Vaginismo: la principal causa de relaciones sexuales no consumadas

El vaginismo es un padecimiento muy común entre las mujeres que se da por una constricción involuntaria de los músculos del piso pélvico causando dolor e imposibilidad de consumar el acto sexual.

El vaginismo existe cuando los músculos del piso pélvico que rodean la vagina se contraen involuntariamente en el momento de la relación sexual causando imposibilidad de penetración por parte del hombre, muchas veces acompañado de dolor en esa zona.

La característica más inquietante de esta disfunción sexual es que la mujer no controla directamente que la constricción ocurra; es una respuesta pélvica involuntaria. Muchas veces sucede que la mujer ni siquiera está consciente de que la respuesta muscular es la causante del problema de penetración.

En algunos casos, la constricción del vaginismo puede empezar a causar ardor, dolor o punzadas durante el encuentro sexual. En otros casos, puede que la penetración sea difícil o completamente imposible.

Vaginismo

Foto: LUN

El tratamiento para el vaginismo puede ser variado, algunas veces debe ser abordado por un equipo multidisciplinario de ginecólogos, kinesiólogos y psicólogos que trabajen en conjunto para abordar el problema desde sus diferentes aristas, ya que en muchas ocasiones la causa a la base del vaginismo puede ser de origen emocional.

Un ejemplo de esto es el temor o anticipación de dolor de coito, temor de no estar completamente curada después de un trauma pélvico, temor de dañar la vagina, temor de embarazarse, preocupación de que un problema médico pélvico pudiera volver, etc.

Ansiedad y estrés

Otras de las emociones asociadas al vaginismo pueden ser la ansiedad o estrés, presiones por el desempeño, previas experiencias sexuales desagradables, negatividad hacia el sexo, culpabilidad, traumas emocionales.

Dentro de estos factores psicológicos  también podemos encontrar: Problemas de pareja, Historia de Abuso, haber sido testigo de violencia o abuso, desapego o desconexión emocional, desconfianza de la pareja, ansiedad sobre sentirse vulnerable, pérdida de control, etc.

Otras de las causas podrían tener relación con experiencias de la niñez como una paternidad demasiado rígida, enseñanzas religiosas desequilibradas (p.ej. “El sexo es malo, sucio”), exposición a imágenes sexuales impactantes o una educación sexual inadecuada.

Tratamientos

Como se mencionó anteriormente los desencadenantes emocionales y psicológicos que resultan en síntomas del vaginismo no son siempre fácilmente aparentes y muchas veces necesitan ser explorados en psicoterapia. Por eso es muy importante que procesos efectivos de tratamiento incluyan abordar cualquier desencadenante emocional para que la paciente pueda disfrutar de una relación sexual placentera y completamente libre de dolor.

Por otro lado, es necesario aprender a reentrenar los músculos pubococcígeos (PC) para que la persona tenga una respuesta diferente a la anticipación del coito como complemento a la terapia psicológica. Se trata de otra técnica ocupada para el tratamiento del vaginismo. El proceso de aprender a tomar un control consciente de este grupo muscular, cambia el reflejo condicionado para que no ocurran las contracciones (modifica las memorias musculares o respuestas condicionadas).

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