Tanorexia: Adicción al bronceado

¿Has oído hablar de la tanorexia o adicción al bronceado? Conoce aquí de qué se trata, cuáles son sus causas y sus consecuencias físicas y psicológicas.

Hasta hace algún tiempo, la piel blanca era sinónimo de hermosura y distinción, mientras en la actualidad es el tono bronceado de la piel lo que se admira. La importancia del bronceado es tanta que trasciende el verano, transformándose en una especie de condición para lucir bien en fiestas y matrimonios, incluso en invierno. La necesidad de adquirir el tono deseado en poco tiempo ha llevado a un mal uso de los rayos ultravioleta, aumentándose cada vez más la incidencia del cáncer de piel.

La tanorexia se caracteriza por una preocupación y deseo obsesivo por lograr un tono de piel bronceado a como dé lugar, tomando sol, utilizando las cabinas de rayos UV o solariums, dejando de utilizar protectores solares adecuados o aplicándose productos de aceleración del bronceado.

Tanorexia

Foto: El Mercurio

En la tanorexia las personas muestran un elevado nivel de adicción.

La creciente explosión de esta condición se ha relacionado, en parte, con la exposición permanente en los medios de imágenes y fotografías en las que aparecen celebridades muy bronceadas. También se ha asociado al número creciente de solariums que continúa instalándose a pesar del daño que ya se sabe que ocasionan los rayos UV, acrecentándose en cada verano.

Entre las teorías que explican este fenómeno, destaca aquella que propone que la tanorexia tiene factores comunes al consumo de sustancias. Entre otras, una investigación publicada el año 2008 en la Revista American Health Behavior, explica que en la tanorexia las personas muestran un elevado nivel de adicción. Por otra parte, tal como sucede con el consumo de sustancias, inicialmente se busca un mejoramiento de la propia imagen, sin tomar en cuenta los riesgos para la salud, a pesar de conocerlos (Heckerman et al, 2008).

Hillhouse y Turrisi (2005), plantean que algunos sujetos utilizan el bronceado con propósitos de automedicación. Este sería el caso de aquellos adictos a los rayos UV que sufren un trastorno afectivo estacional y buscan sentirse mejor emocionalmente tomando sol.

Desde la biología, se ha propuesto además que otro mecanismo que explicaría la adicción al bronceado, es la liberación endógena de opioides durante la exposición a los rayos ultravioleta (Feldman et al, 2004; Kaur et al, 2006). Esto implica que al tomar sol o rayos UV repetidamente, los niveles de relajación aumentan.

Para la comunidad médica, la tanorexia es un “síndrome” sin bases establecidas, que comparte bastantes características con trastornos relacionados con la estética corporal, como la anorexia, la bulimia, la vigorexia, etc. Si bien no se considera en sí misma un trastorno, puede entenderse como un elemento que evidenciaría un posible trastorno dismórfico corporal.

La dismorfia corporal es un trastorno somatomorfo, que consiste en una preocupación excesiva y fuera de lo normal, por algún defecto percibido en las características físicas. Este puede ser real o imaginario, tal como sucede con la anorexia, por ejemplo, donde quien la padece, a pesar de estar en los huesos, sigue viéndose gorda/o. Asimismo, los tanoréxicos nunca creen estar suficientemente bronceados y, por  ello abusan de la exposición a los rayos ultra violeta.

Tanorexia

Foto: El Mercurio

La tanorexia se caracteriza por una preocupación y deseo obsesivo por lograr un tono de piel bronceado a como dé lugar,

La tanorexia se acompaña de efectos psicológicos secundarios, entre los que pueden nombrarse: la ansiedad, pensamientos obsesivos y conductas compulsivas para conseguir el bronceado, frustración de no conseguir el tono de piel deseado (que puede llegar a cronificarse), pérdida de apetito, e incluso síndrome de abstinencia cuando no hay exposición a los rayos UV, tal como sucede con los adictos a sustancias.

Es importante entonces, tener en cuenta que la tanorexia es un síndrome, que puede estar indicando la presencia de un trastorno de dismorfia corporal y que puede estar acompañado también de trastornos alimentarios u otros que se caractericen por una distorsión de la imagen corporal. Quien presente este cuadro debe, en primer lugar reconocerlo e intentar superarlo por sus propios medios o con la ayuda profesional de un psicólogo o psiquiatra para evitar futuras complicaciones físicas y mentales.

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