pueden presentar problemáticas asociadas a la salud mental.

Habrá quienes vivencien el volver a salir a la calle con mayores problemas emocionales que si se quedaran en casa.

Esto tiene que ver con el llamado síndrome de la cabaña, el cual se asocia al miedo a salir de casa frente a la idea de tener que volver a convivir nuevamente en las calles, luego de un tiempo prolongado de encierro.

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El origen de este síndrome se produjo durante la época de la colonia americana en el siglo XX, cuando los colonos debían pasar largas cantidades de tiempo dentro de sus cabañas durante el invierno.

Debido al encierro, experimentaban sintomatología depresiva, ansiedad y sensaciones que definían como enjaulamiento. Debido a esto, se tildó a estas experiencias como “cabin fever”.

En el caso del desconfinamiento, estamos siendo bombardeados por noticias que día a día nos muestran la cantidad de muertes y aumento de casos por el COVID-19, por lo que el riesgo es real y el temor a salir a la calle es lógico.

El síndrome de la cabaña se refiere a sentimientos de ansiedad, depresión, hipocondría y asociar nuestro hogar como el único lugar seguro, en casos extremos llegando incluso a sentir un miedo incapacitante.

De acuerdo con la psicóloga de la Clínica Alemana, Solange Anuch Juri, algunas de las características que pueden presentarse con este síndrome son: baja motivación en las cosas cotidianas y en distintos ámbitos de nuestras vidas, ya sea en la jornada laboral o en sus relaciones interpersonales.

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Además, dificultad para despertar. Esto puede presentarse como una sensación de no querer estar despierto y mantener los ojos cerrados intentando seguir dormidos, o derechamente presentando sintomatología angustiosa como dolor en el pecho o no querer levantarnos de la cama.

Irritabilidad, siestas frecuentes, menos paciencia, desesperación o decaimiento generalizado que debiera ir disminuyendo con el paso de los días, y el acostumbramiento a las nuevas rutinas que impliquen salir del hogar.

En ese sentido, es importante comprender que no estamos acostumbrados a vivir este tipo de experiencias de encierro durante un tiempo tan prolongado, sumándole el estrés que la pandemia ha generado. Por esto, debemos darnos el tiempo de volver paulatinamente a nuestras vidas fuera de casa, de lo contrario, puede producirnos frustración y desesperanza.

Si, en caso contrario, esto nos da aire y nos hace sentir aliviados, debemos respetar la experiencia de quienes estén viviendo el proceso con mayor dificultad y recordar tomar todas las medidas de seguridad indicadas.

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